Integración de los Principios del Método Pilates

Integración de los Principios del Método Pilates

La integración y el control de los Principios del Método Pilates

El objetivo final del aprendizaje de los Principios del Método Pilates es integrarlos para poder realizar todos los movimientos de manera controlada. La Integración incluye aprender, practicar y automatizar. De la unión de todos estos aspectos resulta un trabajo físico eficaz, fluido y económico pero no ausente de intensidad, al contrario, quién más atención, intención e interés imprime a la hora de realizar los movimientos según están estipulados, más intensidad consigue de los mismos. Es un trabajo neuromuscular que se basa en mandar órdenes precisas a la musculatura implicada en cada movimiento para conseguir realizar los ejercicios de manera eficaz y controlada.

Este mecanismo ‘cerebro-músculo-articulación’ precisa de una gran fuerza de voluntad y quién consigue concentrarse en ello, percibe los efectos inmediatamente, ya que un ejercicio que podría ser suave y que a la vista lo parece, se convierte en una herramienta terapéutica sofisticada de alto rendimiento y efectos altamente beneficiosos para la salud.

Por tanto, la sistematización de los principios del Método Pilates es fundamental para la consecución del beneficio. Si automatizamos esta forma de trabajar habremos aprendido a actuar de manera posturalmente saludable para toda la vida. No es exagerado decir que, una vez interiorizados los principios, ya no volvemos a ser los mismos porque la percepción de la postura y del movimiento cambian.

Sin los Principios el Método Pilates, este sistema de entrenamiento no tiene sentido, se convertiría en una actividad física más, parecida a la gimnasia de mantenimiento en la que el objetivo es moverse sin ningún fin específico, más que el puro movimiento. No digo que no sea un movimiento válido, lo es, pero Pilates es mucho más y por este motivo los médicos lo están prescribiendo como terapia para diversos dolores y patologías.

A grosso modo, los principios a los que se refiere este artículo son (para ver un desarrollo mas extenso ir al artículo Los Principios del Método Pilates)

1. Articulación cráneo vertebral: colocar, articular y sostener la cabeza en el punto más equilibrado posible respecto de la columna cervical.

2. Estabilización escapular: colocar las escápulas, moderadamente descendidas y centradas, respecto de la columna dorsal.

3. Estabilización pélvica: Buscar un punto medio entre una posición de cadera excesivamente redonda (retroversión) y una posición arqueada (anteversión). En posición tumbada, la zona lumbar quedaría suavemente separada del suelo, mas técnicamente las EIAS (Espinas Iliacas Anterosuperiores) y la sínfisis púbica tendrían que estar paralelas al suelo. Estabilizar la cadera elimina el dolor lumbar y mejora la transferencia de fuerzas hacia la cabeza y hacia los pies. Este punto medio solo se mantendrá con la acción del abdomen, sobre todo con la parte mas profunda del mismo, el músculo transverso abdominal.

4. Elongación axial y conexión abdominal: alargar la columna para evitar presiones innecesarias sobre los discos intervertebrales y utilizar la fuerza de la musculatura abdominal para conseguir que el gesto dure mucho más tiempo. La conexión abdominal también trabaja el uso de la musculatura abdominal desde dentro hacia fuera, para proteger a la zona lumbar durante los movimientos del tronco.

5. Alineación y equilibrio corporal: colocar las piernas, los brazos y la cabeza en su posición más neutra, y utilizar ambas partes del cuerpo, derecha e izquierda, con el mismo rango de movimiento y la misma fuerza.

6. Respiración: inhalar y exhalar moviendo la parrilla costal lateralmente, evitando la presión intra abdominal y protegiendo a la zona lumbar, con la acción de la musculatura abdominal, que permanece todo el tiempo “conectada”.

7. Integración y Control: es el Principio que nos ocupa y que se ha desarrollado ampliamente en este artículo, pues es el resultado de todos los demás cuando se realizan de manera conjunta. En si mismo no tiene pautas, no has de hacer nada especial para llevarlo a cabo y, sin embargo, lo has de hacer todo, todo lo que has aprendido anteriormente. Es el resultado final del aprendizaje, la demostración global de lo que has practicado anteriormente de manera analítica.


