Día mundial del fenómeno ovni ¿Quiénes son? ¿Qué nos quieren decir?
¿Qué se celebra el Día Mundial del OVNI?
Cada 2 de julio se celebra el DÍA MUNDIAL DEL OVNI. La fecha, discutida por no pocos investigadores, se basa en el polémico caso Roswell: un 2 de julio de 1947 se estrelló un objeto volador no identificado en el hoy mítico desierto de Nuevo México, no lejos de la base aérea de Roswell. ¿Un fallido proyecto militar como aseguran los escépticos de la hipótesis extraterrestre? ¿Realmente se trató del accidente de una nave de origen no humano? ¿Cómo interpretar los variados testimonios de las criaturas observadas, muertas, al lado de los escombros de la presunta nave?¿Es cierto que los militares norteamericanos aprovecharon este incidente para investigar tecnología alienígena, tal y como denunció en su día el coronel Philip Corso? Sea como fuere, hasta el día de hoy la discusión persiste y Roswell es hoy un emblema de misterio en la ufología. No obstante, este no es el primer caso de un objeto no identificado estrellándose en los Estados Unidos. Dos años antes de Roswell, y también en el desierto de Nuevo México, otro objeto se precipita a tierra haciéndose pedazos. Los lugareños reportaron el incidente y describieron unas extrañas criaturas humanoides agonizando en medios de los restos del aparato volador. El detalle es que este suceso ocurría poco después de la detonación de un arma nuclear, la primera en su clase: la famosa prueba Trinity que cambió el mundo aquel triste 16 de julio de 1945. Al igual que el caso Roswell, el incidente ufológico asociado a Trinity es otro gran misterio.

Debo decir que estuve en el lugar del suceso y logré hablar con su principal testigo, José Padilla, hoy un hombre mayor pero en aquel tiempo apenas un niño cuando se enfrentó a lo imposible. “Sé lo que vi”, me aseguró firme y sin titubeos. Mi querida amiga, la reconocida ufóloga ítalo-estadounidense Paola Harris investigó este caso con el científico francés y también ufólogo Jacques Vallée. Ambos quedaron perplejos.
¿Los ovnis son naves de seres procedentes de otros mundos? Estos últimos meses, a raíz de la polémica declaración de tres militares estadounidenses sobre los “no identificados” y la censura que han padecido por parte de su gobierno, atendí a diversos medios de comunicación que se mostraban interesados y, al mismo tiempo, desconcertados, por tamaña noticia. ¿Se estaba confirmando, “oficialmente”, el contacto con extraterrestres?, me preguntaron.
Si bien este asunto de los “encuentros ovni” de pilotos de Estados Unidos se viene ventilando desde 2017, lo que ocurrió el miércoles 26 de julio de 2023 adquiría otro matiz: los ex pilotos Ryan Graves, David Fravor y el mayor retirado David Grusch, dieron testimonio sobre sus experiencias ovni (hoy UAPs, de las siglas en inglés que significan “fenómenos anómalos no identificados”), bajo juramento en el mismísimo Capitolio estadounidense. Pero Grusch fue más allá del reporte de avistamientos, a estas alturas inobjetables por las evidencias fílmicas que se filtraron desde el Departamento de Defensa de los Estados Unidos. Grusch, sin mayor rodeo, sostuvo que el gobierno posee un programa de recuperación de naves extraterrestres que se han estrellado en nuestro planeta, como los citados casos Roswell y Trinity. Afirmó que nos hemos beneficiado de su tecnología. Y por si todo ello fuera poco, que en esos aparatos se recuperaron “restos biológicos no humanos”. Es importante señalar que esta información ya viene circulando desde hace décadas. Pero hablarlo en el Capitolio es harina de otro costal…
Sin embargo, estas declaraciones no resolvían el misterio. Como denuncié en su día, nos hallábamos, una vez más, ante una nueva campaña de desinformación. Nada resultaría de estas “confesiones” de los militares. Y, tal cual lo había adelantado, el físico Sean Kirkpatrik, primer director de la Oficina de Resolución de Anomalías de Todos los Dominios del Departamento de Defensa de los Estados Unidos, declaró que luego de examinar los testimonios, fotografías y vídeos de UAPs, no halló evidencia alguna de inteligencia extraterrestre. Aunque admitió que cerca de un 5% del material investigado sigue siendo “inexplicable”, considera que en un futuro su comité de expertos lo podrá resolver. Pese a esta clara e histórica postura del gobierno norteamericano en contra de la hipótesis extraterrestre, no pocos ufólogos y contactados hicieron caso omiso a las declaraciones y anunciaron la “aceptación oficial del contacto extraterrestre por los Estados Unidos”, algo que no ocurrió y no ocurrirá, según mis informaciones, en el corto plazo…
No estamos solos. No tengo duda alguna luego de todo lo que he experimentado con este fenómeno. Pero debemos ser cuidadosos en interpretar de forma amarillista estas declaraciones. Más aún cuando provienen de un sector que desde siempre se ha preocupado en silenciar la realidad del contacto con “ellos”.
