Yoga en suspensión

Es verdad que en el mundo del entrenamiento, y sobre todo del fitness, cada vez que se habla de una nueva forma de entrenar o de nuevos mecanismos para poner a mover nuestro cuerpo, parece que se ha descubierto la pólvora. Hace unos días nuestra profesora de pilates Karol Tamayo, nos hablaba del entrenamiento en suspensión y su aplicación en el Método Pilates “como un entrenamiento que permite realizar ejercicios multidimensionales, útiles, eficaces y seguros con el propio peso corporal y la fuerza de la gravedad, que desarrollan la fuerza y al mismo tiempo mejora la flexibilidad, equilibrio y la estabilidad de la parte central del cuerpo (core)”
Por fin estamos siendo conscientes de que el cuerpo no entiende de músculos, sino de movimientos. Es decir, que el trabajo analítico y específico en una máquina para fortalecer un músculo en concreto, estaba muy bien, pero es un trabajo aislado, y si pensamos bien: ¿En nuestra vida cotidiana cuándo usamos el bíceps y solo el bíceps? Más bien nunca…
Nuestra pregunta sería: ¿Es aplicable también al yoga?
Como sabemos, el yoga es una excelente disciplina para trabajar la fuerza, la flexibilidad, la coordinación y, por supuesto, la relajación. El TRX es una de las herramientas más conocidas para trabajar en suspensión. Es un sistema de cuerdas y cintas, que se sujetan al techo o cualquier elemento en alto que nos proporcione una sujeción adecuada. Gracias a su extraordinaria flexibilidad el TRX es el perfecto complemento del yoga, apoyándolo en los movimientos más avanzados.
Las posturas de yoga que habitualmente realizamos en el suelo, ahora se combinan con la suspensión en el TRX, permitiendo profundizar en algunas posturas que de otra manera no hubiera sido posible. Es importante que recordemos que estamos practicando yoga, no entrenando con el TRX. Lo que significa que se respetará el ritmo armonioso y estable del movimiento junto a la respiración.
Entre los beneficios que contamos gracias a esta nueva herramienta:
1º Se potencian los efectos del yoga: tanto para aumentar la fuerza, mejorar la alineación corporal, el equilibrio, la flexibilidad..
2º Es un ejercicio amable con las articulaciones y se centra mucho en el core, despertando las capas más escondidas de nuestro núcleo central.
3º Ninguna lesión nos impedirá practicar esta variante de yoga en suspensión.
4º Lograremos relajar las tensiones mientras trabajamos la fuerza corporal de la parte superior e inferior del cuerpo
5º Aumentaremos en gran medida la movilidad.
Esperamos que os haya resultado revelador este nuevo concepto para introducir en vuestras prácticas. Si tienes un TRX no dudes en empezar a probarlo. Si no, no te preocupes, sigues contando con nuestro amplio catálogo de clases para realizar dónde y cuándo tú quieras.
Cocina de verano
El verano es la época del año en la que necesitamos comer más ligero. El calor afecta de forma diferente a cada persona, pero a casi todos nos reduce el apetito, especialmente a los niños y a los ancianos. Esto no es negativo en absoluto, por lo general la tendencia es comer en exceso, por lo que moderar la ingesta una temporada es un merecido descanso para el estómago y los intestinos.
También son días de ocio y es fácil que los horarios se desbarajusten. Conviene prestar más atención a lo que nos llevamos a la boca para mantener unos niveles de nutrición óptimos, tener energía para combatir el calor y que el sistema inmunológico no se resienta.
La naturaleza es sabia y bondadosa, cada temporada nos colma de productos frescos y ricos en nutrientes y propiedades que cubren con creces nuestras necesidades. Las ensaladas son siempre una opción eficaz y rápida en los meses estivales, tanto en la comida como en la cena, y permiten mezclas creativas y deliciosas.
Hoy quiero redescubrirte un alimento que conoces de toda la vida. Te daré una receta sencilla y práctica que me encanta, “ensalada de patata con salsa de rábanos” ¿cuál es la novedad?
Recientemente se ha descubierto que la mejor forma de comer este tubérculo es cocido y frío, toma nota. Parece ser que cuando la patata cocida enfría su fibra cambia haciéndose más resistente para el aparato digestivo y, lejos de engordar, favorece la absorción lenta de los nutrientes que la acompañan. Además aporta vitamina B6 que ayuda a mantener las funciones cerebrales en buena forma.
Añádele hojas verdes y antioxidantes como los canónigos, corta rabanitos rojos en rodajas para aportar vitamina C y dar color; agrega alcaparras para intensificar el sabor y añadir proteínas vegetales. Si te gusta el pescado añade lubina marinada con limón y sal; si prefieres una versión veggie el tofu ahumado le dará un toque muy sabroso.
Se aliña con una sabrosa salsa de rábano: mezcla 2 rabanitos rallados, 3 cucharadas de mostaza de Dijon, 2 cucharadas de nata, el zumo de un limón y sal y pimienta al gusto en una taza; remueve hasta obtener una crema suave y rocíala sobre la ensalada.
A mí me gusta decorar este plato con un toque muy sutil de pimentón y ramitas de eneldo que es muy aromático y combina muy bien con la mezcla de sabores.
El resultado se aprecia en la foto, tiene una pinta estupenda y os diré ¡que estaba riquísima!