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2026: Un Nuevo Mundo – El Año de los Grandes Inicios

2026: Un Nuevo Mundo – El Año de los Grandes Inicios

Tabla de Contenidos

El Caballo de Fuego (Astrología China)

  • En la astrología china, el 2026 es el Año del Caballo de Fuego, que comienza oficialmente el 17 de febrero.
  • Este arquetipo exige movimiento, decisión, libertad y coraje, y favorece a quienes se atreven a galopar hacia lo desconocido.

Este artículo se presenta como una iniciación para entrar en el gran portal del año 2026, el cual será recordado como el año de los grandes inicios.

El 2026 se identifica como un punto de inflexión colectivo, un salto cuántico en la conciencia humana y una revolución espiritual y tecnológica que inaugurará una nueva generación. Será un año de innovación radical, cambios inevitables y una velocidad que no permitirá regresar a lo anterior.

El año 2026 es el año 1 de la numerología (2+0+2+6=1), el año de la semilla, del destino, y del nuevo ciclo kármico.

El 2025 fue el año de la Serpiente, un año puente y un umbral entre dos mundos. Los eclipses Virgo-Piscis obligaron a mudar la piel y soltar el peso, desnudando a la humanidad de lo innecesario. Vimos muertes simbólicas y reales, despedidas, finales profundos, y la apertura de una sabiduría antigua. El velo de la ilusión se desgarró, dejando solo lo auténtico que vibra con la verdad desnuda.

Alineaciones planetarias clave de 2026: Las fuerzas celestes

El 2026 llega con una fuerza inédita, marcada por alineaciones determinantes.

Enero 2026: Veredictos y cierres (Venus Star Point en Capricornio)

El año comienza con el Venus Star Point del 6 de enero en Capricornio, acompañado de Marte. Este encuentro marca la culminación y resolución final de procesos (relaciones, sociedades, proyectos) gestados desde enero de 2022.

  • Enero es un mes de veredictos: lo que estaba a medio construir se completa y lo que ya no sostenía propósito se disuelve.
  • La oposición exacta a Júpiter el 10 de enero amplifica este clímax, iluminando lo que debe avanzar.
  • La Luna Nueva en Capricornio el 18 de enero abre la puerta a la primera temporada de eclipses y actúa como un vacío fértil para rediseñar el sistema desde la raíz, exigiendo madurez y autonomía.

Febrero – Marzo: La revolución digital (Eclipses en Acuario y Virgo)

La primera temporada de eclipses marcará el tono tecnológico y social del 202619. Será la más fuerte del año.

  • Eclipse anular de Sol en Acuario (17 de febrero): El primer eclipse de esta serie en más de 18 años. Anuncia la ruptura de la codependencia tecnológica, el colapso de sistemas digitales y una reflexión colectiva sobre redes sociales e IA. Este ciclo durará hasta 2028 e impulsará avances en IA, robótica, y descubrimientos astronómicos.
  • Eclipse total de Luna en Virgo (3 de marzo): Hace eco al eclipse de marzo de 2025, rediseñando la forma de trabajar, cuidar el cuerpo y organizar la vida. Elimina rutinas obsoletas y trae nuevas tecnologías, automatizaciones y el potencial uso de robots en servicios.
  • Consecuencias: Es posible que eventos solares y tormentas geomagnéticas obliguen a actualizar la infraestructura energética, llevando a la búsqueda de nuevas fuentes de electricidad ante un posible colapso digital temporal.

La conjunción histórica: Saturno y Neptuno en grado 0 de Aries (20 de febrero)

En medio de la temporada de eclipses, llega la conjunción entre Saturno y Neptuno en el grado 0 de Aries. Este es el inicio del zodíaco, la chispa primordial de la creación.

  • Significado arquetípico:

    Saturno representa la forma, las leyes y lo tangible. Neptuno representa el misterio, la disolución, el inconsciente colectivo y lo espiritual.

  • Impacto global:

    El encuentro de estos planetas provoca la disolución de estructuras y el nacimiento de otras nuevas. Causa la caída de muros, el derrumbe de sistemas políticos y una ola de espiritualidad y consciencia.

