El sendero de Virya
El post de hoy está asociado a la segunda clase de mi nueva colección Sraddha, un conjunto de prácticas que no te puedes perder. Para diseñar esta clase me he inspirado en un concepto que se halla tanto en el ámbito hinduísta como el budista, VIRYA, traducido literalmente como fuerza, energía, vigor, valor, o ímpetu.
Estas cualidades están presentes en la práctica del Yoga, particularmente englobadas en la familia de las “asanas de fuerza”. La manifestación más obvia de este atributo es la física: un ejemplo es sostener la posición por largo tiempo, tener la musculatura bien definida y abordar mayor complejidad en la ejecución.
Pero este es solo un aspecto a tener en cuenta, porque la fuerza se construye siempre desde dentro hacia afuera, desde la actitud.
La manifestación más sutil de la fortaleza nace en el compromiso, que no es más que el acuerdo al que llegas contigo mismo a la hora de mejorar tu condición física y mental para comenzar a disfrutar de una vida más plena.

En el contexto del yoga, Virya cobra mayor dimensión y se convierte en una travesía personal donde la responsabilidad y la disciplina se hacen eco de esa fuerza que surge de un deseo claro de mejorar y una conducta honesta y humilde hacia tu persona.
En ese proceso de reconocimiento los miedos e inseguridades asoman dándote la oportunidad de enfrentarlos, resolverlos y pasar página. La evolución de tu práctica te irá situando en un escenario cada vez más realista y anclado al presente, es ahí donde la magia de la postura se desata y no existe nada más que el desafío, tu diálogo interno y tus sensaciones.
El que es fuerte persiste; el que es fuerte acepta sus debilidades y límites y trabaja para mejorarlos; el que es fuerte no se ancla al pasado sino que vive día a día con lucidez. El que es fuerte es humilde y acepta quién es desde la conciencia y la amabilidad.
“La fuerza se construye y se entrena, igual que el equilibrio, la elasticidad o la coordinación. En el momento que tomas la decisión de empezar a cuidarte y practicar yoga, has emprendido sin saberlo el camino de Virya, la senda del guerrero de la Luz.”
Namaste.
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Sraddha, Reconoce Tu Potencial: Virya, el arte de persistir
Esta práctica de yoga forma parte de la colección titulada “Sraddha, descubre tu potencial”. La clase de hatha yoga que vas a realizar te invita a explorar el concepto VIRYA, que se traduce como la cualidad de persistir en la práctica y los objetivos que perseguimos desde la aceptación y la conexión con la realidad. Cuando aceptamos soltamos los miedos y tomamos distancia del futuro para sentir el presente con claridad.
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10 Claves para hacer Ustrasana
Ustrasana o la postura del camello, es una postura importante, ya que prepara al cuerpo y la mente para la práctica de flexiones hacia atrás mucho más difíciles. Además calienta los hombros, abre el pecho y aporta flexibilidad al tercio inferior de la espalda.
Puedes ver todos los detalles: técnica, beneficios, recomendaciones y contraindicaciones, en este enlace:
Hoy, vamos a ver todas las claves que necesitamos conocer a la hora de realizar esta energizante postura.
- Para prepararla: podemos hacer antes la postura del arco (dhanurasana) o la cobra (bhujangasana)
- Inicio: de rodillas, apoyamos los empeines en el suelo para que los dedos queden bien estirados, las rodillas y los muslos bien pegados, y el torso erguido con presencia, pero sin tensión.
- Para principiantes, bastará con colocar las manos sobre las caderas, con los pulgares apuntando hacia la columna y respirar de manera amplia, mientras se percibe la extensión de la columna.
- Para los practicantes más expertos, podemos seguir avanzando, arqueando la espalda hacia atrás con mucho control en el abdomen y sin dejar que caiga la parte inferior de la espalda. Desde ahí se rotan los hombros hacia atrás y las manos soltando las caderas, van en busca de los talones.
- Durante todo este paso es imprescindible la fuerza abdominal, para no sobrecargar las lumbares.
- Dentro de la postura: Levantamos las costillas inferiores, arqueando la espalda todo lo posible. Presionamos con las caderas hacia delante. Dejamos caer la cabeza hacia atrás, sin forzar el cuello. Dirigimos la mirada hacia la punta de la nariz (Nasagrai drishti)
- Mantenemos la postura durante 5-10 respiraciones lentas y profundas.
- Para salir: reforzamos el apoyo de las rodillas, inhalamos intensamente y volvemos a subir levantando la pelvis con la fuerza de los glúteos.
- Al terminar: compensamos sentándonos sobre talones, en balasana (postura del niño)
- Para facilitarlo:
- Podemos meter los dedos de los pies hacia dentro.
- Manteniendo las rodillas y pies separados al ancho de las caderas.
- Pedir asistencia al profesor para que sujete nuestra espalda por los omóplatos.
- Llevando primero una mano hacia atrás y después la otra.
- Manteniendo la cabeza arriba y la mirada hacia delante.
Esperamos que si esta postura os resultaba de gran dificultad en vuestra práctica, ahora la veáis con otros ojos… Os proponemos esta clase de Anusara yoga, guiada por nuestra profesora Angélica Granado “Libérate con extensiones atrás” para empezar a poner en práctica todo lo que has aprendido en este post.
Os esperamos en Aomm.tv.
