Corazón tranquilo

Corazón tranquilo

“ A donde sea que vayas, ve con tu corazón” Confucio

A la gran mayoría de nosotros no se nos enseñó a conectarnos naturalmente con nuestro SENTIR, todo lo contrario, solemos desde muy pequeños crecer bajo la premisa PIENSO luego EXISTO, que generalmente nos distancia de nuestro SER.

Entrar en sintonía con ese niño nos devuelve el estado de presencia plena, el estado de no separación, el verdadero estado contemplativo. Los niños viven en estado meditativo, y de ellos tenemos que aprender lo que hemos sencillamente olvidado, porque solo necesitamos RECORDAR.

Conecta con tu corazón, con tus sentires, con tu parte intuitiva, con tu VERDAD.

Te invito a que hagamos juntos una meditación para habitar nuestro corazón y hamacar amorosamente a nuestro niño interno.

Ponte cómodo en un espacio tranquilo, alejado de los ruidos, sentado en una silla y las plantas de tus pies en contacto con el suelo.

Cierra tus ojos suavemente y comienza a percibir tu respiración entrando y saliendo por tus fosas nasales.

Siente todo tu cuerpo, permítele liberar las tensiones físicas en primera instancia para luego ir más y más profundo.

Lleva tu mano izquierda al corazón y comienza a sentir tus latidos, esa fuente inagotable de energía que nos permite estar aquí y ahora, disfrutando, VIVIENDO.

Honra cada latido, cada movimiento de tu corazón y escucha el sonido, percibe su ritmo. Siente como se eleva tu pecho en cada inhalación y libera, suelta todo lo que necesites dejar ir en el día de hoy en cada exhalación.

Lleva ambas manos a tu corazón y pregúntate… de qué te sientes agradecido hoy?

El agradecimiento es una de las formas más nobles del AMOR, una de las sensaciones de mayor completitud del ser humano.

Hoy te agradezco a ti por ESTAR aquí, siguiendo estas líneas, por darte un momento para PARAR y permitirte SENTIR lo que está ocurriendo en tu corazón.

Te abrazo.


 

Flow Rapisardi

Acuariana. Yogui. Comunicadora Consciente. Health hunter. Argentina.
Flow Rapisardi trabaja como consultora en terapias de bienestar, focalizada en yoga, meditación, alimentación natural y terapia floral. Escribe al mismo tiempo como COMUNICADORA CONSCIENTE en varios medios sobre diversas temáticas de bienestar y es creadora de la propuesta Conversaciones Conscientes, donde entrevista a diferentes personalidades del ámbito del bienestar en la Revista Yoga + de Argentina.
Profesora de Yoga. Facilitadora de terapia floral sistema Bach & técnicas psico homeopáticas de bienestar. Consultora en nutrición natural. Lic. en Periodismo con postgrado en análisis de opinión pública.
Dentro de sus programas de Bienestar desarrolló Meditation at work, una propuesta dirigida a las organizaciones que deseen incorporar prácticas saludables para el personal y también para sus clientes, Encuentros de Bienestar, dedicado a todo lo referente a clases, cursos, talleres, & escapadas saludables fuera de la city que actualmente está centrado en su propuesta POWER RELAX ( un detox consciente para el cuerpo y la mente); Yoga + Arte para niños entre 4 y 10 años ( celebraciones lúdicas y educativas & talleres especiales) y Encuentros Especiales SATTVA, una propuesta itinerante para difundir prácticas de relajación y meditación en públicos y contextos diferentes al que estamos acostumbrados en el Yoga.
“Para mi la vida es un fluir de experiencias, un juego constante. Aprendo a cada segundo, en cada respiración siento la vida a flor de piel y me di cuenta que el secreto está en PARAR y escuchar lo que está sucediendo. DISFRUTAR AQUÍ Y AHORA lo que estoy sintiendo, siendo coherente y fiel con lo que me pasa.”


 



Comer antes de una clase de yoga

Yo hago mucho ejercicio cada día, no solo asanas sino también deporte, por lo tanto mi apetito es alto y conocido por todos mis amigos. Varias veces a la semana asisto como alumna a clases de yoga por la mañana y ahí empieza mi conflicto; suelo despertarme con hambre a las 7:45 h pero la clase es a las 9:00 h, ¿de dónde sacar entonces una fuente de energía que me sacie levemente y no me haga sentir mal durante la práctica?

Créeme cuando te digo que lo último que quieres hacer es comer antes de una clase de yoga. A priori parece una obviedad que no se debe hacer ejercicio después de haber comido, sin embargo esta regla se rompe con frecuencia debido al frenético ritmo que llevamos. El efecto físico y energético de tener el estómago lleno cuando se está sobre la esterilla puede convertir tu rutina yogi en una experiencia non grata.

El yoga es pura actividad incluso si se está practicando un estilo más estático como el Hatha o el Iyengar. Está lleno de movimientos de tronco, flexiones hacia adelante, extensiones, torsiones y también inversiones. Practicar con la tripa llena es como un terremoto interno para la comida, que se revuelve caóticamente en el estómago y en los intestinos causando bruscas interferencias en el proceso de digestión. Como desagradable consecuencia inmediata puede aparecer acidez y gases, tanto hacia arriba en forma de molestos eructillos, como hacia abajo, incómodas flatulencias que se manifestarán más tarde.

Por otra parte, cuando hacemos la digestión el aparato digestivo requiere cierta quietud física y más energía; el cuerpo lleva sangre hacia esa zona para favorecerla y oxigenar. Hacer ejercicio cuando se acaba de comer es demandar al cuerpo algo enormemente confuso; frente a la quietud necesaria para digerir se incorpora movimiento y la necesidad muscular de más riego sanguíneo y oxígeno para responder al esfuerzo. Esto sencillamente hay que evitarlo, o una cosa o la otra, porque una mala digestión influye directamente en la absorción de nutrientes y puede marcar la diferencia entre alimentarte bien o mal, al margen del tipo de productos que consumas.

Cada persona tiene una relación distinta con la sensación de hambre. Hay quien la gestiona bien y puede pasar muchas horas sin ingerir alimento, otros no la soportan y tienden a comer cualquier snack basura antes de sentirse hambrientos por más de diez minutos seguidos, e incluso hay quien se pone de mal humor… el caso es que no es agradable. Mantener orden en las comidas te ayudará a controlarla y a gestionar el tiempo que debe transcurrir tras la ingesta.

Te daré algunos consejos para organizarte:

  • Planifica tu día y la hora a la que quieres practicar para concretar tu horario de comidas.
  • Si practicas por las mañanas puedes tomar un zumo de limón con agua templada hasta media hora antes de la clase. El limón no sacia pero es purificante y un verdadero chute de vitamina C.
  • El margen ideal para hacer yoga con respecto a la comida es de al menos 2h de distancia, idealmente 3h.
  • Si has comido carne la digestión es más pesada, por lo que deben transcurrir al menos 3h antes de practicar.
  • Si necesitas comer algo porque estás desfallecido trata de hacerlo al menos con 30 minutos de margen y preferiblemente frutos secos como almendras que contienen potasio y vitamina E, o una barrita de sésamo y miel, algo energético pero ligero para el estómago.
  • Fruta baja en acidez también es una buena opción para calmar la sensación de hambre, la pera o la manzana son perfectas.

Comer después de la práctica es un verdadero placer, sobre todo si ha sido intensa, es el momento de reponer energía y disfrutar de algo rico, pero respetando la hora del día y sin pasarte. Hay un dicho que encuentro muy acertado:

“Desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo”.

¡Aplícalo!

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