Apasiónate por el cambio

Hace un año mi vida cambió.
Lo hizo en el buen sentido. Llegó a mi vida un cambio dulce y tierno como bizcocho recién salido del horno, un bocado que la vida pone ante ti para que lo saborees y no dejes ni una miga.
Mi cambio, en forma de príncipe color carne con gafas de pasta azul, llegó revolucionando mi estudiada rutina de mujer armada con la coraza de “tengo-ya-muchas-cicatrices-en-el-corazón”.
Los príncipes de cuento, como el mío, son de los que no te cuentan cuentos. Te quieren y punto. Y además saben hacerlo de tal manera que las corazas se derriten, (por mucho que te esfuerces en meterlas en la nevera).
Sin embargo, por magnífico que sea el cambio, raro es no resistirse al mismo. Aferrad@s a nuestra rutina, instalad@s en el sillón de nuestra conocida vida, salir de la zona de confort requiere muchas patadas mentales en nuestras reales posaderas y, en ocasiones, agarrad@s al ” más vale malo conocido que bueno por conocer” renunciamos antes de haber saboreado ni un bocado del nuevo pastel.
Mis 4 palabras claves para el cambio
Paciencia: primero contigo mism@. Acéptate, sé indulgente, comprende que los cambios cada un@ los asume a un ritmo diferente. Aprende a respetar el tuyo y baila a su compás. Paciencia también en la parte que no depende de ti. Si el cambio va más lento o más rápido de lo que te gustaría acéptalo como perfecto y enfócate en lo positivo de su “tempo”.
Imaginación: trae a tu mente una imagen detallada de tu nueva vida tras ese cambio, visualiza las ventajas que traerá, incluso si “a priori” no las ves. Encuentra lo positivo de la situación y del aprendizaje que supone salir de lo conocido. Imagínate como la persona flexible, fuerte y sabia que nacerá tras ese cambio.
Curiosidad: recupera esa parte innata que nos acompaña durante la infancia y deja que la vida te sorprenda con un nuevo amor, un nuevo trabajo, un nuevo lugar, una nueva manera de hacer las cosas e, incluso, un acontecimiento inesperado. Has venido a este mundo para crecer y aprender, la vida es cambio y movimiento. Fomenta tu curiosidad y activa tus recursos como el/la mejor héroe/heroína de tu propia vida. Tu autoestima se verá recompensada.
Confianza: en ti mismo, en los demás, en la vida… Cuando te abres a este término en lo más profundo de su significado una sensación de liberación y descanso se instala para siempre en ti.
En mi caso abrirme al cambio hizo surgir otro magnífico… A 14 semanas de conocer a nuestra pequeña Adriana, ¿cuánto me hubiera perdido si me quedo en mi zona de confort?
Gran abrazo de osa y SONRÍE
Sánscrito y Yoga II
Hace algunas semanas publiqué un post de introducción a términos sánscritos dirigido a entender mejor cómo se componen los nombres de las posturas de yoga y qué significan.
En esta segunda entrega me centraré en términos quizá menos utilizados en las clases, pero de igual importancia dentro de esta disciplina y que seguro serán de tu interés si quieres profundizar en tus conocimientos.
Internet está lleno de listas con vocabulario en lengua sánscrita pero suelen ser muy extensas y abiertas, no necesariamente relacionadas con el yoga. Estoy segura de que más de una palabra te resultará familiar; ¡seguimos aprendiendo!
Abhyasa: se refiere a la práctica física y espiritual del yoga de forma constante y perseverante. Es el empeño y el esfuerzo empleado en purificar cuerpo y mente como camino hacia la autorrealización.
Agni: se traduce como fuego y en yoga se trata como “el fuego interior”, pura energía.
Ahimsa: es el principio de no violencia hacia todo ser vivo, sea humano, animal, o planta, promoviendo un respeto absoluto por la vida. La filosofía del yoga, así como el budismo, se cimientan en esta ley universal.
Ananda: significa la “plenitud”, o la felicidad absoluta relativa a un estado espiritual. Es la beatitud perfecta, la dicha de sentirse bienaventurado, sereno y glorioso en estado de equilibrio interior.
Bhanda: significa “contracción”, sujeción, retención o atadura. Está relacionado con la contracción de ciertas partes del cuerpo; también se refiere a los tres centros energéticos situados en el periné, en el abdomen y la garganta, sobre los que se trabaja en contracción y en control.
Bhakti: su significado literal es “participación”. Se refiere al camino de la virtud, de la fe, del amor devocional y limpio desde el autocontrol y la constancia.
Chakra: significa “rueda” y representa los siete puntos energéticos de nuestro cuerpo sutil, que ascienden desde la base de la columna hasta llegar a la coronilla. Cada chakra se simboliza con el dibujo de una flor de loto de diferentes características y colores.
Dharma: se traduce como “la ley sagrada, o la ley universal”, referida a la vocación interna de cada persona en consonancia con sus actos en la vida. Esta ley armoniza al individuo con su propósito vital, manteniendo el equilibrio entre quién es en el sentido más profundo y cómo lo manifiesta en sus actos diarios. Se puede traducir también como “naturaleza propia de un ser”.
Namaste: es una expresión de saludo originaria de India. Se utiliza para decir hola, adiós, para dar las gracias a alguien y también como expresión de gratitud en la oración. Se emplea en numerosas culturas en Asia, y también al comenzar y finalizar la práctica de yoga.