  • Precedentes históricos:
    • 1989 (Conjunción en Capricornio): Caída del Muro de Berlín y fin del bloque soviético.
    • 1953 (Conjunción en Libra): Muerte de Stalin, reconfiguración de la URSS, y nacimiento de movimientos de paz.
    • 1917 (Conjunción en Leo): La Revolución Rusa y el derrumbe irreversible del orden zarista.
  • Grado cero de Aries:

    Nunca antes se ha registrado esta conjunción en el grado cero de Aries. Esto marca un reinicio total del mundo, donde la realidad se vuelve moldeable y las reglas se reescriben. Caerán muros digitales, ideológicos y políticos, inaugurando un renacimiento espiritual sin precedentes.

  • El nuevo liderazgo:

    Surgirá un liderazgo basado en propósito y visión 40, y se buscará unir ciencia y espiritualidad, tecnología y ética. Saturno dará forma a lo invisible y Neptuno devolverá alma a lo material.

  • Contexto histórico:

    La última vez que estuvieron en Aries fue alrededor de 1522, durante el Renacimiento, que supuso el paso de la Edad Media a la visión moderna. En 2026, la humanidad sale de la era digital como se conoce y entra en una nueva era de conciencia planetaria.

Urano en Géminis: La revolución de la mente (a partir del 26 de abril)

Urano ingresa en Géminis el 26 de abril y se quedará hasta 2033.

  • Impacto:

    Acelera todo: comunicaciones, información, redes tecnológicas, y rompe esquemas mentales. Esta combinación de la mente humana (Géminis) y el rayo (Urano) despierta nuevas conexiones y formas de aprendizaje a un ritmo nunca visto.

  • Precedentes (1941-1949):

    La última estancia coincidió con la Segunda Guerra Mundial, la invención del radar, los primeros ordenadores y los pasos iniciales hacia Internet.

  • Actualidad:

    No traerá el mismo contexto bélico, pero sí una revolución equivalente en el plano mental, tecnológico y comunicacional. Se esperan nuevas IA, nuevos transportes y realidades aumentadas.

  • Gran trígono de aire:

    Urano en Géminis se potencia con Plutón en Acuario, creando un gran trígono de aire. Esto movilizará una energía de innovación, inteligencia y cooperación sin precedentes.

  • Propósito:

    Preparar la mente humana para el salto cuántico y el preludio de una humanidad más despierta y libre. También se pondrá en evidencia la necesidad de un aire más puro.

Júpiter en Leo: El despertar del corazón (a partir del 30 de junio)

Júpiter ingresa en Leo el 30 de junio.

  • Impacto:

    Enciende los corazones, expande el deseo creativo y trae una nueva ola de liderazgo, expresión y confianza. Anunciará nuevas tendencias culturales, artísticas y sociales.

  • Precedentes (2014-2015):

    Coincidió con el boom de redes sociales visuales, el ascenso de figuras jóvenes a la fama y la cultura de la autoafirmación.

  • Actualidad:

    Júpiter en Leo actuará como un foco que resalta quién lidera, quién crea y quién inspira. Se verán cambios en monarquías y la entrada de líderes más jóvenes y carismáticos. También cobrará protagonismo el drama amoroso colectivo y las nuevas formas de amar.

Momentos destacados de fuego:

  • Oposición a Plutón en Acuario:

    Tensiona el eje del yo (Leo) y lo colectivo (Acuario), pudiendo traer caídas de poder y grandes revelaciones sobre figuras públicas.

  • Gran trígono de fuego (pleno julio):

    Júpiter en Leo, y Saturno y Neptuno en Aries. Es un portal visionario y creativo, destinado a lanzar movimientos artísticos, filosóficos, espirituales o tecnológicos que definirán los próximos años.

Agosto: El eclipse total de Sol en Leo (12 de agosto)

El 14 de julio comienza la segunda temporada de eclipses, culminando con el eclipse total de Sol en Leo el 12 de agosto. Visible en Europa, será uno de los eventos astronómicos más significativos de la década.

  • Significado histórico:

    En la antigüedad, un eclipse total en Leo (símbolo del rey) se interpretaba como un augurio para el monarca (crisis, derrocamientos, sucesiones).

