Claves de una secuencia de Vinyasa

Claves de una secuencia de Vinyasa

Cuando asistimos a una clase de yoga nos dejamos guiar por el profesor sin cuestionarnos el orden, o el por qué, de la secuencia de asanas que vamos a realizar. Damos por sentado que tendrá un sentido específico, además del motivo inspiracional que se proponga y que será muy beneficioso para nuestra salud.
Efectivamente esa es la mejor actitud a la hora de afrontar una práctica, ya que el yoga no es un ejercicio de racionalidad, sino una vivencia personal en la ejecución de asanas como camino hacia el autoconocimiento, entre otros enfoques que se le puede dar.
Sin embargo, a todos aquellos que tenéis interés en aprender más sobre esta bonita disciplina, os gustará conocer con mayor profundidad el esquema y la intención a seguir cuando se traza una secuencia de Vinyasa Krama.

Para introducirte con más detalle en el Vinyasa, puedes leer el primer post que escribí para Aomm.tv, donde conocerás la esencia de este método. Recordemos también que el Vinyasa es un estilo de Yoga dinámico cuya base consiste en enlazar las posturas con la respiración poniéndolas en movimiento.
También nos referimos a Vinyasa para describir un flujo de asanas enlazadas que se practica entre posturas para generar movimiento y energía durante la práctica. Son una variación de Surya Namaskar, o Saludos al sol, aunque existen más de cien combinaciones diferentes que se aplican en función de la destreza del practicante.

Vinyasa Krama plantea un sistema lógico pero intuitivo en el diseño de una secuencia. Cabe destacar que una de las maravillas de este estilo es lo ampliamente creativo que resulta tanto para profesores, como para estudiantes. No hay una clase igual a la anterior y se trabajan siempre diferentes aspectos. Si el objetivo es el mismo, cambiará el abordaje.
Pondré un ejemplo para que se entienda mejor:
Una clase de Vinyasa puede tener el propósito de mejorar posturas de extensión; otra clase puede consistir en la apertura de cadera; y otra en fortalecer el abdomen como centro energético etc.
Pero también se puede escoger una finalidad mensual, como “el equilibrio”, y hacer un trabajo de exploración de esa cualidad a lo largo de las clases, pero practicando una secuencia nueva cada vez.
Partiendo de ese principio, la elección de asanas nunca es aleatoria. Cada postura prepara el cuerpo para la siguiente en progresión hacia la postura de mayor dificultad de la serie y que representa el objetivo, tanto físico como mental, escogido. Se va de menos a más hasta alcanzar la “postura cumbre”, que además suele tener la estimulante connotación de desafío.
Una vez pasado ese punto álgido, la práctica comienza a descender en intensidad y dificultad, para a evolucionar hacia la relajación y la meditación.
El dibujo de una clase de Vinyaya sería entonces como el de una montaña, una gran subida para llegar a la cima y un descenso amable para recuperarnos.
Ahora que conoces mejor la anatomía del Vinyasa, te invito a empezar a percibir en las clases la progresión y a observar qué sensaciones te aporta en tu propia práctica.

Namaste.

 


 

Carla Sanchez

Profesora de yoga en aomm.tv y actriz. Practica yoga desde niña. El entusiasmo por la expresión y la conexión con el cuerpo son característica de su carácter. Recibe formación en Hatha yoga en la ‘Escuela Internacional’, y en Vinyasa Flow en Nueva York con ‘Evolation’


 



Tips para facilitar tu práctica

A veces, la práctica de yoga, y creo que es algo que a todos los no ha pasado en algún momento, puede resultar frustrante. Porque nos duele la espalda o el cuello en ciertas posturas o movimientos, porque nos falta flexibilidad o fuerza, porque no somos capaces de hacer las asanas que nos gustaría, porque nos cuesta coordinar la respiración con el movimiento… Sufrir o estar incómodos durante la práctica puede frustrarnos y llevarnos a pensar que el yoga no es para nosotros.

Por eso, en este post quiero compartir con vosotros todas esas modificaciones, recursos y hasta trucos que yo he ido adoptando desde que empecé a practicar yoga. Porque, por supuesto, a los profesores también nos ocurre. Cada cuerpo, cada mente, cada estructura ósea, muscular o articular es un mundo, cada forma física y estado de salud también, y debemos respetarlo para poder convertir el yoga en una práctica agradable y beneficiosa para nosotros.

Por eso, el primer consejo que quiero daros, y que ya habréis escuchado muchas veces, es no compararos nunca con nadie. La competición es un concepto carente de sentido en el yoga. Ni siquiera contigo mismo. Haciendo yoga hay que sentir, disfrutar y por supuesto, avanzar, pero nunca sufrir o forzarnos a hacer cosas que no son ni aptas ni buenas para nuestro cuerpo. Tampoco debe darnos ningún tipo de vergüenza no poder hacer una postura, optar por opciones más sencillas o, simplemente, descansar si lo necesitamos. A los profesores también nos ocurre.

En cuanto a los aspectos prácticos, vamos a ir parándonos en todo aquello que puede ayudaros a facilitar vuestra práctica:

La postura

Mucha gente decide hacer yoga porque sufre dolores crónicos de espalda y porque siente que el sedentarismo está haciendo huella en su cuerpo y en su salud. Normalmente, esto conlleva tener un tono muscular muy bajo y una escasa conciencia corporal, lo que hace que nosotros mismos tengamos “desactivados” músculos esenciales para nuestra postura a perjuicio de otros que asumen demasiadas tareas. Como los glúteos. Son los músculos más grandes y fuertes del cuerpo pero también los más perezosos. Si no eres consciente de su activación, puede que otros músculos tengan que acabar haciendo su trabajo, lo que creará desequilibrios en tu cuerpo y, finalmente, patologías. Por eso es tan importante prestar mucha atención a nuestro cuerpo, ser conscientes de cómo es nuestra postura y de los músculos que debemos activar durante la práctica. Los profesores siempre dan indicaciones posturales en las clases. Síguelas siempre pero, además, mi consejo es que no dejes de chequear tu postura en cada asana durante la práctica. Además, activar tu musculatura de forma consciente hará que se impliquen muchas más fibras musculares y que te resulte más fácil sobrellevar el esfuerzo físico que supone la práctica.

Flexiona las piernas

Al subir y bajar de tadasana, sobre todo al hacer los Saludos al Sol o practicar estilos como Vinyasa, puede dolernos la espalda. Algo que a mí me ocurría mucho al principio. Por eso os recomiendo que mantengáis una ligera flexión de piernas y que cuando os incorporéis y estéis de pie, mantengáis activos vuestros glúteos y vuestra faja abdominal (os ayudará llevar el ombligo hacia dentro y hacia arriba y alargar los costados). Y lo mismo cuando estéis en posiciones como Uttanasana, con la cabeza y la espalda hacia abajo: flexionad las piernas todo lo que necesitéis e incluso apoyad los antebrazos en los muslos o las manos en las rodillas para evitar el dolor en la espalda. Mantener los pies al ancho de la cadera durante vuestra práctica (obligatorio si estáis embarazadas) también os ayudará a repartir mejor el peso del cuerpo y no sobrecargar la espalda.

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