¿Quiénes son? ¿De dónde vienen? ¿Por qué no se muestran abiertamente? ¿Son, efectivamente, seres extraterrestres? ¿No estaremos ante un delirio mental anclado en las creencias? ¿Tal vez una inteligencia interdimensional que se adapta a la psique humana, mutando su apariencia según sea el contexto y el testigo? Explicaciones extraterrestres, psicosociales, interdimensionales y parafísicas abundan hoy en la ufología para intentar desvelar la identidad esquiva de los “visitantes” ¿Y si “aquello” siempre estuvo aquí? Sea lo que sea, a estas alturas, creo que no solo se debería discutir sobre el cartero y darle un poco más de importancia a la carta que nos trae.
El ya mencionado Jacques Vallée, uno de los míticos padres de la ufología al lado de J. Allen Hynek, en una conversación que mantuvimos me admitió que el incidente del ovni de Trinity era un “mensaje”, una advertencia para no jugar con fuego (la energía nuclear) en este planeta.
Hace poco fui invitado a un congreso de ufología en Barcelona y allí me reencontré con Robert Salas, ex piloto de la fuerza aérea estadounidense. El militar ratificó el Incidente Malmstrom de 1967, cuando en la base aérea del mismo nombre, emplazada en el condado de Cascade, en Montana, aparecieron unos ovnis sobre los silos de misiles nucleares intercontinentales, desactivándolos… “Nuestros misiles se cancelaron en cadena y adoptaron en el sistema la condición de inútil”, aseveró Salas…
Insisto: sean quienes sean estos seres, fuerzas o inteligencias no humanas, hay que leer la carta, atender el mensaje…
Qué son los UAP: el nuevo enfoque sobre el fenómeno OVNI
Los UAP son los protagonistas del nuevo enfoque sobre el fenómeno OVNI, un cambio de paradigma que redefine cómo gobiernos, científicos y militares lo investigan. Detrás de este término hay una transformación profunda en la mirada institucional, la desclasificación de documentos y la apertura del debate público.
En este artículo exploramos qué son los UAP, en qué se diferencian de los OVNI y por qué su llegada cambió de manera definitiva la conversación sobre los fenómenos aéreos no identificados.
Tabla de Contenidos
- Qué son los UAP y por qué el término reemplazó a los OVNI
- Diferencias entre UAP y OVNI
- Cómo cambió la mirada institucional sobre el fenómeno UAP
- Casos UAP que cambiaron la conversación
- Por qué los UAP transformaron la ufología moderna
- Qué implica esta nueva mirada para la humanidad
Qué son los UAP y por qué el término reemplazó a los OVNI
UAP es la sigla en inglés de Unidentified Aerial Phenomena, que en español se traduce como fenómenos aéreos no identificados (FANI). El término se utiliza para describir observaciones aéreas que, en el momento del registro, no pueden atribuirse con certeza a tecnologías conocidas, fenómenos atmosféricos o causas convencionales. Muchas de ellas posteriormente encuentran una explicación ordinaria, aunque otras permanecen sin resolver.
A diferencia de los términos tradicionales, UAP no asume hipótesis previas sobre el origen del objeto. Puede tratarse de tecnología no documentada, fenómenos atmosféricos desconocidos, errores de instrumentos o, eventualmente, presencias no humanas. La amplitud del término es, justamente, lo que lo hace útil para el análisis serio: deja la puerta abierta a la investigación sin prejuzgar la conclusión.
Hoy el término UAP se ha vuelto el preferido en ámbitos militares, científicos y gubernamentales. Su adopción reciente, impulsada principalmente por instituciones como el Pentágono, marca un giro respecto al término OVNI, asociado por décadas a la cultura popular y al estigma. Hablar de UAP es hablar del fenómeno desde una mirada técnica y rigurosa, sin caer en el sensacionalismo ni en la descalificación automática.

