Corazón tranquilo

“ A donde sea que vayas, ve con tu corazón” Confucio
A la gran mayoría de nosotros no se nos enseñó a conectarnos naturalmente con nuestro SENTIR, todo lo contrario, solemos desde muy pequeños crecer bajo la premisa PIENSO luego EXISTO, que generalmente nos distancia de nuestro SER.
Entrar en sintonía con ese niño nos devuelve el estado de presencia plena, el estado de no separación, el verdadero estado contemplativo. Los niños viven en estado meditativo, y de ellos tenemos que aprender lo que hemos sencillamente olvidado, porque solo necesitamos RECORDAR.
Conecta con tu corazón, con tus sentires, con tu parte intuitiva, con tu VERDAD.
Te invito a que hagamos juntos una meditación para habitar nuestro corazón y hamacar amorosamente a nuestro niño interno.
Ponte cómodo en un espacio tranquilo, alejado de los ruidos, sentado en una silla y las plantas de tus pies en contacto con el suelo.
Cierra tus ojos suavemente y comienza a percibir tu respiración entrando y saliendo por tus fosas nasales.
Siente todo tu cuerpo, permítele liberar las tensiones físicas en primera instancia para luego ir más y más profundo.
Lleva tu mano izquierda al corazón y comienza a sentir tus latidos, esa fuente inagotable de energía que nos permite estar aquí y ahora, disfrutando, VIVIENDO.
Honra cada latido, cada movimiento de tu corazón y escucha el sonido, percibe su ritmo. Siente como se eleva tu pecho en cada inhalación y libera, suelta todo lo que necesites dejar ir en el día de hoy en cada exhalación.
Lleva ambas manos a tu corazón y pregúntate… de qué te sientes agradecido hoy?
El agradecimiento es una de las formas más nobles del AMOR, una de las sensaciones de mayor completitud del ser humano.
Hoy te agradezco a ti por ESTAR aquí, siguiendo estas líneas, por darte un momento para PARAR y permitirte SENTIR lo que está ocurriendo en tu corazón.
Te abrazo.
Estrés, la epidemia de nuestro tiempo
Se entiende estrés, del inglés stress, “fatiga”, como una reacción fisiológica del organismo en la que entran en juego diversos mecanismos de defensa para afrontar una situación que se percibe como amenaza a corto plazo.
Existe un estrés positivo, ese que nos avisaba del peligro cuando el ser humano era cazador y la vida dependía de ello.
Sin embargo, ahora vivimos en ciudades, en un estado de bienestar del que a menudo no somos conscientes y los niveles de estrés son más acusados que nunca. En un entorno cada vez más exigente y competitivo, aprender a utilizar nuestras herramientas naturales para combatir la ansiedad que ello provoca se convierte en una necesidad básica.
El estrés es una respuesta natural y necesaria para la supervivencia. El problema comienza cuando el acelerado ritmo que llevamos lo convierte en una patología, la silenciosa epidemia de nuestro tiempo.
Si esta respuesta natural se da en exceso se produce una sobrecarga de tensión que provoca la aparición de anomalías, impidiendo el normal funcionamiento de nuestro cuerpo. Algunos ejemplos fáciles de identificar son los olvidos, las alteraciones en el ánimo, nerviosismo, ganas de llorar en cualquier momento, respiración entrecortada, falta de concentración o sueño interrumpido, entre otros síntomas.
El estrés es una patología emergente en el área laboral, siendo mayor el riesgo en puestos jerárquicos que requieren una exigencia y dedicación superior.
Cuando el problema se hace crónico está relacionado con los trastornos de ansiedad, reacción lógica frente a muchas situaciones, pero que manifestada de forma excesiva y sostenida, constituye una enfermedad en sí misma.
El efecto que tiene este torrente de adrenalina y tensión en el organismo es profundo. A medio plazo, un estado de alerta continuado desgasta las reservas energéticas y químicas del cuerpo y puede producir múltiples trastornos: trombosis, ansiedad, depresión, inmunodeficiencia, dolores musculares, insomnio, déficit de atención… etc.
* Una dosis de estrés fuerte durante un corto período de tiempo es suficiente para destruir varias de las conexiones entre neuronas en zonas específicas del cerebro.
* El estrés agudo puede cambiar la anatomía cerebral en pocas horas.
* El estrés crónico deriva en enfermedad exteriorizándose de formas diversas.
Tratar de detenerte un instante para observar cómo vives, cómo te sientes y tomar conciencia de ello es el primer paso.
El yoga y la meditación sin duda pueden ayudarte, ya que te abren una ventana de comunicación contigo mismo a todos los niveles, físico, mental y emocional.
Practicar diariamente y de manera ordenada te aportará el espacio personal que necesitas, aquel que es únicamente para ti y que te servirá para parar, tomar distancia de todo y observar con perspectiva tu forma de hacer las cosas, tus ritmos, aquello que te sobrecarga y lo que te hace sentir bien.
Si sufres estrés en alguna de las parcelas de tu vida, te invito a conocer nuestro nuevo programa de Meditación “Mindfulness para la vida cotidiana” creado por el Instituto Nirakara para Aomm.tv. Realmente puede ser un gran apoyo a la hora de mejorar ese estado y reducirlo a una expresión más sana y natural.
Namaste.
