Yoga y transformación emocional

Las emociones fuertes desequilibran el sistema y gastan energía vital ya que a nivel fisiológico suponen un cambio hormonal acelerado con un lento regreso al estado de equilibrio.
La huella de cualquier emoción fuerte, como la rabia, producida por una situación posiblemente conflictiva, puede perdurar a nivel mental debido a nuestra tendencia a rumiar, analizar y repasar el evento y sus consecuencias.
Ciertas emociones provienen de creencias erróneas sobre uno mismo, establecidas en algún momento del pasado, sobre todo en la infancia, por ejemplo: La falta de autoestima. Son creencias limitantes alojadas en el subconsciente como samskaras (impresiones) y cuando aparece una situación comprometida emergen a la superficie y pueden ser paralizantes.
El yoga físico es una herramienta eficaz para transformar el estado emocional, dado que el control sobre el cuerpo y la respiración permiten el retorno a la calma y la estabilidad. La relajación yóguica tiene un valor enorme para calmar el sistema nervioso y acceder al nivel subconsciente. Si lo combinamos con sankalpa, el uso de afirmaciones positivas, podemos plantar nuevas semillas en el espacio subconsciente que llegarán a brotar en el plano consciente. La meditación es también una herramienta de suma importancia ya que revela al practicante su tendencia a identificarse con lo pasajero y a reaccionar al drama dándole mucha mas relevancia de la que realmente tiene.
La palabra emoción viene del latín. E-moveré y significa “el movimiento hacia algo” e infiere a la vez alejarse de un lugar que podemos llamar casa o nuestro centro. La palabra misma es un recordatorio de que cuando experimentamos una emoción, hay un movimiento hacia un objeto que es necesario para reorientarnos o posicionarnos en nuestro entorno, pero es temporal, hemos de regresar a casa. Si podemos llegar a reconocer que es la atención la que se mueve, pero que el Yo es testigo de la emoción y no se ve afectado, podemos llegar a experimentar la emoción con mayor desapego (vairagya) y volver a la calma de casa con mayor facilidad.
Nuestros ancestros necesitaban las emociones para la supervivencia – la ansiedad les ponía en alerta, la ira era un detonante para la lucha, los celos para defender el territorio y los hijos. Nuestro entorno hoy es totalmente diferente pero la raíz genética relacionada con la emoción expresada sigue actuando.
La ansiedad provocada por un predador para nuestro ancestro, se traslada a contextos de preocupación excesiva por un examen, por ejemplo. La ira y los celos, que servían para defender el territorio ahora llevan a peleas y divorcios. Muchas veces la intensidad de la emoción experimentada nos lleva a una conducta que no siempre nos posiciona en el lugar que corresponde con nuestros deseos. Sin embargo, las capacidades del hombre moderno para adaptarse, discernir, reflexionar e integrar estos impulsos básicos están en sus manos y se pueden potenciar con el yoga y la meditación.
Una vía es el método de meditación Atma Vichara (La Auto-indagación). La emoción al igual que el pensamiento es observada en un plano más amplio o distante. Si llegamos a tomar conciencia del movimiento de la atención hacia la emoción, podemos reconocer la atracción que hay de experimentar la emoción, indistintamente del tipo de estimulo. La mente se siente atraída hacia el drama, no solo desea ser espectadora del teatro emocional sino también quiere subirse al escenario y asumir el papel de lleno. Si este movimiento de la atención está trazado desde la conciencia del observador interno, aquel que tiene permanencia y estabilidad, la identificación con el drama puede disolverse por completo. Puede haber una expresión emocional espontánea sin la sensación de haberse alejado de su centro.
Para la Transformación Emocional ofrezco una serie de clases muy cortas que puedes combinar con un calentamiento de Nayana Yoga y finalizar con una relajación y/o meditación de Auto-Indagación. Te animo a darte cuenta de cómo puedes transformar tu estado emocional en tan poco tiempo y de esta manera identificarte menos con las olas que surgen en la superficie del mar profundo de tu Ser.
Transformación emocional 1: Miedo en seguridad
Transformación emocional 2: Inseguridad en autoestima
Transformación emocional 3: Rabia en poder personal
Transformación emocional 4: Dolor en amor universal
Transformación emocional 5: Abatimiento en esperanza
¡Os deseo calma y viveka (discernimiento) para tu práctica!
Harmony
Yoga y senderismo
Senderistas, peregrinos, montañeros… para todos los amantes de las largas caminatas hoy os queremos ofrecer una serie de posturas de yoga para recuperar y descansar las piernas y los pies tras un largo paseo, pues yoga y senderismo forman un tándem perfecto.
En el tren inferior del cuerpo se encuentra gran parte de masa muscular de nuestra anatomía. Residen los grandes grupos musculares de las piernas y caderas: cuádriceps, isquiotibiales, gemelos, glúteos… responsables de la potencia y la fuerza de nuestros movimientos.
Esta musculatura tan extensa es capaz de hacer grandes esfuerzos y llevarnos muy muy lejos. Pero también necesitan un buen descanso reparador para poder seguir con la misma fuerza y energía. Con estas posturas lo conseguirás:
(*Recuerda que estás realizando estiramientos muy profundos de la musculatura, por lo que deberás estar atento y ser delicado con tu respiración, respetando los límites del cuerpo en cada una. La respiración se irá haciendo más lenta y suave, permitiéndote encontrar tu espacio en cada estiramiento. El tiempo para cada postura depende de ti, aunque puedes repetirla dos o tres veces)
1-. ADHO MUKHA SVANASANA: En este enlace tienes algunas claves que te ayudarán a realizar la postura con plenitud
2-. Link Placeholder: Siente como se enraízan tus plantas de los pies en el suelo y desde ahí percibe la activación de las piernas para que, una vez que entres en la postura, el estiramiento de los isquiotibiales sea intenso y profundo.
3-. Link Placeholder: Otro potente estiramiento para los músculos de la parte posterior de las piernas (isquiotibiales) e interna de los muslos (aductores). Además, mejora la circulación sanguínea en la zona pélvica, lo que puede ser un gran alivio si tenemos dolor ciático tras la sobrecarga de la caminata.