Diferencias entre UAP y OVNI
Aunque a primera vista UAP y OVNI parecen sinónimos, el matiz entre ambos términos es significativo. OVNI (Objeto Volador No Identificado) se centra en el objeto, lo que ya implica un supuesto: que se trata de una entidad sólida, generalmente con forma de “nave”. UAP, en cambio, se centra en el fenómeno en sí, sin asumir nada sobre su naturaleza física.
Esta diferencia conceptual tiene consecuencias prácticas. Bajo el término OVNI, una luz inexplicable o una señal extraña detectada por un radar podían quedar fuera del registro porque no encajaban con la imagen esperada. Con el término UAP, toda observación no explicada entra dentro del campo de estudio, sin importar si tiene forma definida o si aparece únicamente como un dato en los instrumentos, sin que ningún testigo haya visto algo con sus propios ojos.
Otra diferencia es el peso cultural. La palabra OVNI carga décadas de cine, novelas, programas sensacionalistas y teorías conspirativas, lo que dificultó durante años una investigación seria. UAP, al ser un término relativamente nuevo y más técnico, permite hablar del tema sin las asociaciones inmediatas que arrastraba el término anterior. Por eso muchos investigadores prefieren utilizarlo cuando trabajan con datos militares o académicos.
Cómo cambió la mirada institucional sobre el fenómeno UAP
El cambio de OVNI a UAP no fue un mero ajuste lingüístico. Fue el resultado de una transformación profunda en la manera en que las instituciones se relacionan con el fenómeno. Durante la mayor parte del siglo XX, los gobiernos negaban públicamente cualquier interés serio en estos hechos, mientras los investigaban en programas reservados. Esa contradicción comenzó a romperse a partir de 2017, cuando documentos desclasificados y reportes del Pentágono mostraron que la investigación oficial era mucho más profunda de lo que se admitía.
Detrás de este giro hay un componente decisivo que muchas veces pasa desapercibido: la seguridad nacional. Una parte importante de los reportes UAP describe objetos detectados cerca de instalaciones militares, especialmente bases con capacidad nuclear, portaaviones y zonas de entrenamiento aéreo.
En varios casos, estos fenómenos fueron registrados simultáneamente por radar, sistemas infrarrojos y observación visual. También se reportaron maniobras inusuales, interferencias en operaciones y apariciones dentro de espacios restringidos sin que pudiera determinarse su origen. Frente a este tipo de evidencia, ignorar el fenómeno dejó de ser una opción viable para los organismos de inteligencia y defensa.
El estigma cultural alrededor de la palabra OVNI también fue un obstáculo importante. Pilotos militares y comerciales, científicos y funcionarios evitaban reportar avistamientos por miedo al ridículo o al daño profesional. Adoptar el término UAP fue una forma deliberada de despojar el tema de su carga estigmatizante y permitir que las instituciones, los medios y los investigadores se aproximaran sin filtros previos.
A nivel institucional, el cambio se aceleró cuando el Pentágono creó oficinas dedicadas específicamente al análisis del fenómeno, como la AARO (All-domain Anomaly Resolution Office). Las audiencias del Congreso de Estados Unidos en 2022 y 2023 reforzaron esta tendencia: legisladores, militares y oficiales hablaron abiertamente del tema, lo que normalizó el uso del término y abrió el debate al público general.
En la serie Fenómenos aéreos, disponible en Gaia, el historiador Richard Dolan repasa los eventos clave que marcaron el fenómeno UAP desde la década de 1940 hasta la actualidad. A través de documentos desclasificados, testimonios presidenciales y análisis de archivos militares, esta serie ofrece una mirada rigurosa sobre el rol de los gobiernos en la ocultación y posterior apertura del tema.
Casos UAP que cambiaron la conversación
A medida que el término UAP se consolidaba, una serie de casos concretos lo posicionaron en el centro del debate público. No se trata de avistamientos aislados sin verificación, sino de incidentes documentados por personal militar entrenado, capturados por instrumentos profesionales y estudiados por investigadores oficiales. Cada uno de estos casos contribuyó a darle al fenómeno una nueva legitimidad.
