Desayunos completos para empezar bien el día

Desayunos completos para empezar bien el día

Desayunos completos para empezar bien el día


Por: Gaia |  Sep. 18, 2014

DESAYUNA, HAZ DE CADA MAÑANA UNA FIESTA 

Lo sabemos, lo hemos oído de boca de todos los nutricionistas, lo hemos leído en todas las publicaciones especializadas; ya sea por falta de apetito a primera hora de la mañana, por las prisas o porque no queremos liarnos en preparar algo complicado, sacrificando esos “5 minutitos más” en la cama, lo cierto es que todavía, para muchas personas, preparar un buen desayuno es una toda una odisea.

En Gaia te vamos a echar una mano: si lo que necesitas son ideas para saber qué echarle al cuerpo en la primera comida del día, queremos ofrecerte distintas alternativas y alimentos, según tus gustos, para que empieces la jornada cargado de energía y sin necesidad de picar entre horas.

Todo son ventajas. El madrugón ya es bastante duro de por sí ¡Date un premio! Además, mientras lo preparas la mente se irá espabilando y tomando conciencia del nuevo día que tienes por delante.

Para un desayuno completo que contenga todos los nutrientes que nuestro cuerpo necesita, os ofrecemos varias opciones, en las que no faltará en ningún caso: proteínas (lácteos), hidratos (frutas, cereales, pan…) y grasas (frutos secos, aceite de oliva…)

DESAYUNO 1: Para los dulces 

-1 Yogur natural sin edulcorante y añadir:

-Mezcla de frutas (a elegir 2): plátano, mango, kiwi, manzana, pera, kaki…

-3 nueces + 2 ciruelas pasas

-1 cucharada de miel

-Té o café

DESAYUNO 2: Para los “salaos” 

-2 Rebanadas de pan con tomate triturado, aceite y sal (orégano al gusto)

-Zumo de naranja natural o 1 pieza de fruta

-Té o café

DESAYUNO 3: Para los “todo-terreno” 

-Bocatín de pavo natural con queso fresco o atún con tomate natural o huevos revueltos con jamón cocido

-Zumo de naranja natural o 1 pieza de fruta

-Té o café

DESAYUNO 4: Para los tradicionales 

-Cereales (cuanto más sencillo mejor, tipo “Corn Flakes”) copos de avena con leche (soja, almendras, arroz…) + 3 nueces + puñado de pasas + plátano

-Té o café

Sí, has observado bien… ni rastro de donuts, magdalenas o bollos; por supuesto, que si son caseros ¡adelante! Pero recuerda que todo lo que venga en bolsa y caduque en dos meses como mínimo, solo puede contener sustancias químicas: colorantes, conservantes y saborizantes, grasas trans… que no harán más que meter en tu cuerpo calorías vacías, de las que tu cuerpo no podrá tirar para obtener la energía que necesitas… más bien todo lo contrario.

Si quieres empezar el día con buen pie, además de un buen desayuno te recomendamos que practiques yoga con esta serie.

Olga Castañeda es experta en nutrición para Gaia



¿Proteína o carbohidrato?

Proteína o carbohidrato

Con el título de hoy no pretendemos poner al lector en la tesitura de elegir entre comer un sabroso bistec o un delicioso plato de pasta, sino señalar la importancia de separar la ingestión de dichos alimentos en las comidas.

O comemos carne o pasta, pero no espaguetis con salsa boloñesa. Es un hecho comprobado científicamente que para digerir cualquier proteína de origen animal, el estómago debe secretar una enzima digestiva llamada pepsina, la cual solo puede funcionar eficientemente en un medio ácido, y esto es necesario durante varias horas, hasta que el alimento ha sido digerido completamente, y el bolo alimenticio ha abandonado el estómago, siguiendo su camino hacia el intestino.

También está demostrado que para digerir cualquier hidrato de carbono o fécula, se necesita todo lo contrario, es decir un medio alcalino. De hecho, la digestión de los carbohidratos comienza en la boca, cuando las glándulas salivales segregan otra enzima, ptialina y otros jugos alcalinos.

Cuando la comida llega al estómago, es necesario que la alcalinidad continúe para completar la digestión. Es fácil comprender el desastre que ocurre cuando se ingieren proteína e hidratos de carbono en la misma comida.

El estómago debe segregar simultáneamente jugos ácidos y alcalinos que se neutralizan entre sí y no puede digerir correctamente ni una cosa, ni la otra. En consecuencia, las proteínas se pudren, y las féculas fermentan.

La putrefacción y la fermentación son las causas principales de todo tipo de problemas digestivos, como gases, ardor, hinchazón, estreñimiento, colitis, etc. Muchas alergias son también consecuencia de la mala combinación de alimentos.

Para protegerse de la irritación tóxica crónica causada por las comidas mal combinadas, el colon segrega grandes cantidades de mucosidad para envolver las partículas tóxicas antes de que dañen su sensible mucosa.

Cuando esto sucede en todas las comidas, de manera habitual, como es el caso de la dieta moderna occidental, el intestino grueso acaba segregando un flujo constante de moco, que se acumula y se incrusta en las paredes del colon, produciendo una bolsa que se hincha hacia el exterior, provocando lo que se llama una diverticulosis.

Las siguientes etapas del deterioro del colon son la colitis y el cáncer. Si se desea combinar proteínas animales con otro alimento, la mejor elección son verduras y hortalizas, y el mejor modo de consumirlos es frescos en forma de una abundante ensalada.

La mejor combinación para los hidratos de carbono, (preferible que sean cereales integrales) son las frutas no ácidas y verduras frescas crudas o ligeramente cocidas. Las proteínas concentradas de origen animal no deberían entrar en más de una comida al día. Igual ocurre con los hidratos de carbono. Además, lo ideal para asegurarse una correcta digestión y asimilación de todos los nutrientes, es separar la ingestión de proteínas y féculas por un mínimo de 10 horas.

Por ejemplo, puedes hacer el desayuno a base de cereales: unas tostadas de pan integral con un poco de aceite de oliva, o un paté vegetal. Nada de zumo de naranja ni leche de vaca. Sustitúyelo por una infusión, te o café, solo o con leche de cereales.

Las proteínas las tomarás por la noche, te recomendamos el pescado azul como fuente de omega3, acompañado de una suculenta ensalada a base de hortalizas frescas o una guarnición de verduras.

¡Olvídate de las patatas fritas o el pan para empujar!.

Una última recomendación para disfrutar de una digestión más ligera y saludable es no tomar bebidas frías o con hielo. Al llegar al estómago inhiben la secreción de los jugos gástricos, con lo que interrumpen la digestión y desencadenan la putrefacción y fermentación del alimento en el estómago. Lo cierto es que cualquier bebida tomada en grandes cantidades con la comida, diluye los jugos gástricos y dificulta la digestión. En algunos países orientales es habitual acompañar la comida con un te o infusión caliente. El agua a temperatura ambiente es una magnífica opción. También lo son el vino y la cerveza, siempre que no estén fríos, ya que son bebidas fermentadas que tomadas con moderación facilitan la digestión.

Somos conscientes de que los hábitos alimenticios son muy difíciles de cambiar. Al principio puede resultar duro renunciar a una tortilla de patatas, arroz con pollo, o un buen bocadillo de jamón serrano. Pero cuando se convierte en lo habitual y comenzamos a sentir los beneficios en nuestro cuerpo, nos damos cuenta de que el esfuerzo ha valido la pena. Además un huevo frito con una buena ensalada también resulta delicioso.

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