  • Actualidad:

    Marca el fin de una era, la caída de una figura pública de gran relevancia y el nacimiento de una nueva narrativa de liderazgo global.

  • Protagonistas:

    Júpiter en Leo y Plutón en Acuario forman tensiones que señalan un cambio estructural en sistemas de poder, monarquías y gobiernos. Sugiere el final de una dinastía (simbólica o literal) y la entrada de una nueva generación de liderazgo.

  • Cierre Kármico (28 de agosto):

    El último eclipse del año es un eclipse parcial de Luna, que actúa como el cierre emocional, energético y kármico de todo lo vivido desde 2024. Marca el desenlace final de rupturas, mudanzas, transformaciones laborales o crisis psicológicas que comenzaron en el otoño de 2024 y 2025.

Retrogradación de Venus en Escorpio (octubre-noviembre)

La retrogradación de Venus en Escorpio es uno de los eventos más potentes del último trimestre.

  • Ciclo de 4 Años:

    Este tránsito culmina una historia emocional y económica abierta en el Venus Star Point de octubre de 2022.

  • Fechas clave:

    La fase retrógrada exacta es del 3 de octubre al 14 de noviembre de 2026. Venus y Mercurio retrogradarán al mismo tiempo, similar a marzo de 2025.

  • Intensidad en Escorpio:

    Escorpio rige el dinero compartido, los secretos, y el poder emocional. Se verán colapsos en vínculos insostenibles, revelaciones que destruyen viejas dinámicas, y reconciliaciones profundas. Venus en Escorpio limpia a fondo y no deja nada escondido.

  • Renacimiento:

    Mientras lo viejo cae, aparecerán vínculos fuertes e intensos que acercan al destino. El proceso culmina alrededor del 12 de diciembre, dejando una sensación de renacimiento afectivo, emocional, financiero y espiritual.

Preparación para el 2026: Guía por Trimestres

Primer trimestre: Autoconocimiento y mente (enero-marzo)

Segundo trimestre: Consciencia y Habilidades (abril- junio)

Tercer trimestre: Amor y compasión (julio-septiembre)

  • Foco: Trabajar el amor, la compasión y acercarse a relaciones “apagadas”.
  • Energía:

    Entrada de Júpiter en Leo y el cambio de eje nodal a Leo-Acuario.

  • Recomendaciones:

Cuarto trimestre: Desapego y Profundidad (octubre-diciembre)

Consejo Final: Ser Humano

El 2026 pondrá a prueba a los “robots” y compensará al “humano” que crea con conciencia. El consejo es ser cariñoso, compasivo y actuar con amabilidad y consciencia de que el otro ayuda a ver partes de nosotros mismos que solos no podemos ver.

Si quieres saber más sobre astrología puedes ver mi curso Estrellas del destino.



Qué es la astrología: origen, propósito y para qué sirve

La astrología es una de las disciplinas más antiguas que la humanidad ha desarrollado para comprenderse a sí misma y entender los ciclos y transformaciones que marcan la experiencia humana. A través de la observación del cielo, construyó un lenguaje simbólico que sigue utilizándose hoy como herramienta de autoconocimiento y orientación personal. 

En este artículo exploramos qué es realmente la astrología, cuáles son los elementos básicos de una carta astral y por qué continúa despertando tanto interés en todo el mundo. 

Tabla de Contenidos

¿Qué es la astrología?

La astrología es la disciplina que estudia la correspondencia entre los movimientos del cielo y la experiencia humana. Su premisa central es que los ciclos del Sol, la Luna y los planetas se relacionan con procesos internos, emocionales y vitales que las personas atraviesan. No propone que los astros causen lo que vivimos, sino que sus movimientos pueden leerse como un mapa simbólico de lo que sucede en nosotros y en el mundo.

A lo largo de la historia, la astrología fue reconocida como un saber respetado por filósofos, astrónomos y médicos, y solo en los últimos siglos quedó relegada al margen del pensamiento académico oficial. Sin embargo, siempre ha sostenido un lugar relevante como herramienta de autoconocimiento y orientación vital, especialmente en contextos espirituales y filosóficos. Hoy, con el creciente interés por el desarrollo interior, su práctica ha vuelto a ganar fuerza en todo el mundo.

