La concentración en el yoga y en la vida

Todo practicante de yoga conoce la importancia de la concentración. Cuando realizas una asana has de sentirla desde tu centro, notar como tus músculos se estiran y se contraen en sintonia con la respiración, y convertir cada momento en autentica presencia. Si mientras estás practicando las posturas estás pensando en lo que tienes que hacer durante el día o en lo que hiciste ayer…eso no es yoga.
La concentración no es solo importante en nuestra práctica de yoga, tenemos que aprender a utilizarla en nuestro día a día, realizando cada actividad al cien por cien, dando lo máximo de nosotros mismos.
¿Cuantas veces has olvidado lo que estabas haciendo por saltar a otra cosa sin darte cuenta?, quizá a veces te sorprendes comiendo o realizando algún hábito que te habías propuesto abandonar, ¿tu olfato te suele avisar de que te dejaste algo al fuego por embaucarte en otra tarea?. A todo esto se le suele llamar multitarea, hacer varias cosas a la vez, obteniendo resultados a medias.
Existen muchas técnicas para potenciar y trabajar la concentración, todas con un único objetivo, entrenar la mente, para que no nos distraiga ni nos aleje de nuestra posición en la vida.
1. Meditación. Emplea al menos 25 minutos cada día en alguna técnica de meditación, puede ser simplemente observar tu respiración con los ojos cerrados o visualizar alguna imagen que te inspire.
2. Recitar Mantras. La repetición de mantras (Japa), es una potente técnica para controlar la mente y ejercitar la concentración.
3. No hacer nada. Reserva cada día 30 minutos para sentarte en silencio, sin hacer nada, solo siendo consciente de ese momento.
4. Utilizar una alarma personal. Cuando te des cuenta de que tu mente divaga y no está siendo consciente del momento, parala, para ello utiliza alguna palabra como señal, asegúrate de que sea corta, por ejemplo ¡stop!, ¡basta!, ¡silencio!.
“La concentración depende de tu mente, y al igual que todos los músculos de tu cuerpo necesita ser entrenada“.
Namasté
Yoga y transformación emocional
Las emociones fuertes desequilibran el sistema y gastan energía vital ya que a nivel fisiológico suponen un cambio hormonal acelerado con un lento regreso al estado de equilibrio.
La huella de cualquier emoción fuerte, como la rabia, producida por una situación posiblemente conflictiva, puede perdurar a nivel mental debido a nuestra tendencia a rumiar, analizar y repasar el evento y sus consecuencias.
Ciertas emociones provienen de creencias erróneas sobre uno mismo, establecidas en algún momento del pasado, sobre todo en la infancia, por ejemplo: La falta de autoestima. Son creencias limitantes alojadas en el subconsciente como samskaras (impresiones) y cuando aparece una situación comprometida emergen a la superficie y pueden ser paralizantes.
El yoga físico es una herramienta eficaz para transformar el estado emocional, dado que el control sobre el cuerpo y la respiración permiten el retorno a la calma y la estabilidad. La relajación yóguica tiene un valor enorme para calmar el sistema nervioso y acceder al nivel subconsciente. Si lo combinamos con sankalpa, el uso de afirmaciones positivas, podemos plantar nuevas semillas en el espacio subconsciente que llegarán a brotar en el plano consciente. La meditación es también una herramienta de suma importancia ya que revela al practicante su tendencia a identificarse con lo pasajero y a reaccionar al drama dándole mucha mas relevancia de la que realmente tiene.
La palabra emoción viene del latín. E-moveré y significa “el movimiento hacia algo” e infiere a la vez alejarse de un lugar que podemos llamar casa o nuestro centro. La palabra misma es un recordatorio de que cuando experimentamos una emoción, hay un movimiento hacia un objeto que es necesario para reorientarnos o posicionarnos en nuestro entorno, pero es temporal, hemos de regresar a casa. Si podemos llegar a reconocer que es la atención la que se mueve, pero que el Yo es testigo de la emoción y no se ve afectado, podemos llegar a experimentar la emoción con mayor desapego (vairagya) y volver a la calma de casa con mayor facilidad.
Nuestros ancestros necesitaban las emociones para la supervivencia – la ansiedad les ponía en alerta, la ira era un detonante para la lucha, los celos para defender el territorio y los hijos. Nuestro entorno hoy es totalmente diferente pero la raíz genética relacionada con la emoción expresada sigue actuando.
La ansiedad provocada por un predador para nuestro ancestro, se traslada a contextos de preocupación excesiva por un examen, por ejemplo. La ira y los celos, que servían para defender el territorio ahora llevan a peleas y divorcios. Muchas veces la intensidad de la emoción experimentada nos lleva a una conducta que no siempre nos posiciona en el lugar que corresponde con nuestros deseos. Sin embargo, las capacidades del hombre moderno para adaptarse, discernir, reflexionar e integrar estos impulsos básicos están en sus manos y se pueden potenciar con el yoga y la meditación.
Una vía es el método de meditación Atma Vichara (La Auto-indagación). La emoción al igual que el pensamiento es observada en un plano más amplio o distante. Si llegamos a tomar conciencia del movimiento de la atención hacia la emoción, podemos reconocer la atracción que hay de experimentar la emoción, indistintamente del tipo de estimulo. La mente se siente atraída hacia el drama, no solo desea ser espectadora del teatro emocional sino también quiere subirse al escenario y asumir el papel de lleno. Si este movimiento de la atención está trazado desde la conciencia del observador interno, aquel que tiene permanencia y estabilidad, la identificación con el drama puede disolverse por completo. Puede haber una expresión emocional espontánea sin la sensación de haberse alejado de su centro.
Para la Transformación Emocional ofrezco una serie de clases muy cortas que puedes combinar con un calentamiento de Nayana Yoga y finalizar con una relajación y/o meditación de Auto-Indagación. Te animo a darte cuenta de cómo puedes transformar tu estado emocional en tan poco tiempo y de esta manera identificarte menos con las olas que surgen en la superficie del mar profundo de tu Ser.
Transformación emocional 1: Miedo en seguridad
Transformación emocional 2: Inseguridad en autoestima
Transformación emocional 3: Rabia en poder personal
Transformación emocional 4: Dolor en amor universal
Transformación emocional 5: Abatimiento en esperanza
¡Os deseo calma y viveka (discernimiento) para tu práctica!
Harmony
