Limpieza de año nuevo

Limpieza de año nuevo

Limpieza de año nuevo


Por: Cristina Herrero |  Jan. 01, 2014

Es común durante las Navidades comer y beber en exceso, por eso hoy os queremos proponer una serie de posturas y prácticas yóguicas que te ayudarán a limpiar y desintoxicar tu cuerpo.

Las posturas de flexión anterior junto con las torsiones producen un masaje en los órganos del abdomen encargados de la digestión, asimilación y eliminación. Practicar posturas como paschimottanasana, marichyasana, arda matsyendrasana, uttanasana… manteniéndolas durante varios minutos, mejoran el funcionamiento de dichos órganos y ayudan en el proceso de desintoxicación.

Las posturas de extensión como ustrasana, dhanurasana, bujangasana, setu banda… ejercen masaje en la zona lumbar y los riñones, mejorando el funcionamiento del sistema urinario. El estiramiento que se produce en la parte anterior del cuerpo, y en algunos casos como dhanurasana, la presión contra el suelo, también resulta beneficioso para la digestión y eliminación de residuos tóxicos.

Como sucede en todos los procesos del organismo, la respiración es crucial para el proceso de eliminación y desintoxicación, ya que asegura el nivel óptimo de oxígeno en sangre necesario para el buen funcionamiento de todos los órganos y glándulas. Por eso, las secuencias en las que se combinen posturas de flexión anterior y posterior ritmadas con la respiración ayudan a eliminar toxinas.

Sitúate en la esterilla con las rodillas y las manos en el suelo. Acerca la rodilla derecha a la frente, redondeando al mismo tiempo la espalda y metiendo la cabeza hacia dentro mientras exhalas. Después mira hacia delante, estira tu espalda y lleva el pie derecho lejos estirando la pierna, mientras inhalas. Continúa con este movimiento durante 1 minuto o 2 y después repite con la pierna izquierda.

De pie con los pies separados al ancho de las caderas, inhalando crece hacia el cielo al mismo tiempo que levantas los brazos con las manos enfrentadas. Al exhalar, dobla un poco las rodillas y flexiona el tronco sobre las piernas, lleva las manos al suelo. Vuelve a inhalar y estírate hacia el cielo de nuevo. Al ritmo de la respiración continúa con este movimiento durante un par de minutos.

Técnicas de pranayama específicas como kapalabhati, agnisara o ujjayi tienen un efecto de activación del fuego digestivo, aumento de la temperatura corporal y la sudoración.

Para aliviar el organismo en general y el aparato digestivo en particular, una buena opción es hacer un semiayuno a base de caldos vegetales, cargados de vitaminas y minerales, ligeros y de fácil digestión. Los zumos naturales de frutas y verduras de la estación también son recomendables por su alto contenido en vitaminas y fibra, pero no conviene abusar de ellos debido a su efecto enfriante. Las uvas negras son un excelente desintoxicante para el canal digestivo, el hígado, los riñones y la sangre. El ajo crudo, ademas de su efecto antibiótico purifica la sangre y limpia el cuerpo de residuos tóxicos. Tomar infusión de jengibre endulzada con miel después de las comidas, facilita la digestión.

Las limpiezas o irrigaciones colónicas son excelentes para llevar a cabo una limpieza profunda y eficaz del intestino. Puede hacerse en casa o acudir a centros especializados. También existe, por supuesto, una técnica yóguica para realizar esta limpieza de manera más suave y natural. Su nombre es Shank prakshalana. Consiste en beber agua templada con sal, seguidamente hacer una serie de movimientos que hacen que el agua pase por todo el aparato digestivo, limpiándolo y arrastrando residuos tóxicos. Después es necesario ir al baño para vaciar el intestino. Se debe repetir el proceso hasta que el agua salga limpia.

Cristina Herrero es profesora de yoga en Gaia.

Para empezar a practicar yoga disfruta de esta clase GRATUITA con Carla Sánchez.



7 hábitos para empezar el día con buen pie

7 Hábitos Para Empezar El Día Con Buen Pie

Resulta bastante obvio que la actitud con la que comenzamos el día por la mañana marcará el desarrollo de los acontecimientos durante el resto del día, no tanto por lo que ocurra, sino por la percepción que tengamos de lo que sucede y nuestro estado de ánimo. Os proponemos adoptar siete hábitos que harán que vuestro día sea más agradable y productivo desde el momento mismo en que suena el despertador.

1. Acuéstate pronto la noche anterior. Es tentador quedarse despierto hasta tarde cuando todos duermen y la casa está en silencio. Pero trasnochar pasa factura al día siguiente. Habituarse a dormir las horas que el cuerpo necesita es la mejor manera de empezar bien el día.

2. Madruga. Levántate temprano y sin prisa. Pon el despertador quince minutos antes de la hora normal. Puede que cuando suene por la mañana sientas deseos de estamparlo, pero te animamos a que tu voluntad sea más fuerte que la pereza y sigas adelante con las demás propuestas. Si te acostaste pronto, te costará menos levantarte.

3. Sé agradecido. Dedica el primer pensamiento del día a agradecer que estás vivo. Da gracias por tener la oportunidad de aprender algo nuevo con cada conflicto que se te presenta, y agradece el nuevo día que se te brinda como el mejor regalo.

4. Medita. Siéntate en un lugar elegido para ello, limpio en el que no vayas a ser molestado o distraído. Medita durante 20 o 30 minutos, o sólo 10 si no tienes más tiempo. Puedes poner una alarma para no tener que estar pendiente de la hora. Si no o has hecho nunca: siéntate en una postura cómoda con la espalda recta. Relaja el abdomen y respira libremente. Pon tu atención mental en la respiración, concretamente en la sensación que se produce en tus fosas nasales cuando el aire entra y sale. Cada vez que tu mente se distraiga con otra cosa, sólo vuelve a la respiración. Una y otra vez. Amablemente y sin reproches. Aquí tienes una meditación guiada con la que puedes empezar a practicar.

5.   Saluda al Sol. Es perfecto para hacerlo por la mañana y desentumecer el cuerpo. Tiene multitud de beneficios para el cuerpo y la mente y no te llevará más de unos minutos. Puedes hacer tantos ciclos como quieras o te permita el reloj. Empieza más lento y a medida que tu cuerpo vaya calentándose incrementa la intensidad. Esta clase es perfecta para aprender a practicarlo.

6. Toma un desayuno completo. Dedica el tiempo necesario a alimentar tu cuerpo. Dicen que el desayuno es la comida más importante del día, y si has conseguido levantarte temprano, meditar y después hacer un poco de yoga, a estas horas debes estar hambriento. Si tomas fruta, que sea lo primero. Mientras preparas lo demás, dará tiempo a que se digiera. Después lo que tomes habitualmente, cereales, muesli, tostadas, café, te o infusión.

7. Regala amabilidad. Dedica una sonrisa, un abrazo, un momento de ternura a los miembros de tu familia. Si vives solo, hazlo con la persona que te apetezca, el portero, un compañero de trabajo, amigo o vecino. Recuerda que la vida es como un boomerang, aquello que damos nos será devuelto.

El famoso “empezar el día con buen pie” es responsabilidad nuestra, y no un regalo venido del cielo.

Namaste

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