 

Vicky Timón

Licenciada en Ciencias de la Educación Física por la UEM. Recibió formación como instructora de Pilates Suelo y Máquinas con las escuelas Stott, Polestar y con Gideon Avrahami. En 2007 crea su propio estudio de Pilates donde también imparte formación para nuevos profesores. En 2013 se titula en Osteopatía e la Universidad Reina Cristina.


 



Comer antes de una clase de yoga

Yo hago mucho ejercicio cada día, no solo asanas sino también deporte, por lo tanto mi apetito es alto y conocido por todos mis amigos. Varias veces a la semana asisto como alumna a clases de yoga por la mañana y ahí empieza mi conflicto; suelo despertarme con hambre a las 7:45 h pero la clase es a las 9:00 h, ¿de dónde sacar entonces una fuente de energía que me sacie levemente y no me haga sentir mal durante la práctica?

Créeme cuando te digo que lo último que quieres hacer es comer antes de una clase de yoga. A priori parece una obviedad que no se debe hacer ejercicio después de haber comido, sin embargo esta regla se rompe con frecuencia debido al frenético ritmo que llevamos. El efecto físico y energético de tener el estómago lleno cuando se está sobre la esterilla puede convertir tu rutina yogi en una experiencia non grata.

El yoga es pura actividad incluso si se está practicando un estilo más estático como el Hatha o el Iyengar. Está lleno de movimientos de tronco, flexiones hacia adelante, extensiones, torsiones y también inversiones. Practicar con la tripa llena es como un terremoto interno para la comida, que se revuelve caóticamente en el estómago y en los intestinos causando bruscas interferencias en el proceso de digestión. Como desagradable consecuencia inmediata puede aparecer acidez y gases, tanto hacia arriba en forma de molestos eructillos, como hacia abajo, incómodas flatulencias que se manifestarán más tarde.

Por otra parte, cuando hacemos la digestión el aparato digestivo requiere cierta quietud física y más energía; el cuerpo lleva sangre hacia esa zona para favorecerla y oxigenar. Hacer ejercicio cuando se acaba de comer es demandar al cuerpo algo enormemente confuso; frente a la quietud necesaria para digerir se incorpora movimiento y la necesidad muscular de más riego sanguíneo y oxígeno para responder al esfuerzo. Esto sencillamente hay que evitarlo, o una cosa o la otra, porque una mala digestión influye directamente en la absorción de nutrientes y puede marcar la diferencia entre alimentarte bien o mal, al margen del tipo de productos que consumas.

Cada persona tiene una relación distinta con la sensación de hambre. Hay quien la gestiona bien y puede pasar muchas horas sin ingerir alimento, otros no la soportan y tienden a comer cualquier snack basura antes de sentirse hambrientos por más de diez minutos seguidos, e incluso hay quien se pone de mal humor… el caso es que no es agradable. Mantener orden en las comidas te ayudará a controlarla y a gestionar el tiempo que debe transcurrir tras la ingesta.

Te daré algunos consejos para organizarte:

  • Planifica tu día y la hora a la que quieres practicar para concretar tu horario de comidas.
  • Si practicas por las mañanas puedes tomar un zumo de limón con agua templada hasta media hora antes de la clase. El limón no sacia pero es purificante y un verdadero chute de vitamina C.
  • El margen ideal para hacer yoga con respecto a la comida es de al menos 2h de distancia, idealmente 3h.
  • Si has comido carne la digestión es más pesada, por lo que deben transcurrir al menos 3h antes de practicar.
  • Si necesitas comer algo porque estás desfallecido trata de hacerlo al menos con 30 minutos de margen y preferiblemente frutos secos como almendras que contienen potasio y vitamina E, o una barrita de sésamo y miel, algo energético pero ligero para el estómago.
  • Fruta baja en acidez también es una buena opción para calmar la sensación de hambre, la pera o la manzana son perfectas.

Comer después de la práctica es un verdadero placer, sobre todo si ha sido intensa, es el momento de reponer energía y disfrutar de algo rico, pero respetando la hora del día y sin pasarte. Hay un dicho que encuentro muy acertado:

“Desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo”.

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