Yoga y vísceras: Riñones

Algunos de los beneficios de practicar yoga son: la elasticidad del cuerpo físico, de los músculos, los ligamentos, las articulaciones y el buen funcionamiento de las vísceras.
Cada órgano tiene su función orgánica, en el cuerpo físico como también en el plano emocional y en el mental.
Hoy le toca el turno a los riñones.
Su función en el cuerpo físico es filtrar la sangre. Regulan la presión sanguínea al realizar un intercambio de minerales y eliminan toxinas y exceso de agua por medio de la orina. Así como también la producción de eritropoyetina, una hormona dedicada al control de la producción de glóbulos rojos en la médula ósea e intervienen en el fortalecimiento de los huesos ya que regulan la cantidad de calcio en la sangre y la producción de vitamina D.
Emocionalmente los riñones están asociados a los miedos y al primer chakra, Muladhara, nuestra raíz, relacionado con la autoconfianza y la capacidad de supervivencia.
Una de las posturas que favorecen su funcionamiento es setu bandhasana (el puente). Al principio vamos a sentir los beneficios físicos: el tono en la parte inferior de la espalda y orinar con mayor frecuencia para evitar la retención de agua.
Con la práctica constante y sostenida en el tiempo empezaremos a notar los efectos emocionales, más seguros y al mismo tiempo flexibles a los acontecimientos de la vida, sin ofrecer resistencia, con elasticidad física y mental.
La esencia del movimiento
El estilo Vinyasa se ha convertido en los últimos años en uno de los más populares, tanto en los centros de yoga como en las redes sociales, como Instagram o Youtube. Por todas partes podemos ver espectaculares vídeos y secuencias de yoga que muchas veces imitamos en casa sin la supervisión de un profesor.
Sin duda, es uno de los estilos más estéticos visualmente y su práctica, junto con la de Power Yoga o Asthanga, muy física y dinámica, tal vez conecta más con la idea del ejercicio que tenemos en Occidente.
Pero esto conlleva un riesgo: alejarnos de la esencia del yoga en cualquiera de sus estilos. De esa imprescindible y necesaria conexión entre cuerpo y mente, de esa ausencia de competición o ego que a veces nos lleva, tanto a profesores como alumnos, a querer hacer las clases más exigentes o complejas, o las posiciones más bonitas o estéticas, convirtiendo las clases, más en ejercicios gimnásticos o acrobáticos, que en verdaderas prácticas de yoga adecuadas a nuestras posibilidades y necesidades.
Como os decía, esto ocurre sobre todo cuando practicamos estilos como Vinyasa flow o Power yoga, donde la rapidez o la exigencia física nos pueden llevar no sólo a descuidar la técnica sino a desconectarnos de la respiración y hasta de nosotros mismos. ¿Qué queda entonces? Puro ejercicio físico, prácticas que pueden llevarnos a la extenuación física, a las lesiones y a la frustración, a pensar incluso que el yoga no es algo apto para nosotros. Y es una pena, porque de esa unión entre cuerpo, mente y espíritu que busca el yoga es de donde surgen precisamente todos sus beneficios.
Por eso en la práctica “Vuelve a la esencia del movimiento” os propongo parar, sentir, conectar en todo momento con la respiración y, sobre todo, disfrutar. De vuestro cuerpo, de las sensaciones y de vuestra práctica, sea cual sea. A través de esta secuencia os invito a estar conscientes de vuestra postura y especialmente de vuestra respiración para poder acompasarla con el movimiento, porque eso es realmente vinyasa.
En esta práctica y en cualquier otra que realices, tómatelo con calma, céntrate en lo que sientes en cada momento, muévete al ritmo que tú necesites, párate a hacer los ajustes necesarios en cada postura y escucha a tu cuerpo. Sólo así podrás viajar hacia tu parte más espiritual y descubrir los enormes beneficios mentales y emocionales que te aporta la práctica del yoga.
