Mis 5 píldoras para ser más feliz

1) Sonríe: el mero hecho de curvar los labios en una sonrisa produce un aporte de endorfinas y serotonina que te ayuda a mantener un estado de ánimo positivo. Nos cuesta mantener la tristeza con una sonrisa en la cara y además es contagiosa, ¡sé el espejo en el que a los demás les gustaría mirarse y los demás te devolverán el espejo en el que te gustaría mirarte a ti!
2) Mímate: cada pequeño gesto de amor hacia ti es en realidad un gesto de amor hacia toda la humanidad. Las personas que se cuidan mucho y que prestan atención a sus deseos obtienen de forma automática el “carnet oficial de buenos cuidadores de los demás”. Cuando sentimos que todas nuestras necesidades están cubiertas es mucho más fácil dar amor a los otros de una manera sana.
3) Da sin esperar nada a cambio: hazlo continuamente sintiendo que lo que das es lo que “quieres dar” y no lo que “debes” dar. A veces coincidirá con lo que los demás te piden y otras no…Evitar obligaciones es la única manera de ser realmente generoso. Y sobre todo ¡no esperes recibir de cada persona a la que das! Ten la certeza de que toda buena acción regresará a ti, aunque desconozcas el cauce por el que volverá. Quítale el peso de la devolución a la otra persona y quítate el peso de la frustración a ti.
4) Desarrolla tu talento: todos somos especialmente buenos en algo y disfrutamos especialmente haciéndolo. La felicidad está en esos momentos en los que sientes que fluyes y que el tiempo se detiene. No mates a tu “duende” bajo el peso del día a día. Busca momentos diarios para desarrollar tu máximo potencial… ¿Dibujas?, ¿cocinas?, ¿haces excelentes masajes de pies?, ¿lo tuyo es el baloncesto, las manualidades, organizar fiestas, escribir, bailar o hacer el pino puente? Sea lo que sea poténcialo y ¡no dejes de hacerlo jamás!
5) Camina con los ojos abiertos: vive aquí y ahora para no perderte esa mirada, el sol, el placer de estirarte entre las sábanas, esa conversación, las flores al borde del camino, los besos, cada bocado dulce o salado en tu boca, la risa, los niños que juegan, esos pájaros, esa persona que aún no conoces, esa persona que ya conoces, bebida caliente con manta y sofá, ese susurro, ese gesto, el viaje soñado y el realizado, la rutina y la aventura, las nuevas rutas, los pies descalzos sobre la arena, la música, las sorpresas, las oportunidades, el crujido de las hojas secas…
¡No te pierdas la vida y la vida no dejará que tú te pierdas!
Gran abrazo de osa y recuerda siempre sonreír
Apasiónate por el cambio
Hace un año mi vida cambió.
Lo hizo en el buen sentido. Llegó a mi vida un cambio dulce y tierno como bizcocho recién salido del horno, un bocado que la vida pone ante ti para que lo saborees y no dejes ni una miga.
Mi cambio, en forma de príncipe color carne con gafas de pasta azul, llegó revolucionando mi estudiada rutina de mujer armada con la coraza de “tengo-ya-muchas-cicatrices-en-el-corazón”.
Los príncipes de cuento, como el mío, son de los que no te cuentan cuentos. Te quieren y punto. Y además saben hacerlo de tal manera que las corazas se derriten, (por mucho que te esfuerces en meterlas en la nevera).
Sin embargo, por magnífico que sea el cambio, raro es no resistirse al mismo. Aferrad@s a nuestra rutina, instalad@s en el sillón de nuestra conocida vida, salir de la zona de confort requiere muchas patadas mentales en nuestras reales posaderas y, en ocasiones, agarrad@s al ” más vale malo conocido que bueno por conocer” renunciamos antes de haber saboreado ni un bocado del nuevo pastel.
Mis 4 palabras claves para el cambio
Paciencia: primero contigo mism@. Acéptate, sé indulgente, comprende que los cambios cada un@ los asume a un ritmo diferente. Aprende a respetar el tuyo y baila a su compás. Paciencia también en la parte que no depende de ti. Si el cambio va más lento o más rápido de lo que te gustaría acéptalo como perfecto y enfócate en lo positivo de su “tempo”.
Imaginación: trae a tu mente una imagen detallada de tu nueva vida tras ese cambio, visualiza las ventajas que traerá, incluso si “a priori” no las ves. Encuentra lo positivo de la situación y del aprendizaje que supone salir de lo conocido. Imagínate como la persona flexible, fuerte y sabia que nacerá tras ese cambio.
Curiosidad: recupera esa parte innata que nos acompaña durante la infancia y deja que la vida te sorprenda con un nuevo amor, un nuevo trabajo, un nuevo lugar, una nueva manera de hacer las cosas e, incluso, un acontecimiento inesperado. Has venido a este mundo para crecer y aprender, la vida es cambio y movimiento. Fomenta tu curiosidad y activa tus recursos como el/la mejor héroe/heroína de tu propia vida. Tu autoestima se verá recompensada.
Confianza: en ti mismo, en los demás, en la vida… Cuando te abres a este término en lo más profundo de su significado una sensación de liberación y descanso se instala para siempre en ti.
En mi caso abrirme al cambio hizo surgir otro magnífico… A 14 semanas de conocer a nuestra pequeña Adriana, ¿cuánto me hubiera perdido si me quedo en mi zona de confort?
Gran abrazo de osa y SONRÍE
