El objetivo de lo simple

Y de nuevo otro año llegó, y con él, abundantes agendas llenas de propósitos y metas por cumplir. Siempre ha sido así y seguirá siendo. Comenzar un nuevo año al parecer nos sirve como el pistoletazo de salida en el que nos damos cuenta o somos más conscientes (por un breve periodo de tiempo) de lo que nos gustaría hacer y no hacemos el resto del año.
Lo triste o la realidad es que esa aparente claridad dura poco, a las pocas semanas, por no decir días, nos dejamos caer nuevamente en nuestra “zona de confort” y todos esos sueños y promesas se van alejando, y nuestra vida vuelve a ser prácticamente la misma que teníamos el año anterior, quizá por pereza o porque lo que realmente necesitamos no es llenar nuestra vida ni nuestras agendas, sino todo lo contrario, vaciar y desprendernos de todo aquello que no necesitamos.
¿Alguien se ha marcado como objetivo buscar la simplicidad en su vida?, sería un buen comienzo, y quizá la solución para muchos de los problemas de esta sociedad.
Un solo objetivo, “simplificar”, honrar la austeridad y quedarse solo con lo que es realmente necesario. Acumular tan solo momentos para estar con nuestros seres queridos. Regalarse diariamente periodos de silencio para observar lo bello de la naturaleza, el vuelo de un pájaro, la robustez de un árbol o el sonido del viento. Huir de lo material, despejar espacio en nuestras vidas y en nuestra mente, no desperdiciar nuestra energía ni nuestro tiempo. Estar con uno mismo, meditar y escucharse para volver a conectar con nuestra verdadera esencia.
¿Hay algo más bello que tener como objetivo lo simple?. Yo creo que no.
¡Feliz año!
Namasté
Corazón tranquilo
“ A donde sea que vayas, ve con tu corazón” Confucio
A la gran mayoría de nosotros no se nos enseñó a conectarnos naturalmente con nuestro SENTIR, todo lo contrario, solemos desde muy pequeños crecer bajo la premisa PIENSO luego EXISTO, que generalmente nos distancia de nuestro SER.
Entrar en sintonía con ese niño nos devuelve el estado de presencia plena, el estado de no separación, el verdadero estado contemplativo. Los niños viven en estado meditativo, y de ellos tenemos que aprender lo que hemos sencillamente olvidado, porque solo necesitamos RECORDAR.
Conecta con tu corazón, con tus sentires, con tu parte intuitiva, con tu VERDAD.
Te invito a que hagamos juntos una meditación para habitar nuestro corazón y hamacar amorosamente a nuestro niño interno.
Ponte cómodo en un espacio tranquilo, alejado de los ruidos, sentado en una silla y las plantas de tus pies en contacto con el suelo.
Cierra tus ojos suavemente y comienza a percibir tu respiración entrando y saliendo por tus fosas nasales.
Siente todo tu cuerpo, permítele liberar las tensiones físicas en primera instancia para luego ir más y más profundo.
Lleva tu mano izquierda al corazón y comienza a sentir tus latidos, esa fuente inagotable de energía que nos permite estar aquí y ahora, disfrutando, VIVIENDO.
Honra cada latido, cada movimiento de tu corazón y escucha el sonido, percibe su ritmo. Siente como se eleva tu pecho en cada inhalación y libera, suelta todo lo que necesites dejar ir en el día de hoy en cada exhalación.
Lleva ambas manos a tu corazón y pregúntate… de qué te sientes agradecido hoy?
El agradecimiento es una de las formas más nobles del AMOR, una de las sensaciones de mayor completitud del ser humano.
Hoy te agradezco a ti por ESTAR aquí, siguiendo estas líneas, por darte un momento para PARAR y permitirte SENTIR lo que está ocurriendo en tu corazón.
Te abrazo.
