¿Qué es Ashtanga Yoga?

El Ashtanga yoga es un sistema con una reputación un tanto aterradora, procedente posiblemente de errores de interpretación. A pesar de su nivel de exigencia y rigor, no es exclusivo del sano, el fuerte y el joven. De hecho, la postura en ashtanga no es más que un aspecto de la práctica, no el fin de la misma.
En este artículo repasamos los componentes que definen esta disciplina, que va más allá de la mera expresión física del asana.
El Ashtanga, disciplina antigua que fue difundida de forma masiva por el maestro Sri K. Pattabhi Jois desde su pequeña escuela de yoga en Mysore, en el sur de India, tiene como rasgo esencial una combinación específica de movimiento y respiración llamada vinyasa. Esta armonización de postura y respiración calienta la sangre y promueve su circulación por el cuerpo, irrigando las articulaciones y purificando los órganos internos. Las impurezas son expulsadas a través del abundante sudor que se genera en la práctica.
Los tres elementos básicos de la práctica.
Al vinyasa correcto se une la mirada (dristhi), de tal forma que cada postura define una mirada (por ejemplo, a los pies, el ombligo o los dedos de las manos) y un patrón concreto de respiración.
La combinación de movimiento, respiración y mirada es llamada Tristhana, la cual restaura el bienestar y estabilidad de cuerpo, sistema nervioso y mente.
Más allá de los beneficios físicos, el método tristhana sienta las bases para que surjan estados espontáneos de meditación, gracias a los cuales podemos vernos bajo una luz distinta.
Una práctica de yoga establecida a lo largo de los años trabaja de forma constante en la limpieza de los órganos de los sentidos (indriyas), de tal forma que nuestra percepción va siendo más clara, menos sesgada, y nuestra capacidad de decisión se agudiza y alinea con esta nueva realidad a la que comenzamos a acceder, ajena a nuestras fabricaciones, patrones y juicios mentales.
Gracias a la concentración y claridad mentales cultivadas en el método tristhana nuestra práctica pasa de física a espiritual (sadhana), promoviendo claridad, devoción y estudio de uno mismo, y permitiendo que nos erijamos como individuos más estables, centrados y libres. Esta es la verdadera magia del yoga, en este caso, del ashtanga. Con o sin pierna detrás de la cabeza.
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Posturas de yoga preferidas por las mujeres
Hoy nos atrevemos a apostar por cuáles son las posturas que más gustan a las mujeres. Basándonos en las preferencias que escuchamos de nuestras alumnas, las hemos resumido en estas cuatro, pero nos encantaría saber cuál es la postura que a ti más te gusta y porqué.
Tal vez en la siguiente lista te encuentres identificada en alguna:

1-. VIRABHADRASANA II” (Postura del guerrero II)
Con esta postura las mujeres sienten cómo se fortalecen sus muslos, glúteos y caderas. Aporta equilibrio y armonía a la postura. Hacer el guerrero II requiere de mucha energía, por lo que se debe respirar profundamente, al tiempo que los brazos y las piernas se mantienen firmes.
2-. UTKATASANA” (Postura de la silla)
A muchas mujeres les gusta mucho esta resistente postura porque a través de ella sienten cómo trabajan las nalgas. Además con ‘la silla’ se fortalecen el vientre, la espalda y los muslos. Es fundamental que al flexionar las rodillas, nunca más allá de la punta de los pies, la columna se mantenga lo más larga posible, sintiendo una línea continua desde la coronilla hasta el coxis. Los hombros deben de estar relajados y buscan formar parte de esa línea entre coronilla y coxis.
3-. VRKSASANA” (Postura del árbol)
Cuando sentimos la mente dispersa, la postura del árbol nos ayuda a aumentar nuestra capacidad de concentración y calmar la mente. Mejora el equilibrio, fortalece los tobillos, las caderas y rodillas. Es importante que el pie que se apoya en la otra pierna no lo haga nunca sobre la rodilla, ya que es un punto articular del cuerpo fundamental sobre el que no debe recaer un sobre peso innecesario. Para ello te recomendamos que si no llegas a colocar el pie en la cara interna del muslo contrario, lo hagas en el tobillo.
4-. SETU BANDHASANA” (Postura del puente)
Con esta extensión se fortalece y se abre el pecho, las caderas, la espina lumbar y la cara anterior de los muslos. Para las mujeres es un estiramiento excelente después de cualquier sesión de ejercicio físico, ya que el puente actúa directamente sobre el sistema nervioso. Al deshacer la postura se puede realizar de manera dinámica, articulando la columna en la bajada vértebra a vértebra, percibiendo como cada hueso vertebral se coloca sobre el suelo.