Comprender qué es la astrología requiere despojarla de los prejuicios que arrastra. No es una ciencia exacta, pero tampoco una superstición. Es un lenguaje simbólico estructurado que, bien interpretado, aporta una perspectiva valiosa para entender quiénes somos, cómo nos vinculamos con el mundo y qué procesos atravesamos a lo largo de la vida.

Los fundamentos de la astrología: cómo funciona realmente

Para comprender cómo funciona la astrología, primero hay que entender la idea central sobre la que se desarrolló esta práctica: la existencia de una relación simbólica entre los movimientos del cielo y la experiencia humana. Desde la antigüedad, distintas culturas observaron los ciclos del Sol, la Luna y los planetas y los relacionaron con ciertos cambios, etapas y procesos presentes en la vida de las personas. A partir de esa observación, la astrología construyó un sistema de interpretación que busca comprender qué tipo de dinámicas o transformaciones atraviesa una persona en determinados momentos de su vida.

La astrología no plantea que los astros controlen el destino ni provoquen directamente lo que ocurre. Su lógica funciona a través de correspondencias simbólicas: determinados movimientos planetarios se asocian con ciertos procesos emocionales, psicológicos o vitales. Por eso, la astrología se utiliza como una herramienta para interpretar períodos de cambio, crisis, crecimiento o cierre de etapas, tanto en la vida individual como en procesos sociales más amplios.

La herramienta principal para realizar esa interpretación es la carta natal, también llamada carta astral. Se trata de un mapa del cielo calculado a partir de la fecha, la hora y el lugar de nacimiento de una persona. Esa configuración muestra la posición de los planetas, los signos zodiacales y las casas astrológicas en el instante exacto del nacimiento, y cada uno de esos elementos aporta información sobre distintos aspectos de la personalidad, los vínculos y las experiencias que forman parte del recorrido vital de cada persona.

Casas Astrologicas

Los elementos básicos de una carta astral

Una carta astral está compuesta por distintos elementos que se interpretan en conjunto. Entre ellos se encuentran los planetas, los signos zodiacales, las casas astrológicas y los aspectos, y cada uno aporta información sobre diferentes dimensiones de la personalidad y la experiencia humana. Comprender qué representa cada parte es la base para empezar a leer e interpretar una carta natal.

Los planetas ocupan un lugar central dentro de la astrología porque cada uno simboliza una dimensión distinta de la personalidad y la experiencia humana. La manera en que esos planetas aparecen organizados dentro de una carta astral permite interpretar diferentes rasgos, dinámicas y procesos personales.

Cada planeta se relaciona con ciertos temas específicos. El Sol, por ejemplo, se asocia con la identidad y la expresión personal; la Luna, con las emociones y el mundo interno; Mercurio, con la comunicación y la forma de pensar; Venus, con los vínculos y los valores; y Marte, con la acción y el deseo. A ellos se suman Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón, vinculados con procesos de crecimiento, estructura, cambio, intuición y transformación.

Ahora bien, esos planetas no actúan en abstracto, sino que se manifiestan a través de los signos zodiacales. Si los planetas son los “qué”, los signos son los “cómo”. Un mismo planeta puede manifestarse de formas muy distintas según el signo en el que se encuentre. Por ejemplo, Marte —relacionado con la acción y el impulso— no se expresa igual en Aries, donde tiende a actuar de forma directa e impulsiva, que en Capricornio, donde suele hacerlo de manera más estratégica y disciplinada. La energía es la misma, pero el modo de expresarse cambia por completo.

A todo eso se suman las casas astrológicas, que indican en qué áreas concretas de la vida se manifiesta cada combinación. Son doce sectores que representan ámbitos como la identidad, los vínculos cercanos, el hogar, la creatividad, el trabajo, las relaciones íntimas o la vocación. Una misma combinación de planeta y signo puede expresarse de manera muy distinta según la casa donde se encuentre.

Los planetas también se relacionan entre sí dentro de la carta a través de los aspectos, que son los ángulos geométricos que forman al estar ubicados en distintos puntos del cielo. Esos ángulos indican cómo dialogan unas energías con otras: algunos generan fluidez y facilitan que las cosas funcionen sin esfuerzo, otros generan tensión interna, que suele ser motor de crecimiento. Los aspectos son los que dan profundidad a la lectura, porque muestran cómo se conectan todos los elementos entre sí.

