Comparte tus dudas sobre el yoga

¡Feliz año Yoginis y Yogis!
Aunque ya he publicado varios post este recién estrenado 2017, no os había saludado personalmente. Espero que lo hayáis empezado con ganas, energía y sobre todo que sigáis por aquí practicando y aprendiendo cada día con nosotros para ser un poco más felices.
Comienza un nuevo ciclo y con él la pertinente renovación de los hábitos: ¿qué puedo cambiar, qué rutinas hay que abandonar y qué debo potenciar en mi vida para que sea más plena y saludable?
Uno de mis objetivos este año es mejorar la comunicación contigo. Para ello quiero animarte a compartir tus “dudas” sobre yoga, meditación, lesiones o todo aquello que necesites aclarar, cualquier pregunta será bienvenida.
Mi compromiso es responderte a través de este blog desde mi experiencia como profesora, practicante y con toda mi disponibilidad. Porque en Aomm.tv somos conscientes de que las clases online pueden ser a veces, sobre todo al principio, algo confusas y queremos darte lo mejor a pesar de la distancia.
Las dudas de otras personas también pueden ayudarte a ti, así que te animo no solo a escribirnos sino a leer estos post que serán muy didácticos y enriquecedores.
Hace unas semanas recibí una pregunta de un anónimo a través de las redes sociales, daré pues por inaugurado este nuevo y humilde espacio de consulta:
Tengo 59 años y nunca he practicado deporte, ¿el yoga me va a ir bien?
Son muchas las personas de edad madura que no han desarrollado nunca el hábito del ejercicio y que se han presentado en mi clase por primera vez. Un buen día el médico o el fisioterapeuta les da un ultimátum y lo siguiente es estar sobre una esterilla descalzos.
Se puede comenzar a practicar yoga a cualquier edad, pero siempre con cuidado y conciencia. Cuanto más tarde se empieza y tras un largo expediente de sedentarismo, no va a ser un camino de rosas, pero tampoco ha de ser una tortura.
Infórmate primero. Es fundamental escoger el estilo adecuado, que sea amable y que se amolde a tu estado físico.
El lugar también es primordial, por ejemplo, un gimnasio no es el mejor sitio donde iniciarse en el yoga porque no suele haber clases por niveles y aquellas personas que necesitan mayor atención pueden sentirse descuidadas o perdidas. Siempre es mejor acudir a un estudio, donde recibirás un trato personalizado y te ayudarán a encontrar el estilo perfecto para ti.
Sobre los estilos, lo mejor es comenzar con Hatha Yoga, o Iyengar, ambos benévolos con tu anatomía y donde podrás redescubrir tu cuerpo con ayuda de soportes como bloques de corcho, cinturones, sillas, mantas y correas, ajustando el yoga a ti y no tú a él.
Los estilos dinámicos no son la mejor opción para iniciarse cuando se es mayor. Implican secuencias en movimiento con cierto matiz coreográfico y bastante intensas, lo que puede ser confuso para un principiante de edad madura, además de duro, y es fácil desanimarse. Sin embargo, una vez que avances y mejores físicamente, te invito a que los pruebes, son estilos creativos y es una delicia experimentarlos.
¡Feliz comienzo y feliz práctica!
Aceptar la vida
Desde que incorporé la práctica de yoga y meditación en mi vida me gusta reservar pequeños espacios de tiempo durante el día para tan solo estar y observar.
Uno de mis lugares favoritos para ello, es un ventanal que está en la parte más tranquila de mi casa. Desde ahí, puedo disfrutar al observar un horizonte rodeado de arboles y de un exquisito silencio, tan solo se aprecia el canto de algunas aves.
Ese lugar, me devuelve al presente, al aquí y ahora. La naturaleza ayuda a tomar la vida tal y como es, cambiante y sencilla.
Cambiante, porque al igual que esos arboles van mudando sus hojas, y cambiando los matices de color, conforme pasan las estaciones, puedes darte cuenta de que la vida es igual, no hay un día igual que el anterior, y aunque nuestros objetivos e ideas tengan un propósito establecido, hay cosas que no dependen de nosotros y debemos aceptarlas.
Sencilla, porque hace falta muy poco para ser feliz, si prestamos atención nuestros momentos más felices han nacido desde nuestro interior, más bien son sensaciones de plenitud, bienestar y paz con todo lo que nos rodea.
