Yogaterapia y osteopatía

Los conocimientos milenarios del yoga junto al aporte de la osteopatía, conforman un método innovador de autosanación que comprende al cuerpo como unidad. Al combinarlos es posible liberar tensiones físicas, emocionales, mentales y energéticas.
Una de las técnicas de tratamiento osteopático es la miofascial. La fascia es un tejido conectivo que se extiende por todo el cuerpo como una red tridimensional. Cuando una víscera, articulación o músculo se “lesiona” (esguince, fractura, problema digestivo, contractura muscular, etc.) pierde su vitalidad, se tensiona con la consiguiente tirantez de la fascia cercana y la compensación de otras zonas del organismo. Este procedimiento consta en acompañar gentilmente al tejido hacia el lugar al que le resulta cómodo, hacia su tensión máxima seguido por la respiración profunda y consciente del paciente. Así, toma impulso para liberarse respetando sus propios tiempos, sin una intervención invasiva y violenta.
En una sesión de yogaterapia este concepto se aplica de la misma manera. Por ejemplo: en un caso de rectificación lumbar y acortamiento del músculo psoas, una de las asanas que se realiza es Pavanamuktasana (acostado boca arriba, una pierna flexionada hacia el pecho sosteniéndola con las manos entrelazadas y la otra extendida), manteniendo esta postura durante 10 o 15 respiraciones. Luego con la otra pierna.
La práctica es simple, tolerante y amable. Reconociendo y admitiendo los propios límites para poder superarlos sin causar daño.
Beneficios
-Establecer un contacto profundo y consciente con el cuerpo. Escuchando y comprendiendo qué nos quiere decir y así tratarlo de manera adecuada.
-Restaurar la homeostasis (nuestro sistema de autorregulación), la circulación de líquidos y de energía.
-Facilitar la introspección para conocernos mejor, aceptarnos y aceptar, sin resistencia, a los demás.
-Tomar conciencia de la relación entre las tensiones físicas y nuestros pensamientos, emociones y la situación actual para poder conectar y sanar desde nuestro interior hacia el entorno.
-Equilibrar el sistema nervioso para que sea fuerte y resiliente, capaz de reponerse frente a las perturbaciones de la vida.
-Todo esto confluye en actitudes y acciones claras, dejado atrás los estados de confusión.
¿Por qué pilates para corredores?
Al contrario de lo que mucha gente piensa correr no es poner un pie delante del otro sin más. Tampoco es caminar rápido, qué va. Que alguien pueda caminar de manera correcta no significa que tenga la habilidad de correr de manera apropiada. Correr es una habilidad en sí misma y comparado con el gesto de caminar requiere:
- Mayor equilibrio. ya que en la carrera no existe doble apoyo. Si te paras a pensar un momento en ello, al contrario de lo que ocurre cuando andamos, no existe ninguna fase en la carrera en la que ambos pies toquen el suelo de manera simultánea.
- Mayor fuerza. Además de para impulsarnos y proyectar nuestro cuerpo hacia delante, también para absorber el impacto tras la fase aérea.
- Mayor rango de movilidad articular. Especialmente en las caderas y los hombros. Articulaciones cuya movilidad está algo restringida en el movimiento diario.
- Mayor coordinación. Complejos ajustes neuromusculares que nuestro sistema nervioso dirige para adaptar y reaccionar ante distintos estímulos de manera más rápida y con mayor precisión.
Por supuesto que sea una habilidad no significa que sea difícil de lograr ni que no esté a la altura de la mayoría, todo lo contrario. Pero si te inicias en el running es importante que lo sepas y también que conozcas cómo puedes mejorar, superarte y disfrutar esta actividad el mayor tiempo posible.
Por otro lado, dentro del mundo runner cada vez es más conocida la importancia del entrenamiento cruzado. Y es que a día de hoy sabemos que la carrera no sólo se mejora corriendo. El trabajo de fuerza se convierte en una necesidad a la hora de mejorar el rendimiento. Y no hablo sólo de los grandes músculos movilizadores que intervienen en el gesto técnico de la carrera sino los músculos estabilizadores profundos de menor tamaño pero de mayor importancia si cabe. Siendo la musculatura central o “core” la más conocida pero no la única. A su vez, el trabajo de movilidad articular y flexibilidad se convierte en indispensable a la hora de evitar dolencias y lesiones no sólo entre profesionales sino también entre corredores populares.
Por ello el Método Pilates se presenta como una actividad de compensación ideal para el corredor. Por proporcionar un amplio abanico de ejercicios en una misma sesión que permiten trabajar distintos objetivos de manera simultánea: lograr un mayor equilibrio muscular, aumento del rango articular efectivo, una mejor relación fuerza-flexibilidad, mayor consciencia corporal, mejora de la postura… etc. Todo esto con una alta transferencia al gesto de carrera cuando se aplica adecuadamente.
En Aomm.tv puedes ver mi propuesta de trabajo con corredores que además de aplicarlo con mis alumnos corredores, desarrollo en mi propio entrenamiento buscando conseguir nuevos retos a la vez que trato de mantener a raya las lesiones. Puedes ver la clase aquí.
Espero que la disfrutes.