Por último está el ascendente, uno de los elementos más importantes de la carta astral. Es el signo que ascendía en el cielo en el momento exacto del nacimiento y se relaciona con la manera en que una persona se muestra al mundo y atraviesa sus experiencias. Por eso, dos personas del mismo signo solar pueden tener personalidades y formas de vivir muy diferentes.

En la serie Estrellas del destino, disponible en Gaia, la astróloga Mercedes Arnús Arraut enseña paso a paso los fundamentos de la astrología y ofrece herramientas claras para comprender el lenguaje de los astros. A través de sus episodios podrás aprender a leer tu carta natal, identificar las energías que la habitan y conectar con su sabiduría desde una perspectiva práctica y consciente.

Diferencia entre astrología psicológica y astrología predictiva

Una de las distinciones más importantes para entender la astrología contemporánea es la que existe entre el enfoque psicológico y el enfoque predictivo. Ambas miradas trabajan con los mismos elementos—la carta natal, los planetas, los movimientos del cielo—pero los interpretan con propósitos distintos.

  • La astrología predictiva busca anticipar acontecimientos. Es la mirada más antigua y, durante siglos, fue la dominante. Su lógica es identificar qué tránsitos planetarios—es decir, los movimientos actuales de los planetas en relación con tu carta natal—coinciden con qué tipo de eventos en la vida de una persona o de una sociedad. Aunque sigue practicándose, esta vertiente convive hoy con una lectura más matizada, porque su aplicación literal—predecir que algo concreto sucederá en una fecha exacta—suele chocar con la complejidad real de la vida y deja muy poco espacio para la libertad personal.
  • La astrología psicológica, en cambio, se desarrolló fuertemente desde el siglo XX, en parte gracias a la influencia de Carl Jung. Esta mirada no pregunta “¿qué va a pasar?”, sino “¿qué procesos internos se están activando y cómo puedo trabajar con ellos?”. Bajo este enfoque, la carta natal se lee como un mapa de tu mundo interno, y los movimientos planetarios actuales se interpretan como momentos en los que ciertas dinámicas tuyas se vuelven más visibles o piden ser integradas.

La diferencia central tiene que ver con el lugar del libre albedrío. En el enfoque predictivo más estricto, la astrología describe lo que ocurrirá; en el psicológico, describe el terreno energético sobre el que tomarás tus decisiones. La mayoría de la astrología contemporánea trabaja con una mezcla de ambos enfoques, pero con un peso mucho mayor en la dimensión psicológica y de autoconocimiento. Eso explica por qué, hoy, muchas personas se acercan a la astrología no para saber qué les va a pasar, sino para entender mejor quiénes son.

Para qué sirve la astrología hoy

Justamente por ese giro hacia lo psicológico, la astrología contemporánea funciona sobre todo como una herramienta de autoconocimiento y orientación vital. Ofrece un mapa interno que ayuda a comprender por qué reaccionas como lo haces, qué buscas profundamente y qué procesos atraviesas en cada etapa.

A nivel personal, la astrología puede ayudar a identificar talentos naturales, áreas de aprendizaje, dinámicas afectivas y patrones recurrentes. También permite comprender los grandes ciclos de la vida y reconocer qué tipo de procesos tienden a activarse en determinadas etapas. Uno de los más conocidos es el retorno de Saturno, que ocurre alrededor de los veintinueve o treinta años y suele coincidir con períodos de maduración, cierres y redefinición personal. 

Otra herramienta muy utilizada es la revolución solar, una carta que se calcula para el momento exacto en que el Sol regresa a la misma posición que ocupaba al nacer y que se interpreta como una guía de los temas y aprendizajes más importantes de cada año. Comprender estos ciclos no elimina el libre albedrío, pero sí aporta contexto para tomar decisiones con mayor conciencia.

También se aplica en el plano vincular. Comparar dos cartas natales (una práctica llamada sinastría) permite identificar dinámicas en una relación: dónde hay afinidad natural, dónde hay tensión, qué desafíos podrían aparecer. No funciona como un veredicto, sino como un mapa de las energías que se ponen en juego entre dos personas.

