Batido para el calor

Zumos y batidos son un comodín excelente durante los meses de calor. En una sola fórmula puedes concentrar gran variedad de ingredientes y cubrir comidas como el desayuno, o la merienda proporcionando a tu cuerpo buenos nutrientes y mucha energía.
El mejor momento para tomar frutas es el desayuno, o entre horas, y a media tarde, nunca por la noche. ¿Por qué? Son alimentos que nos brindan muchísima energía debido a la gran cantidad de fructosa que poseen, por lo tanto, esa energía debe ser consumida para que no se acumule en forma de grasa. Además, la fruta aislada de otro tipo de productos se digiere mucho mejor.
Mete en tu cesta de la compra una piña madura (compruébalo oliéndola, si no tiene aroma coge otra), hazte con una cajita de arándanos, yogur líquido ecológico, y si te gusta que tenga sabor ácido puedes optar por el kéfir; miel y canela en polvo. Si no tomas lácteos, o tienes intolerancia a la lactosa, puedes hacerlo con yogur de soja, o alguna leche de cereales como la de avena, o la de arroz; quedará menos espeso pero delicioso.
Ponlo todo en la batidora en las cantidades que te gusten, depende de si quieres un resultado muy espeso, te va más la piña, o quieres un batido de color violeta intenso, ¡experimenta! Una vez servido tómalo de inmediato. Hacer zumos o batidos y guardarlos en la nevera no es una buena costumbre, pierden muy rápidamente sus propiedades debido a la rápida oxidación de los ingredientes frescos y por lo tanto toda su intención. Si te gustan bien fríos añade un poco de hielo, o guarda los ingredientes previamente en la nevera por unas horas.
¿Qué nos aporta esta receta?
– Piña: mucha fibra, una enzima llamada Bromelina que facilita enormemente la digestión, mejora la circulación sanguínea y actúa como antiinflamatorio natural.
– Arándanos: el ácido hipúrico le concede propiedades antibacterianas, contiene altas dosis de antioxidantes y mejora el funcionamiento del aparato urinario.
– Miel: su conjunto de enzimas y minerales posibilitan una mejor utilización de los azúcares en el cuerpo. Tiene propiedades antibacterianas y antiinflamatorias.
– Canela: esta especia se obtiene de la corteza baja de un árbol, abre el apetito, mejora la digestión y ayuda a mantener el forma el aparato circulatorio.
– Yogur: la fermentación que lo caracteriza lo convierte en un producto más amable que la leche a la hora de digerirlo; algunas personas intolerantes a la lactosa pueden consumir yogur. Ayuda al mantenimiento óptimo de la flora intestinal.
Rico y súper sano ¡hazte un batido ahora mismo!
La intención en la práctica del Yoga
Los seres humanos somos por definición “empíricos”, basamos nuestro día a día en la experiencia para aprender, evolucionar, relacionarnos con los demás y con nosotros mismos. El plano mental es el predominante, todo pasa primero por el intelecto y usamos la razón como filtro para desenvolvernos en la vida.
El camino del yoga nos insta a la búsqueda de una existencia más equilibrada en la que cuerpo, mente y sentimiento conviven en conciencia y armonía. Los objetivos del yoga pueden variar temporalmente a medida que avanzamos en el aprendizaje de esta disciplina, pero el camino tiene una única dirección, “la realización del ser”.
La práctica de asanas despliega ante nosotros un repertorio infinito de posibilidades en el aprendizaje. Para ir más allá de la vivencia física, está además la intención que le otorgamos al ejercicio del yoga, el propósito tras la postura.
Lo que sucede sobre la esterilla trasciende al plano vital y nos sirve de espejo. Allá donde ganamos flexibilidad, un área de la vida se flexibiliza también, allí donde encontramos rigidez se pone de manifiesto un bloqueo mental, aquello que nos desafía físicamente fortalece profundamente nuestra personalidad…
A veces, el foco de una práctica surge de forma intuitiva y espontánea, pero por lo general es algo que podemos trabajar intencionadamente.
Foco físico-mental:
El yoga puede estar dirigido a obtener beneficios meramente físicos y esa es sin duda una forma de empezar, por ejemplo: mejorar la apertura en las caderas, ganar agilidad, tener mayor elasticidad en las piernas, o desarrollar el equilibrio.
Cualquiera de estos aspectos se trabaja mentalmente en paralelo, incluso si no se es consciente de ello; progresivamente dará sus frutos aumentando la percepción de los que somos y del mundo en el que vivimos. La conciencia irá emergiendo a su debido tiempo.
Foco emocional-espiritual:
Hay múltiples maneras de canalizar un objetivo u emoción durante la práctica de yoga favoreciendo el hecho de estar presentes en lo que hacemos y sentimos. A medida que la comunicación con el cuerpo está más despierta afloran sentimientos como el amor, la compasión, o la paz interior, emociones que pueden guiarnos a través de la ejecución de posturas. También podemos deshacer emociones como la ira, o aliviar la tristeza, ayudando a canalizarlas y finalmente a soltarlas del todo.
Las emociones positivas se potencian irradiando nuestro ser y a todo lo que nos rodea.
Dale intención a tu yoga, despierta tu sensibilidad y escúchate, crece desde tu cuerpo hacia tu interior y después de nuevo hacia afuera, en infinita expansión del ser de luz que eres.
Te recomendamos la clase de Heidy Toledo ‘Atención e intención en las transiciones’ para profundizar en la introducción de la intención en la práctica de Vinyasa yoga
Namaste.
