Corazón tranquilo

“ A donde sea que vayas, ve con tu corazón” Confucio
A la gran mayoría de nosotros no se nos enseñó a conectarnos naturalmente con nuestro SENTIR, todo lo contrario, solemos desde muy pequeños crecer bajo la premisa PIENSO luego EXISTO, que generalmente nos distancia de nuestro SER.
Entrar en sintonía con ese niño nos devuelve el estado de presencia plena, el estado de no separación, el verdadero estado contemplativo. Los niños viven en estado meditativo, y de ellos tenemos que aprender lo que hemos sencillamente olvidado, porque solo necesitamos RECORDAR.
Conecta con tu corazón, con tus sentires, con tu parte intuitiva, con tu VERDAD.
Te invito a que hagamos juntos una meditación para habitar nuestro corazón y hamacar amorosamente a nuestro niño interno.
Ponte cómodo en un espacio tranquilo, alejado de los ruidos, sentado en una silla y las plantas de tus pies en contacto con el suelo.
Cierra tus ojos suavemente y comienza a percibir tu respiración entrando y saliendo por tus fosas nasales.
Siente todo tu cuerpo, permítele liberar las tensiones físicas en primera instancia para luego ir más y más profundo.
Lleva tu mano izquierda al corazón y comienza a sentir tus latidos, esa fuente inagotable de energía que nos permite estar aquí y ahora, disfrutando, VIVIENDO.
Honra cada latido, cada movimiento de tu corazón y escucha el sonido, percibe su ritmo. Siente como se eleva tu pecho en cada inhalación y libera, suelta todo lo que necesites dejar ir en el día de hoy en cada exhalación.
Lleva ambas manos a tu corazón y pregúntate… de qué te sientes agradecido hoy?
El agradecimiento es una de las formas más nobles del AMOR, una de las sensaciones de mayor completitud del ser humano.
Hoy te agradezco a ti por ESTAR aquí, siguiendo estas líneas, por darte un momento para PARAR y permitirte SENTIR lo que está ocurriendo en tu corazón.
Te abrazo.
¿Esta relación me conviene?
El modelo de relación de pareja que cada uno tiene viene dado mayoritariamente por sus padres. Papá y mamá son siempre, para lo bueno y lo malo, un gran referente. Si la relación entre ellos era sana ¡enhorabuena! De adulto seguramente podrás establecer relaciones estupendas. Si no… Bueno, quizás tengas cierta tendencia al desastre amoroso fruto de un aprendizaje erróneo…¿La buena noticia? ¡Todo se puede desaprender!
Cuando nací mis padres mantenían una apasionada, inmadura e inestable relación de la que guardo pocos recuerdos. Tras la ruptura, mi madre vivía encerrada en una torre y decidió enamorarse del primer hombre con caballo que la llevó lejos de allí. El segundo padre del cuento resultó ser otro hombre a medida para una mujer con baja autoestima y cientos de problemas. Mi modelo de relación se construyó con gritos, rupturas, lloros, manipulaciones, miedo, depresión, ansiedad, dependencia y estados alterados.
Tres cosas importantes y sencillas que aprendí:
1) La autoestima es la base para una buena relación. Los niños de hogares inestables tienen dificultades para forjar su estima pues sus propios padres carecen de ella. Las personas que se quieren ponen límites, por muy dolorosos que éstos sean, y no perpetúan una relación insana.
2) Las relaciones atraviesan crisis que pueden subsanarse si permanecen unos valores básicos de amor y respeto. Sin ellos la ruptura es el mejor ejemplo de coherencia que puedes darte a ti y a tus hijos. Enseña a ser feliz y no a soportar.
3) El camino para una buena relación de pareja empieza en una buena relación contigo. Disfruta de ti, conócete, quiérete, siéntete a gusto en soledad y estarás preparado para que otra persona entre en tu vida.
HUYE SI:
– No hay respeto: pierdes la capacidad de hablar y escuchar empáticamente al otro. Los gritos, insultos y burlas minan la relación. Capítulo aparte el maltrato físico o psicológico cuya línea a veces, ¡ojo!, es fácil atravesar.
– No eres tú: fingir para gustar te anula.
– No seguís el mismo camino: personas distintas pueden encontrar nexos de unión pero cuando no coincides en lo fundamental, o evolucionas de manera diferente, no merece la pena desgastarse tratando de cambiar al otro. Acéptalo y continúa solo/a.
– No saben si te quieren = no te quieren
– No puedes vivir sin él o ella: no es amor, es dependencia. Celos, obsesión…
Cuando fluye y es fácil, te quieres y le quieres, sueñas y compartes sueños, te respetas y respetas, te valoras y valoras, eres libre y das libertad, eres feliz y no pides que te hagan feliz, aprendes y creces, disfrutas de buen sexo, ternura de sofá y satisfacción de “estás en mi vida”… ¿Amor? Por ahí van los tiros.
¡Sonríe!
