Los kramas en el yoga

La palabra sánscrita Krama significa “paso” y está intrínsecamente ligada al estilo dinámico Vinyasa.
Si quieres saber más sobre el Vinyasa te invito a leer este otro post.
Los kramas plantean un procedimiento ordenado y coherente que traza una progresión, postura tras postura, con el objetivo de alcanzar un asana final de mayor complejidad. Podría decirse que la práctica en sí es una continua preparación.
Este sistema es único en el yoga y ayuda a comprender la conexión que existe entre asanas; mente, cuerpo y respiración trabajan en sincronía para lograr fluidez en el movimiento y tener conciencia plena en cada instante con el pranayama Ujjay como anclaje y motor.
Si desglosamos el significado de Vinyasa Krama el propósito de esta metodología queda muy claro. “Vi” significa variación y “nyasa” quiere decir parámetros recomendados, “es el método de yoga de variaciones con parámetros recomendados en pasos.” Esta combinación crea el yoga de la unión, lo físico, lo mental y lo energético cooperan para lograr la realización del ser y la paz interior.
La preparación de una postura compleja es fundamental, por un lado para evitar hacernos daño, y por otro para ejecutarla con la mayor precisión y conciencia posibles dentro del marco de nuestras propias limitaciones (edad, tiempo que llevamos practicando, lesiones, condición anatómica…). Los kramas nos proporcionan esa preparación.
Os invito a poner en práctica las cuatro posturas de fuerza y equilibrio del collage. La secuencia responde al sentido de los kramas, es decir, un asana organiza y dispone la siguiente. Practicad despacio y con paciencia, tratando de mantener cinco respiraciones en cada posición, si son menos no pasa nada. Se trata de descubrir la fuerza que hay en vosotros paso a paso.
¡Feliz práctica!
La respiración en yoga y pilates
No es raro ver estas dos disciplinas agrupadas en una misma categoría, o incluso como partes de una misma clase. De hecho, el método Pilates utiliza algunas posturas de Yoga como base para sus ejercicios aunque el objetivo, la dinámica y la musculatura empleada no sean los mismos. Hay bastantes diferencias entre ambas, pero esto no es obstáculo para poder beneficiarse de las ventajas que cada una puede aportar a nuestro entrenamiento, hasta el punto de combinar las dos.
De entre las diferencias más señaladas entre el método Pilates y el Yoga, la respiración es una de las cuestiones clave que merece la pena conocer para adaptar cada ejercicio al modo de ejecución adecuado. En ambas la respiración ocupa un lugar muy importante y forma parte del conocimiento correcto de cada una de ellas.
En el caso del Yoga, tenemos el protagonismo absoluto del ‘pranayama’ o ejercicios específicos de respiración para controlar la ‘energía vital’ o el ‘prana’. Estos ejercicios no existen en absoluto en Pilates y su aprendizaje es básico para realizar una aproximación completa a la primera disciplina. Más allá de los pranayamas, la respiración en el resto de las posturas o asanas es una respiración que busca la calma y en la que inhalamos y exhalamos siempre por la nariz. Para la práctica de Yoga usamos una respiración completa, llenando zona costal y abdominal, y generalmente se intenta poner más énfasis en la exhalación, incrementando ligeramente su duración frente a la inhalación. También puede haber algunas asanas en las que ‘retengamos’ el aire tras la inspiración (plano inclinado en el saludo al sol). En cuanto al movimiento, hay tres principios generales (sujetos a excepción): cuando abrimos el pecho, la cabeza va hacia arriba, o hay una extensión del tronco: inhalamos; cuando la postura lleva la cabeza hacia abajo, hay una contracción del tronco o una flexión hacia adelante: exhalamos; en las torsiones inhalamos cuando alargamos la espalda y exhalamos al realizar la torsión.
En Pilates la respiración tiende a ser torácica para mantener la musculatura del abdomen sujeta; se inspira por la nariz y se espira por la boca, adaptando la salida del aire a la duración del movimiento ya que intentamos que al exhalar se reduzca la presión “intraabdominal”; en general, el objetivo de la respiración en Pilates es facilitar el movimiento y el control de la zona central del cuerpo, por tanto cuando la respiración busca facilitarlo la tendencia es exhalar cuando alejamos las extremidades o palancas del centro e inspirar cuando el ejercicio tiende a la contracción (acercar palancas al tronco); hay adaptaciones de ejercicios que para buscar un mayor desafío cambian la respiración y la realizan al contrario. Una recomendación importante para los principiantes es no agobiarse con la respiración ya que poco a poco irá integrándose de manera natural en los ejercicios. Lo más importante, por lo tanto, es que sea fluida y no quede bloqueada.
