Navidades dulces y sanas

A las puertas de la Navidad uno de los temas estrella son “los atracones”. Unos se quejan del exceso, otros temen los posibles kilos de más, algunos están impacientes por perder la cabeza en la mesa, y la mayoría empieza una especie de maratón de comidas de empresa, con amigos y familia difícil de sortear.
Turrones, peladillas, mazapanes, chocolates y otros postres típicos de estas fiestas invaden nuestras vidas, lo que sin duda supone un auténtico hartazgo de azúcar, sumado al rotundo frenazo que suelen sufrir las rutinas físicas durante estas vacaciones ya que interrumpimos de manera drástica los hábitos que suelen mantenernos en forma.
Si estás cansado de esta dinámica y el cuerpo te pide moderación estás de suerte. Hay maneras de disfrutar de una mesa variada, llamativa y deliciosa, sin que las calorías se nos vayan de las manos, solo necesitas ganas, algo de tiempo e imaginación.
A los dieciséis años tuve una de las mejores Navidades que recuerdo. Vinieron a casa amigos que ese año no cenaban con sus familias y, para renovar tradiciones, mi madre propuso que los niños y los adolescentes preparásemos los dulces de Noche Buena el día anterior. Armados con delantales y manos en harina, pasamos la tarde elaborando nuestro propio turrón, los mazapanes, tartaletas de frutas y bolitas de semillas y chocolate ¡lo pasamos bomba! y la iniciativa fue un auténtico éxito.
Desde entonces en mi casa elaboramos muchos de los dulces que se comen en las fechas más señaladas. Utilizando ingredientes integrales y poniendo más énfasis en endulzar con frutas y miel, puedes cocinar recetas sencillas, sanas y riquísimas que sorprenderán a tus invitados, te aseguro que nadie echará de menos el turrón de Suchard, o los intragables polvorones.
Te daré una idea para que experimentes.
Trufas de Navidad
- Tahini (puré de sésamo tostado).
- Almendras
- Semillas de girasol
- Semillas de calabaza
- Cacao en polvo
- Miel
- Coco en copos
Una alternativa al turrón son las trufas de semillas y frutos secos; son muy fáciles de hacer y te permitirán experimentar con libertad.
Si te gusta el sésamo, el tahini es una base ideal para aglutinar; mézclalo en un recipiente con tres o cuatro cucharadas de cacao en polvo y los frutos secos que más te gusten hasta lograr una textura consistente, un truco es triturar una de las semillas (de girasol, o las almendras…) hasta obtener una harina suave.
Utiliza miel o melazas de cereales para endulzar, otra alternativa son los siropes de frutas que dan un toque muy especial. Haz bolitas del tamaño de una trufa y finalmente rebózalas en el coco para decorar.
Si además comprar ingredientes ecológicos, tus dulces navideños de este año serán un auténtico lujo. ¡Felices y deliciosas fiestas!
¿Qué es Ashtanga Yoga?
El Ashtanga yoga es un sistema con una reputación un tanto aterradora, procedente posiblemente de errores de interpretación. A pesar de su nivel de exigencia y rigor, no es exclusivo del sano, el fuerte y el joven. De hecho, la postura en ashtanga no es más que un aspecto de la práctica, no el fin de la misma.
En este artículo repasamos los componentes que definen esta disciplina, que va más allá de la mera expresión física del asana.
El Ashtanga, disciplina antigua que fue difundida de forma masiva por el maestro Sri K. Pattabhi Jois desde su pequeña escuela de yoga en Mysore, en el sur de India, tiene como rasgo esencial una combinación específica de movimiento y respiración llamada vinyasa. Esta armonización de postura y respiración calienta la sangre y promueve su circulación por el cuerpo, irrigando las articulaciones y purificando los órganos internos. Las impurezas son expulsadas a través del abundante sudor que se genera en la práctica.
Los tres elementos básicos de la práctica.
Al vinyasa correcto se une la mirada (dristhi), de tal forma que cada postura define una mirada (por ejemplo, a los pies, el ombligo o los dedos de las manos) y un patrón concreto de respiración.
La combinación de movimiento, respiración y mirada es llamada Tristhana, la cual restaura el bienestar y estabilidad de cuerpo, sistema nervioso y mente.
Más allá de los beneficios físicos, el método tristhana sienta las bases para que surjan estados espontáneos de meditación, gracias a los cuales podemos vernos bajo una luz distinta.
Una práctica de yoga establecida a lo largo de los años trabaja de forma constante en la limpieza de los órganos de los sentidos (indriyas), de tal forma que nuestra percepción va siendo más clara, menos sesgada, y nuestra capacidad de decisión se agudiza y alinea con esta nueva realidad a la que comenzamos a acceder, ajena a nuestras fabricaciones, patrones y juicios mentales.
Gracias a la concentración y claridad mentales cultivadas en el método tristhana nuestra práctica pasa de física a espiritual (sadhana), promoviendo claridad, devoción y estudio de uno mismo, y permitiendo que nos erijamos como individuos más estables, centrados y libres. Esta es la verdadera magia del yoga, en este caso, del ashtanga. Con o sin pierna detrás de la cabeza.
Para mas información, visita su web, redes sociales y próximos cursos de iniciación:
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