Cuestión de flexibilidad

Cuestión de flexibilidad

Muchos alumnos que empiezan a hacer yoga me dicen el primer día de clase: – ¡no tengo ninguna flexibilidad!

También escucho comentarios similares en conversaciones con amigos a los que intento animar a probar. ¿Quién dijo que para hacer yoga hay que tener una condición flexible?

Ser una persona elástica no es un requisito indispensable para acercarse a esta disciplina en ninguna de sus versiones, quizá sea más bien un objetivo a perseguir y no el único.

En términos físicos, la elasticidad es la propiedad mecánica de músculos, ligamentos y tendones, que al recibir una fuerza aumentan su grado de extensibilidad, teniendo la capacidad de volver después a su longitud inicial. Es una capacidad física involuntaria, se nace con un grado de flexibilidad y con el paso de los años disminuye, o se pierde del todo si no se ejercita, igual que la fuerza o la resistencia. Todo trabajo físico equilibrado implica ejercitar las tres cualidades.

Cuando se empieza a hacer yoga en edad adulta comienza un trabajo de mantenimiento de la flexibilidad que se tiene, para empezar a recuperarla después progresivamente. Si realizas algún deporte este también condiciona el estado de tus músculos y se verá beneficiado.

Hay que aprender a no caer en la frustración si el proceso es lento, que por lo general lo es. Cada cuerpo es un universo y tiene ritmo propio, será un camino de largo recorrido, de trabajo constante, pero con grandes beneficios.

Lo importante es empezar a detectar los pequeños cambios que comienzan a producirse, ganar poco a poco terreno a la rigidez sin limitarnos mentalmente y aprender a escuchar a la musculatura.

Con frecuencia la verdadera flexibilidad que debemos trabajar está en nuestra actitud, porque ser flexibles es también algo mental. Realiza tu práctica con paciencia y cariño, sin forzar la máquina, disfrutando de la sensación de haber estado conectado contigo y de dar un pasito más lejos cada vez.

Te invito a realizar una de mis clases favoritas enfocada a flexibilizar las piernas, “El descanso del guerrero”; una práctica lenta y progresiva que te ayudará a liberar tensión en tren inferior, zona lumbar y a ganar elasticidad. ¡Que la disfrutes!


 

Carla Sanchez

Profesora de yoga en aomm.tv y actriz. Practica yoga desde niña. El entusiasmo por la expresión y la conexión con el cuerpo son característica de su carácter. Recibe formación en Hatha yoga en la ‘Escuela Internacional’, y en Vinyasa Flow en Nueva York con ‘Evolation’


 



Sentir

“ Confía en lo que sientes más que en lo que piensas” Chopra

¿Cuantas veces te encontraste frente a una situación en la que no sabías como actuar? ¿Cuantas veces te quedaste paralizado dándole vueltas a tu cabeza, agotando todas tus neuronas, pensando y pensando?

Hoy te propongo HABITAR el SENTIR, nadar en las aguas de las sensaciones, bucear en tus sentires y registrar todo lo que está ocurriendo en tu cuerpo y en tus pensamientos.

Primero es fundamental hacer un escaneo corporal para percibir como te sentís, si existe alguna molestia o lo que pudiera venir hacia ti.

Si no bajamos la ansiedad del cuerpo es muy difícil que nuestra mente se acople y se relaje, te lo digo por experiencia propia. Somos UNO y siempre sugiero antes de una buena meditación relajar el cuerpo con algunos ejercicios básicos como movimiento de cuello, hombros, muñecas, tobillos, estiramiento y rotación de columna sentados, como para tomar contacto más profundo con lo físico puro y empezar a percibir la energía que circula o está bloqueada en cada espacio.

Luego acompañá el proceso con unas 15 respiraciones nasales, lentas y profundas para ir bajando el ritmo cardíaco y oxigenar tu organismo.

En esta instancia ya vas a sentirte más conectado con tu ser, con tu corazón, con lo que realmente sentís profundamente.
Confía y seguí tu parte más intuitiva, es tu parte más genuina, aunque a veces nos de miedo. Pero una vez que la transcendemos nos abrimos a VIVIR, no a sobrevivir.

¿Escuchaste verdaderamente alguna vez los latidos de tu corazón?

Sentate en un zafu de meditación o en tu mat de yoga bien erguido y disponé tu mano derecha sobre el corazón, cerrá los ojos y disfrutá del movimiento natural de tu pecho. Luego de un minuto con la otra mano realizá un chasquido con el dedo pulgar e índice al ritmo de tus latidos, es decir, reproducí tus latidos en la mano contraria.

Estarás 100% en contacto con tu ritmo, ese ritmo que hoy está presente en ti y que mañana puede cambiar. Disfrútalo HOY.

Disfruta del VIAJE

Feliz VIDA

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