Más allá del plano individual, la astrología también se aplica a procesos colectivos. Algunos astrólogos analizan los movimientos planetarios para entender momentos sociales, culturales o históricos, identificando energías predominantes en una época determinada. Esta dimensión permite ubicar lo personal dentro de un contexto mayor y comprender que muchos procesos individuales responden a movimientos compartidos por toda una generación.

signos del zodiaco

Por qué la astrología sigue resonando con millones de personas

A pesar de los siglos transcurridos desde su sistematización original, la astrología sigue convocando a millones de personas en todo el mundo. Lo notable es que su atractivo no disminuye, sino que se renueva en cada generación. La pregunta interesante no es si la astrología “es verdadera” en un sentido científico, sino qué encuentran las personas en ella que justifique semejante vigencia.

Una primera respuesta está en la sensación de reconocimiento. Quien recibe una lectura astrológica seria suele experimentar un fenómeno particular: la sensación de que algo de su vida interna queda reflejado con una precisión sorprendente. La carta natal funciona como un espejo que devuelve aspectos del yo que rara vez se ponen en palabras, y ese reconocimiento genera un vínculo profundo con la herramienta.

Otra razón tiene que ver con la búsqueda contemporánea de sentido. En un contexto donde muchas estructuras tradicionales han perdido peso—instituciones religiosas, narrativas colectivas, mandatos culturales—las personas buscan marcos que les ayuden a interpretar su experiencia desde una perspectiva más amplia. La astrología ofrece justamente eso: un lenguaje para situarte dentro de procesos más grandes que tu vida individual.

También influye el momento cultural más amplio. El auge del autoconocimiento, la psicología, la espiritualidad secular y las prácticas contemplativas abrieron espacio para herramientas como la astrología. De hecho, hoy se ha vuelto un vocabulario común para hablar de uno mismo y de los vínculos: muchas personas usan términos astrológicos para describir su forma de ser, la de su pareja o el momento que están atravesando.

Finalmente, hay algo más profundo en juego. La astrología propone que tu vida no es un accidente ni una serie de hechos aislados, sino parte de un orden mayor que puede leerse, comprenderse y habitarse con más conciencia. Esa sola posibilidad—la de un sentido subyacente—explica buena parte de su vigencia, en un mundo que muchas veces se siente fragmentado y carente de hilo conductor.

El origen y la evolución de la astrología

La astrología tiene raíces que se remontan al menos a cuatro mil años atrás, en la antigua Mesopotamia. Los babilonios fueron los primeros en sistematizar la observación de los astros y vincularla con eventos terrestres, sentando las bases de un saber que luego viajaría por todo el mundo. Para esas civilizaciones, el cielo no era un espacio neutro: era el lugar donde se leía la voluntad de las divinidades.

De Babilonia, la astrología pasó a Grecia, donde figuras como Ptolomeo desarrollaron tratados que aún influyen en la práctica actual. Su libro Tetrabiblos, escrito en el siglo II, fue durante siglos el texto de referencia para los astrólogos occidentales. En esa época, astrología y astronomía eran prácticamente la misma disciplina, y se enseñaban juntas en las universidades europeas durante toda la Edad Media y el Renacimiento.

La separación entre astronomía y astrología comenzó con la revolución científica del siglo XVII. Mientras la astronomía adoptó la matemática y la observación empírica como base, la astrología quedó relegada al ámbito simbólico y espiritual. Sin embargo, nunca desapareció: resurgió con fuerza en el siglo XX a través del trabajo de psicólogos como Carl Jung, que la incorporaron a sus estudios sobre el inconsciente colectivo y los arquetipos.

En las últimas décadas, la astrología ha vivido una nueva expansión global, alimentada por el creciente interés en el autoconocimiento, la espiritualidad y las prácticas contemplativas. Hoy convive con miles de profesionales formados, escuelas dedicadas y comunidades activas en todo el mundo, y se ha vuelto, una vez más, parte del lenguaje cultural contemporáneo. Su historia muestra que, lejos de ser un saber del pasado, la astrología ha sabido reinventarse en cada época para responder a las preguntas que cada generación se hace sobre sí misma.

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