El desapego en la práctica del yoga

Mi primer contacto con el yoga fue en la adolescencia, por aquel entonces me ceñía únicamente a su parte física a través de asanas, desconociendo lo que significaba la práctica correcta del yoga , la verdadera unión y conexión entre el cuerpo, mente y alma.
Ya en la edad adulta, retomé mi práctica, pero esta vez siendo totalmente consciente de lo que realmente buscaba en el yoga. Fue a partir de ahí cuando me di cuenta de que el yoga siempre llega a la vida de una persona en el momento adecuado, esa necesidad de búsqueda hacia uno mismo, es la que te dirige hacia tu senda espiritual, a lo que realmente somos, a nuestra verdadera esencia.
De manera autodidacta, recibiendo clases en diferentes centros y siguiendo las enseñanzas de algunos maestros, he ido y voy ampliando mis conocimientos, teniendo siempre presente su práctica, por que yoga es “practica”, no podemos conocer nuestra mente si no se medita, ni realizar una asana correctamente si no aprendemos a escuchar nuestro cuerpo.
El yoga te acerca a tu verdadero ser, y te aleja de lo que no es necesario, ayudándote a vivir una vida más plena.
LA LEY DEL DESAPEGO
Todo practicante de yoga ha oído hablar alguna vez sobre la ley del desapego, servicio o acción desinteresada , uno de los pilares del Dharma.
De manera casi automática estamos acostumbrados a esperar resultados en todo lo que hacemos, y si estos no son lo esperado nos sentimos frustrados, y aparece el sufrimiento. Una persona apegada a lo material satisface sus deseos mundanos, temporalmente, ya que nunca se sentirá satisfecha.
La ley del desapego tiene mucho que ver con la práctica del karma yoga, o yoga de la acción, es la unión del alma con lo supremo, todas las actividades realizadas van dirigidas como si se tratase de una ofrenda, a nuestro ser superior, tomando esta actitud nuestra dedicación se centra en realizar todas nuestras acciones lo mejor que podamos, sin enfocarnos en los resultados.
Hacer lo que tenemos que hacer en ese momento, y después olvidarnos de ello. El desapego es autoentrega, autodedicación sin esperar nada a cambio. Como si se tratase de un acto de caridad, renunciamos y nos desapegamos de los frutos del trabajo.
El Karma yoga nos ayuda a calmar y purificar nuestra mente, desarrollamos compasión, tolerancia y humildad.
En nuestra práctica de yoga, tenemos la oportunidad de trabajar el desapego, poniendo toda nuestra atención al realizar las asanas o a la hora de practicar la meditación.
Tomando consciencia de cada inhalación y de cada exhalación, siendo también conscientes de nuestros pensamientos, efímeros y pasajeros sin apegarnos a ellos. Dedicando nuestra práctica a lo supremo e iniciándola con una intención verdadera.
La vida, al igual que el yoga se basa en fluir, si en nuestro día a día nos apegamos a las cosas materiales, a pensamientos que nos incomodan, y a ciertas personas, sentiremos la misma tensión y malestar que si por ejemplo en nuestra práctica forzamos más de la cuenta una retención, el autentico sentido del yoga se habrá perdido.
Como en cualquier rama del yoga, es importante tener disciplina con uno mismo, empezando por nuestros pensamientos, ya que el inicio de cualquier apego parte de un pensamiento, un recuerdo, un anclaje, que nos hace repetir los mismos actos.
Siendo conscientes y permaneciendo alerta, conseguiremos vivir plenamente el presente y cada momento como único y verdadero.
Urdhva Mukha Svanasana y Bhujangasana
Diferencias y similitudes entre Urdhva Mukha Svanasana y Bhujangasana
Muchos de nuestros alumnos y usuarios nos preguntan con frecuencia sobre las diferencias entre estas dos posturas, ya que se tiende a pensar que son prácticamente iguales, lo que genera gran confusión a la hora de realizarlas correctamente. Es verdad que son posturas que visualmente son muy similares pero tanto en sus efectos, como en su ejecución son muy diferentes.
Primero identifiquemos sus parecidos:
1-. Ambas posturas forman parte de la secuencia del Saludo al Sol (Surya Namaskar) en sus distintas versiones.
2-. La cobra y El perro mirando hacia el suelo, son extensiones de columna y son excelentes ejercicios para fortalecer la espalda, abrir el pecho y estirar el abdomen.
Veamos ahora cuáles son las diferencias:
1ª Ejecución
-En la cobra la cadera (crestas iliacas) queda pegada en el suelo, mientras en el perro mirando al cielo la cadera queda en el aire.
-En la cobra los brazos quedan bajo los hombros o a la altura del pecho, y en el perro los brazos quedan estirados ligeramente abiertos y separados del tronco.
-Subir el pecho + activar piernas + inhalación
*en la cobra: los brazos se quedan doblados, las piernas activas sin tensión, dejando los hombros ajustados lejos de las orejas, hacia abajo y hacia atrás.
*en el perro mirando hacia arriba: se empuja el suelo con firmeza con las manos para estirar los brazos, elevando con suavidad el pubis del suelo. También se activan las piernas para poder despegar los muslos y rodillas, apoyándonos solo en los empeines.
**Importante: tener en cuenta que cada cuerpo es un mundo y necesita sus ajustes concretos. Debemos escuchar las señales que nos manda y saber parar cuándo exista una molestia o dolor que no deba estar ahí.
2ª Requerimiento muscular
Para realizar la postura de la cobra se requiere de más trabajo en la parte baja de la espalda, mientras que en el perro mirando hacia arriba son las manos y brazos los principales protagonistas.
3ª La mirada
En la cobra la mirada va hacia el suelo, ya que la barbilla ha de estar en dirección hacia el pecho, dejando el cuello alineado con la espalda; en el perro mirando arriba, si nuestro cuerpo nos lo permite y tenemos flexibilidad suficiente, podemos mirar hacia el techo dejando caer la cabeza con suavidad hacia atrás.
Esperamos que ahora veamos más claridad a la hora de hacer estas dos poses. Os recomendamos esta clase guiada por nuestra profesora Elena Ferraris “Abrir el pecho y fortalecer la espalda” para ver claramente el trabajo de estas dos posturas.
Os esperamos en Aomm.tv
Namaste.
