Reconcíliate con tu mat

La reconciliación no es nada más que el restablecimiento de la armonía entre dos partes enemistadas.
La única forma de comenzar algo — es comenzando. Así que diseñé esta serie de 4 prácticas consecutivas que te ayudarán a reconectar con tu práctica, y por consecuencia, contigo mismo.
La base de las secuencias será siempre la misma. Manteniendo un objetivo físico, abrirnos lentamente hacia Hanumanasana, postura que elegí deliberadamente ya que Hanuman fue el líder semidivino de un ejército de monos que sirvió al dios Rama. Según se cuenta, Hanuman saltó en cierta ocasión de una sola zancada la distancia entre el punto más al sur de la India y Sri Lanka.
Esta postura imita el famoso salto de Hanuman y esta serie de 4 prácticas consecutivas serán el salto para volver a la práctica o tal vez la receta para iniciarte en el mundo del yoga.
Las prácticas irán incrementando en intensidad y tiempo de duración progresivamente para recrear el proceso natural de la reconciliación: La aceptación, el deseo a disolver la crítica y continuar intentándolo hasta que se logre el objetivo. Mantenernos flexibles. No solo de cuerpo, sino también con la práctica y con nosotros mismos.
Las elegantes transiciones y el tiempo de permanencia en las posturas lograrán aumentar tu nivel de atención, concentración y resistencia de una forma orgánica pero sobretodo divertida. Terminaremos con poses restaurativas de apertura de caderas tan dulces como la miel.
1. Link Placeholder (20min)
La primera de 4. Una clase corta pero completa. Accesible para todos sin importar el estado físico en el que se encuentren. Antes de comenzar toma en cuenta que la práctica, así como nuestras ideas sobre la vida, el trabajo y nuestras relaciones interpersonales cambian con el tiempo, la edad y las circunstancias de la vida. Baja las expectativas y eleva la aceptación ante el momento presente.
2. Derrito los limites, expando lo que deseo (30min)
Difunde el miedo con amor, ábrete ante lo que deseas. Tu cuerpo no se sentirá igual ni estará tan sensible después de estar un tiempo fuera de práctica. No te rindas ante las limitaciones físicas, expande tu deseo de bienestar.
3. Menos critica, más amor (45min)
A través de una práctica regular y constante el cuerpo se torna vibrante y dinámico, la mente serena y calmada, convirtiéndose, la práctica en sí, en un proceso de estudio, de descubrimiento y exploración de uno mismo.
No te rindas!
4. Más pasión, menos perfección (60min)
Nuestro objetivo será llegar hasta Hanumanasana de una forma lenta pero segura. Activando los músculos de las piernas y el abdomen. Logrando crear el espacio interior necesario para permanecer en calma en una de las posturas más difíciles de alcanzar. Tanto para avanzados como para principiantes, el reto estará en inyectar pasión a cada respiración dejando atrás el ego y la necesidad de lograr perfección.
Las clases funcionan individualmente, pero hacerlas progresivamente será la fórmula perfecta para reconciliarte con tu mat. Tu relación con el yoga comienza ¡YA!
Toma el control de tus pensamientos
Todos conocemos el poder que puede llegar a tener la mente sobre la persona, es tal esa fuerza, que en muchas ocasiones es ella la que nos llega a dominar, y tomando el control de muchos de nuestros actos.
Una buena práctica meditativa siempre nos ayudará a llevarla a nuestro terreno.
No importa la técnica que emplees, lo importante es enseñarle que tu eres quien decide, que hay veces que necesitas pensar y otras no.
Una cosa es tener pensamientos, y otra, es pensar de forma inteligente, como por ejemplo cuando tenemos que planear algún objetivo o tomar una decisión.
Muchas veces desearíamos librarnos de ciertos pensamientos que se repiten continuamente y no sabemos como hacerlo. Quizá sean recuerdos que no nos gusten, obsesiones, hábitos…
La mente siempre tiende a acumular, como si se tratase del disco duro de un ordenador. La meditación es una forma de formatearla, para que permanezca limpia y despejada.
Hay ciertas estrategias, que he comprobado personalmente, que te pueden ayudan a ser más consciente de todo el movimiento mental y de lo más importante, de saber pararlo.
– Concentración. Esfuérzate en estar presente, en todo lo que hagas, ya sea al realizar una postura de yoga como a la hora de limpiar una habitación.
– Respiración. Una respiración rápida agita la mente y una mente inquieta altera nuestra respiración. Al respirar de forma lenta y profunda la velocidad de tus pensamientos disminuirá.
– Enfocando la energía. Los pensamientos necesitan energía para coger fuerza, si no se la das desaparecerán. Al concentrar esa energía por medio de la atención, en pensamientos positivos dejarás que “mueran de hambre”. No dejes que se disparen.
“La mente puede convertirse en tu mejor amiga o en tu peor enemiga”
Namasté
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