¿Dolor de cuello en la clase de pilates?

Es frecuente en las primeras sesiones de la práctica de Pilates sentir molestias, incluso dolor de cuello y/o cervicales. Lo más habitual es que esto suceda en los ejercicios que implican una flexión cráneo-cervical y dorsal, cuando la parte alta del tronco se eleva del suelo (como al hacer un abdominal clásico) movimiento que se realiza principalmente en la serie abdominal, tan exigente dentro del Método Pilates.
Esta tensión se debe a la incorrecta posición de nuestra cervical, que hace que “aguante” la cabeza durante un periodo más o menos largo sin ningún tipo de apoyo, quedando mal colocada y recurriendo a esos músculos flexores del cuello, incrementando esa molestia.
En muchas ocasiones la carencia de fuerza en nuestro ‘power-house’ hace que canalicemos la energía y la intensidad del ejercicio hacia músculos innecesarios que compensan esas debilidades. La solución más eficaz, hasta llegar a nuestro objetivo, es dejar la cabeza apoyada en el mat, realizando el movimiento de piernas y brazos correspondiente o manteniendo esa flexión pero con nuestras manos apoyadas detrás del occipital, no de la nuca.
Uno de los movimientos perteneciente a la serie de los Principios de Pilates es el Head Nods, movimiento de “asentimiento”, es decir que “sí” con la cabeza, una pequeña flexión cráneo cervical que libere la parte posterior del cuello y sitúe a nuestra cabeza en una posición cómoda para nuestro cuello y cervical.
Como referencia, estaría bien que tomásemos la medida de nuestro puño, entre la barbilla y el esternón (podemos imaginar un huevo crudo que sujetamos entre esas dos partes y que no queremos que se nos caiga pero tampoco queremos aplastarlo), y desde esta posición nos sentiremos mas cómodos durante la clase, pero sin olvidar que el cuello hay que fortalecerlo, es una parte más de nuestro cuerpo con músculos que debemos de entrenar. Démosle tiempo al Head Nod y ¡¡¡A seguir disfrutando de Pilates!!!
Si tienes dolor de cuello o de espalda de forma habitual y no quieres renunciar a tu práctica de pilates, te recomendamos que busques una práctica adaptada para ti en este enlace.
Mindfulness - Prácticas informales
Mindfulness es una cualidad de la mente, una capacidad que todos tenemos cuyo entrenamiento tiene enormes beneficios dado el nivel de actividad mental y estrés, y su relación con la gran cantidad de tareas que tenemos que desempeñar cada día.
En la sociedad multitarea en la que vivimos, cada vez más exigente con nosotros y nuestras capacidades, mindfulness puede ser la solución a nuestros quebraderos de cabeza. La experiencia mindfulness trata de simplificar nuestra vida, desgranando y simplificando la experiencia al máximo, evitando distracciones. No hay lugar para rememorar el pasado ni para hacer proyecciones futuras. La única realidad posible es el momento presente y lo que en él sucede. Sólo de esta forma logramos ver la realidad tal cual es, vivir los sucesos con mayor objetividad y libres de emocionalidad, como meras experiencias.
Para entrenar la mente en la atención plena o mindfulness, te recomendamos el curso ‘Mindfulness para la vida cotidiana’ que hemos creado en colaboración con Nirakara Institute y Gustavo G.Diex. En él encontrarás un completo programa de entrenamiento mental de 4 semanas de duración compuesto por distintos tutoriales o vídeos teóricos, prácticas formales e informales.
Para completar el programa, y ya que el mindfulness es un trabajo de hormiguita, un camino en el que cada paso es importante en sí mismo, te ofrecemos en este artículo varias propuestas más de prácticas informales, para que las incorpores en tu día a día, de manera aleatoria.
- Dar cuenta. La propuesta es simple, poner la atención en aquellas acciones que no requieran muchos recursos cognitivos (respirar, caminar, tomar un sorbo…). Para hacerlo es recomendable poner una alarma en el móvil que suene cada hora, de esta forma nos ayudará a volver al presente, recordar y enfocar la atención de manera consciente.
- Pasar de la multitarea a la monotarea. Esta práctica trata de aprovechar y utilizar las acciones que realizamos cada día para entrenar la atención focalizada. Acciones que de tan acostumbrados solemos hacerlas de manera automática y pensando en cualquier otra cosa o teniendo una conversación (cocinar, conducir, ducharnos, lavarnos los dientes…)
- Alertas en el móvil para retomar y sostener. A medida que tu entrenamiento avance y tu foco mental se afina, continúa con las alertas en el móvil para redirigir la atención mental cuando suene hacia el momento presente y la actividad que estés desempeñando, profundiza en tu atención y ábrete al estado en el que te encuentras.
