Ejercicios de pilates: El Sacacorchos

El Sacacorchos o ‘The Cork-Screw’, forma parte de la secuencia original de ejercicios de pilates ideada por Joseph Pilates de nivel avanzado, por lo que necesitaremos de experiencia en la práctica del método para poder realizarlo.
PREPARACIÓN
-Tumbados boca arriba, con las piernas estiradas hacia el techo, en un ángulo de 90 grados, con respecto al tronco.
-Apoyamos los brazos en el suelo a los lados del cuerpo, ejerciendo presión con las manos para mantener la estabilidad.
-Mantenemos las escápulas conectadas, el cuello largo y alineado con el tronco, la pelvis imprint (se puede hacer con la pelvis neutra, si se ha conseguido el control y la fuerza necesarios).
TÉCNICA
-Inhalación: llevamos las piernas juntas hacia el abdomen levantando la cadera y realizamos una flexión de la columna hacia atrás, vértebra a vértebra, mientras activamos el powerhouse, alargando las piernas por encima de la cabeza, de manera que queden paralelas al suelo.
-Exhalación: inclinamos las piernas hacia un lado, y descendemos el tronco rodando por ese lado, para apoyar primero una cadera y luego la otra alargando las piernas a 45 grados.
-Inhalación: levantamos el tronco de nuevo por el centro, flexionando la columna.
-Exhalación: inclinamos las piernas hacia el lado contrario, mientras descendemos de nuevo por ese lado a la posición inicial.
*Realizamos de 3 a 5 repeticiones, alternando el sentido del giro.
ALGUNAS RECOMENDACIONES:
1º Control total del movimiento de elevación y descenso del tronco desde el powerhouse.
2º No debemos darnos impulso para elevar las caderas, realizando el movimiento de flexión, vertebra a vértebra, rodando desde la base de las caderas.
3º Inmovilizamos el tronco presionando con las manos sobre el MAT.
4º Muy importante mantener la estabilización de la cintura escapular, la cabeza bien apoyada y el cuello elongado y largo por detrás.
5º Vigilamos para no arquear el cuello, llevando la cabeza atrás o elevando los hombros.
6º Total fluidez al articular la columna vértebra a vértebra, de manera lenta y progresiva.
7º Las piernas permanecen juntas, como si estuvieran pegadas.
Si te atreves a probar este desafiante ejercicio de pilates, te recomendamos esta clase guiada por Karol Tamayo ‘Desafiando control y estabilización’.
Apan Vayu Mudra
La complejidad del yoga enmarca numerosas técnicas que apoyan el objetivo de crecer física, emocional y espiritualmente. Una de las más conocidas, pero quizá menos trabajadas en las clases de yoga en occidente, es la práctica de Mudras, o posiciones de manos.
Podría decirse que son auténticas asanas ejecutadas con las palmas y los dedos de forma que puedes practicarlos independientemente, o integrarlos dentro de una secuencia de yoga dinámicamente.
Son gestos sagrados destinados a potenciar determinados estados de conciencia. Se relacionan también con las cualidades de los chakras y ciertos aspectos de nuestra personalidad; tienen un efecto equilibrante y sanador íntimamente ligado a su significado, la traducción literal es “producir gozo”.
Con frecuencia dibujamos mudras con las manos sin ser conscientes de ello, posiciones que consideramos cotidianas están coordinadas por nuestra intuición y tienen su objetivo. Fomentan la atención y la intención por lo que hay una unión directa con la mente.
Hoy quiero hablarte de Apan Vayu. Es un mudra que quizá resulte raro o incómodo al principio, pero en pocos días practicándolo lo encontrarás confortable. Los dedos pulgar, medio y anular se unen en el centro, mientras que el índice se recoge hacia la palma y el meñique queda estirado.
Se asocia al chakra corazón o Anahata, elevando su vibración y los sentimientos. Esto tiene su reflejo en el plano físico, se vincula al buen funcionamiento del aparato circulatorio, al alivio de problemas cardíacos, y tiene también un efecto sobre el periodo menstrual.
En el plano mental aporta serenidad y equilibrio emocional, cultiva la auto confianza y nos ayuda a creer en la vida desde la ilusión.
¿Cómo practicarlo?
Puedes meditar sobre su significado amplificándolo. Busca una posición sentado que te resulte fácil de mantener por largo tiempo, por ejemplo Siddhasana, sentado en una silla con la espalda recta, o incluso con la espalda en la pared y las piernas estiradas. Forma la figura en tus manos para poner en ella toda tu atención y ten presentes los atributos de Apan Vayu.
Otra manera es aplicarlo a tus meditaciones cotidianas como complemento, o en los ejercicios de pranayama que más te gustan.
Dentro de la práctica más física de yoga resulta un añadido interesante, sin importar el estilo que estés haciendo, ya que aumenta la concentración y completa cada asana conectándola con la emoción.
Si padeces alguna afección cardíaca hazlo para generar paz interior; si estás en un momento emocional inestable también te ayudará a encontrar tu centro. Tus manos curan, no dudes en ejercitarlas a través de los mudras y utilizarlas con amor.
Namaste.