Sentirte bien con tu entorno

El yoga nos ayuda a sentirnos bien con nosotros mismos, pero no vivimos solos y debemos aprovechar este equilibrio personal para desarrollar una mejor relación con nuestro entorno y con los demás.
…
Si te conoces y te aceptas tal y como eres, sabes respetar tu cuerpo y tus limitaciones en la práctica. En yoga cultivamos el respeto de nuestro propio cuerpo practicando sin intención de competir, sin compararnos, y con humildad. La humildad se define en el diccionario de la Real Academia Española como «virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento». Se practica yoga con humildad, como una virtud de conocerse a uno mismo para avanzar y vivir más feliz.
Pero también debemos aprender a respetar a los demás, nuestro entorno y a nuestros enemigos. El diccionario Merriam-Webster define la humildad en referencia al entorno como «calidad o estado de no pensar que eres mejor que otras personas». No podemos ser buenos yoguis o buenas personas si no convivimos de manera armoniosa con nuestro entorno.
…
Durante las cuatro semanas de “Mi Diaro de Yoga” hemos aprendido distintas técnicas y conceptos de la filosofía yogui que nos ayudan a sentirnos mejor y a desarrollar una relación armoniosa con amigos, familiares y el mundo exterior en general. No podemos encerrarnos en nuestra burbuja de felicidad o de desgracia, somos parte de un mundo. Mejorar como personas y vivir felices pasa por tener un estilo de vida saludable, que respeta el planeta y a quienes nos rodean, y transmitir una energía y pensamientos positivos. La única manera de multiplicar la felicidad es compartirla.
Extracto del libro “Mi diario de yoga” de Xuan Lan Trinh, editorial Grijalbo.
Hipopresivos vs pilates
A día de hoy todos conocemos los beneficios saludables que nos aporta el Pilates, corrección postural, fuerza, elasticidad,… nadie pone en duda tales beneficios. Entre sus principios básicos destaca la activación voluntaria de la faja abdominal (transverso) y suelo pélvico.
La diferencia que plantea las técnicas hipopresivas respecto a Pilates es que buscan esa activación de la musculatura abdomino-pelvica de forma involuntaria, huyendo además de movimientos que aumenten la presión intraabdominal.
Por lo tanto, si queremos realizar hipopresivos deberemos olvidarnos durante su realización de contraer el centro o “core” y concentrarnos en realizar un vacío abdominal a través de la apertura costal, eliminando movimientos de flexión del tronco con carga.
La técnica hipopresiva provoca un “efecto de succión” en la zona abdomino-pelvica debido a la aspiración diafragmática consiguiendo aparte de una disminución de la presión, una estimulación del tejido conjuntivo y muscular que no reaccionan de igual manera a la activación voluntaria. Esta succión ha sido evidenciada por resonancia magnética verificando un cambio en la posición de las vísceras perineales.
Todo esto nos lleva a tomar en consideración la importancia de la gestión de la presión para poder prevenir patologías del periné y pérdidas del tono de la musculatura abdominal con las consecuentes problemáticas (hernias abdominales, inguinales, umbilicales, discales, pubalgias). En el caso de la mujer se han evidenciado mejoras en la prevención y recuperación de problemas asociados al suelo especifico de la mujer como incontinencia de orina y prolapsos de órganos pélvicos.
A lo largo de las próximas semanas publicaremos varias clases en las que iremos explicando detalladamente las diferentes posturas del método hipopresivo. Tal vez te sorprenda que las posturas llevan el nombre de diferentes diosas de la mitología griega y romana. En la imagen de cabecera podéis ver una galería de fotos con las diferentes posturas y sus nombres, para que vayáis familiarizándoos con ellas.
Puedes ver el primero de éstos vídeos en este enlace.