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El video del “Tic Tac” y los reportes desclasificados
En 2004, pilotos de la Marina estadounidense reportaron un objeto blanco, alargado y sin alas visibles, con la forma aproximada de una pastilla, que recibió el apodo de “Tic Tac” por su parecido con esos caramelos. El objeto mostraba capacidades aerodinámicas imposibles para cualquier tecnología conocida: aceleraciones extremas, cambios de dirección súbitos y ausencia de propulsión visible. El video del incidente, capturado por sistemas de combate de la Marina estadounidense, alcanzó notoriedad pública en 2017 tras una investigación publicada por The New York Times.
El caso del Tic Tac y otros videos desclasificados marcaron un antes y un después. Por primera vez, material oficial confirmaba que las fuerzas armadas habían registrado fenómenos genuinamente inexplicables. Lo que durante décadas pertenecía al imaginario popular pasó a estar en informes oficiales, en la cobertura de medios establecidos y en comisiones gubernamentales.
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Las audiencias del Congreso de Estados Unidos
Las audiencias públicas del Congreso estadounidense sobre UAP, celebradas en 2022 y 2023, fueron un punto de inflexión histórico. Por primera vez en más de cincuenta años, el tema se discutió en sesión abierta en el Capitolio, con testimonios bajo juramento de oficiales militares, exfuncionarios de inteligencia y pilotos.
Lo más relevante de estas audiencias no fue una revelación específica, sino el hecho mismo de que existieran. En ellas, algunos exfuncionarios afirmaron bajo juramento la existencia de programas internos de recuperación de “vehículos no humanos” y mencionaron, además, la presencia de “biológicos no humanos” en custodia.
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Los testimonios de exmilitares y pilotos comerciales
Más allá de los videos y las audiencias, una creciente cantidad de pilotos y exmilitares ha empezado a hablar abiertamente sobre encuentros con UAP. Sus relatos coinciden en patrones específicos: objetos que se mueven a velocidades imposibles, ausencia de firma térmica, capacidad de operar en aire y agua, y comportamientos que sugieren una inteligencia detrás del movimiento.
Estos testimonios provienen de personas con entrenamiento técnico avanzado, instrumentos calibrados y carreras profesionales en juego. Su credibilidad ha empujado a aceptar que el fenómeno UAP no puede seguir siendo descartado como simple confusión. Es esa acumulación de testimonios cualificados, más que cualquier video aislado, lo que ha cambiado el peso del fenómeno en el debate serio.
Por qué los UAP transformaron la ufología moderna
La adopción del término UAP no solo cambió el lenguaje: transformó la ufología misma. Lo que durante décadas funcionó como un campo marginal, sostenido por entusiastas y poblado de teorías sin verificación, comenzó a profesionalizarse. Investigadores con formación científica, periodistas de medios establecidos y exfuncionarios se sumaron al estudio del fenómeno, aportando rigor metodológico y acceso a información que antes era impensable.
Otro cambio importante es el desplazamiento del foco. Mientras que la ufología clásica se centraba sobre todo en la pregunta “¿son extraterrestres?”, el enfoque UAP prioriza primero documentar y comprender los hechos, dejando para más adelante la discusión sobre su origen. Esta inversión de prioridades permite avances genuinos sin caer de inmediato en la especulación.
A esto se suma la dimensión geopolítica. Hoy se discute abiertamente la posibilidad de que distintos gobiernos hayan recuperado tecnología no convencional, lo que tiene implicaciones para la seguridad nacional, la cooperación internacional y el equilibrio de poder global. El fenómeno dejó de ser un tema de creencias para convertirse en una cuestión estratégica, y eso, más que cualquier otro factor, explica por qué hoy el debate ya no puede descartarse con facilidad.
Qué implica esta nueva mirada para la humanidad
El nuevo enfoque sobre los UAP plantea preguntas que van mucho más allá de la simple identificación de objetos en el cielo. Si una porción de estos fenómenos no puede explicarse con la física conocida ni con tecnología humana documentada, estamos ante uno de los misterios más significativos de nuestra época.
A nivel individual, asumir el fenómeno con seriedad invita a cuestionar las certezas heredadas sobre la realidad. Aceptar que existe lo desconocido y permitir que esa apertura cambie tu manera de mirar el mundo es, en sí mismo, un acto de expansión interna. No hace falta tener todas las respuestas para empezar a hacerse mejores preguntas.
A nivel colectivo, los UAP son un catalizador. Cada caso documentado empuja a la humanidad a revisar su comprensión del cosmos, su lugar en él y los límites de lo posible. La conversación sobre los UAP es, en realidad, una conversación sobre quiénes somos y qué nos rodea, y eso la convierte en una de las preguntas más importantes del presente.