4 alimentos que deberías comer en verano

Con el calor llegan los cambios de hábitos en nuestro estilo de vida. Le damos más espacio al ocio, trasnochamos más, el ritmo de las comidas se desordena fácilmente y nos permitimos caprichos de todo tipo porque de eso va estar de vacaciones, todos coincidimos en la necesidad de tener períodos en los que hay que soltar las reglas para fluir más libremente.
Las altas temperaturas también afectan el apetito, apetece comer menos y tomar productos más ligeros como hojas verdes, hortalizas, verduras y más fruta. La mejor manera de armonizar tu cuerpo con el verano sin dejar de disfrutar es tomando alimentos de temporada.
La tierra es extremadamente bondadosa en esta época del año e ir al mercado se convierte en un verdadero festival para los sentidos. Te contaré algunos secretos sobre 4 alimentos que deberías tomar sí o sí en esta estación, ¡prepara tu cesta y ven conmigo al mercado!
Arándano
Aunque lo veas durante todo el año en el súper debes saber que el arándano es un fruto que se da durante el verano. Crece en bosques de mediana altura y lo hay de varios tipos: negro, cuyo uso es estrictamente medicinal; rojo, popular en la cocina nórdica consumido en forma de zumos y salsas, y el arándano azul, con el que probablemente estés más familiarizado. Su gusto algo ácido combina muy bien con frutas más dulces en batidos, o ensaladas.
Lo mejor de esta baya son sus extraordinarias propiedades antioxidantes y antibacterianas. Contiene altas dosis de vitamina C y carotenos, componentes que refuerzan y rejuvenecen el sistema inmunológico. Hay que destacar que el zumo de arándano se ha convertido en el mayor aliado contra la cistitis, motivo por el cual merece la pena tomarlo durante los meses de calor, ya que nos bañamos continuamente, sudamos más y existe mayor riesgo de desarrollar esta infección.
Rabanito
También se puede comprar durante todo el año, pero es en primavera y en verano cuando crece ofreciendo lo mejor de sus cualidades.
El rábano es una crucífera, una mini verdura a la que no se suele dar mucha importancia y que estás a punto de descubrir. Te sorprenderá saber que contiene más cantidad de vitamina C que un limón, lo que le confiere un poder antioxidante a tener en cuenta si se quiere mejorar la dieta. También tiene propiedades astringentes, es decir, ayuda a absorber y metabolizar mejor la grasa que consumimos.
Es el complemento ideal de cualquier ensalada, también puedes servirlo junto a platos que tengan muchos fritos y siempre queda muy decorativo. Si no te gusta su sabor ligeramente picante mézclalo con manzana rallada y un chorrito de limón, verás que le da un toque muy diferente; ¡y si le añades espinacas tendrás una ensalada diez!
Cereza
La cereza es un clásico de las fruterías en esta época. Es una fruta suculenta y sensual que contiene gran cantidad de agua y fibra, por lo que sacia rápidamente y favorece la digestión. Su color carmín oscuro revela la presencia de llamativas cantidades de antioxidantes que ayudan a subir las defensas, pero además es una de las pocas fuentes comestibles de melatonina, hormona que regula los ciclos de sueño. La cereza es la fruta de las vacaciones y harás bien en llevar una bolsita para picotear en tus viajes cuando tengas que afrontar cambios de horario.
Puedes comerla como un snack, de postre, o combinada con queso como entrante. En realidad las cerezas son perfectas en cualquier momento, especialmente cuando están fresquitas de la nevera.
Espárrago verde
Era considerado un manjar de dioses en la antigüedad y los romanos descubrieron que además tenía propiedades medicinales. Contiene muchas vitaminas y entre ellas altas dosis de vitamina A, ganándose el título de alimento anticancerígeno dado su alto aporte de antioxidantes.
La presencia de minerales como el potasio ayuda a metabolizar la insulina y tiene un efecto diurético que se agradece durante el verano ya que es un gran aliado contra la celulitis.
Tiene mucha fibra y además es una de las mejores fuentes de ácido fólico que existen, así que si te estás preparando para tener un bebé o estás embarazada, el espárrago será tu mejor amigo.
Prueba a tomarlo al vapor aliñado con zumo de naranja y sal, sabroso, ligero y nutritivo ¿se puede pedir más?
¡Buen provecho!
7 posturas de yoga para corredores
Todos sabemos los enormes beneficios que la práctica habitual de yoga conlleva en nuestro cuerpo y nuestra mente. Imaginemos lo que hará en personas que además practican otros deportes.
Hoy queremos profundizar en los corredores y en cómo el yoga es un aliado excelente para:
1º Mantener la musculatura fuerte y flexible.
2º Prevenir lesiones.
3º Manejar el estrés y desarrollar la concentración durante la carrera.
4º Mejorar la capacidad respiratoria.
5º Lograr un estado de conciencia corporal y control postural excelente.

Las posturas de yoga más indicadas para los corredores son:
1-. SURYA NAMASKAR (Saludo al sol)
Es una secuencia dinámica de 12 posturas perfecta para preparar y calentar todo el cuerpo. Además nos ayudará a tomar conciencia de nuestro estado mental a través de la respiración.
2-. TADASANA (Postura de la montaña)
Nos invita a erguirnos con la majestuosa estabilidad y firmeza de una montaña. Es la postura de pie básica, mejora el equilibrio y ayuda a corregir malas posturas. Fortalece y tonifica todo el cuerpo.
3-. ADHO MUKHA SVANASANA (Postura del perro mirando hacia abajo)
La columna, los tendones de la parte posterior de la rodilla, los músculos isquiotibiales y los hombros reciben un beneficioso estiramiento, zonas muy “castigadas” por los corredores.
4-. JANU SIRSASANA (Postura de cabeza a rodilla)
Otra postura fantástica indicada para el estiramiento de la cadena posterior de las piernas. Se recomienda sostenerla entre 15-30 segundos con cada pierna.
5-. TRIKONASANA (Postura del triángulo abierto)
Sentiremos como se enraízan las plantas de los pies en el suelo y desde ahí percibimos la activación de las piernas para que, una vez que entramos en la postura, el estiramiento de los isquiotibiales sea intenso y profundo. Se puede sostener entre 30-50 segundos.
6-. SUPTA PADANGUSTHASANA (Postura tendida del pulgar del pie)
Relajamos la articulación de la cadera, tonificamos la columna, calmamos la rigidez lumbar y de la parte posterior de las piernas, además de favorecer el retorno venoso de las piernas hacia el corazón.
7-. SAVASANA (Postura del cadáver)
Tumbarnos en el suelo con los ojos cerrados permite que todo el cuerpo se relaje. Al principio, nos puede resultar tremendamente difícil, porque nuestra mente inquieta no consigue descansar y ello nos distrae de la paz que nos ofrece el cuerpo cuando alcanza la relajación profunda. Con práctica, mente y cuerpo se irán distendiendo con mayor facilidad y nos será de gran ayuda a la hora de ganar paz en momentos de tensión como en las competiciones.
