Sentirte bien contigo mismo

El autoconocimiento consiste en aprender a conocerte mejor para aceptarte tal y como eres y quererte más a ti misma. Este proceso supone observarte, escucharte, para conocer tus cualidades y tus defectos y apoyarte en las primeras y cambiar los segundos. El equilibrio personal se encuentra cuando te quieres a ti misma.
Puede parecer extraño decir que no nos conocemos muy bien. ¿Nunca te has extrañado ante una reacción viva o violenta, un miedo o una creatividad desbordante que no esperabas de ti misma? Tenemos una idea subjetiva de nosotros mismos y de nuestro cuerpo, y esta imagen no es siempre la que ven los demás.
¿Has preguntado alguna vez a tu mejor amiga, a tu pareja o a algún compañero de trabajo cuál es tu principal cualidad personal o profesional? La respuesta podría sorprenderte.
La práctica regular de yoga nos permite dedicar tiempo a nosotros mismos. Estos momentos de introspección nos ayudan a conocer mejor nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestros ritmos, y a reencontrar esa conexión con nuestro ser interior.
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Aprende a escucharte, y a reconocer lo que viene del corazón y lo que viene de la razón. Aprende a detectar las emociones peligrosas y a disfrutar las positivas. Aprende a conectar con tu propio cuerpo interpretando las señales que te manda. Aprende a vivir en el momento presente para conseguir escuchar, detectar y conectar. Si te conoces mejor y estás más atento a las señales interiores, podrás actuar en consecuencia y prevenir el estrés, la ansiedad, y reaccionar de manera adecuada para no dejarte llevar por los pensamientos negativos. El yoga te da las herramientas, pero solo tú mismo puedes conseguirlo.
Extracto del libro “Mi diario de yoga” de Xuan Lan Trinh, editorial Grijalbo.
Corazón tranquilo
“ A donde sea que vayas, ve con tu corazón” Confucio
A la gran mayoría de nosotros no se nos enseñó a conectarnos naturalmente con nuestro SENTIR, todo lo contrario, solemos desde muy pequeños crecer bajo la premisa PIENSO luego EXISTO, que generalmente nos distancia de nuestro SER.
Entrar en sintonía con ese niño nos devuelve el estado de presencia plena, el estado de no separación, el verdadero estado contemplativo. Los niños viven en estado meditativo, y de ellos tenemos que aprender lo que hemos sencillamente olvidado, porque solo necesitamos RECORDAR.
Conecta con tu corazón, con tus sentires, con tu parte intuitiva, con tu VERDAD.
Te invito a que hagamos juntos una meditación para habitar nuestro corazón y hamacar amorosamente a nuestro niño interno.
Ponte cómodo en un espacio tranquilo, alejado de los ruidos, sentado en una silla y las plantas de tus pies en contacto con el suelo.
Cierra tus ojos suavemente y comienza a percibir tu respiración entrando y saliendo por tus fosas nasales.
Siente todo tu cuerpo, permítele liberar las tensiones físicas en primera instancia para luego ir más y más profundo.
Lleva tu mano izquierda al corazón y comienza a sentir tus latidos, esa fuente inagotable de energía que nos permite estar aquí y ahora, disfrutando, VIVIENDO.
Honra cada latido, cada movimiento de tu corazón y escucha el sonido, percibe su ritmo. Siente como se eleva tu pecho en cada inhalación y libera, suelta todo lo que necesites dejar ir en el día de hoy en cada exhalación.
Lleva ambas manos a tu corazón y pregúntate… de qué te sientes agradecido hoy?
El agradecimiento es una de las formas más nobles del AMOR, una de las sensaciones de mayor completitud del ser humano.
Hoy te agradezco a ti por ESTAR aquí, siguiendo estas líneas, por darte un momento para PARAR y permitirte SENTIR lo que está ocurriendo en tu corazón.
Te abrazo.
