3 verduras detox de otoño y primavera

¡El otoño ha comenzado y aquello que se sembró en verano empieza a dar sus frutos! Porque no hay momento del año en el que la tierra no sea generosa con nosotros ofreciéndonos aquellos alimentos que necesitamos según cambia el clima.
Es hora de modificar los hábitos en la mesa. Vuelven las sopas, los platos calientes, las recetas al horno y la cocina algo más elaborada.
Igual que en primavera, esta es una estación de transición. Pasamos del calor del verano al gélido invierno y el cuerpo debe prepararse para ello. Lo ideal es limpiar y desprenderse de las toxinas acumuladas para nutrir después en profundidad y así estar fuertes y preparados para afrontar las bajas temperaturas y las infecciones propias de la época.
Cuidar la dieta es una manera de equilibrar nuestra energía. Te hablaré de tres hortalizas de estación que no deben faltar los próximos meses en tu cesta de la compra si quieres lograr ese efecto detox y depurativo.
– Calabaza: de esta hortaliza se aprovecha todo, desde la piel a sus nutritivas semillas, que son ideales para ir bien al baño. Es rica en vitamina C y carotenos, de ahí su efecto antioxidante. Contiene abundante fibra y ayuda a eliminar líquidos.
Puedes tomarla en cremas, potajes y otros guisos, y también usarla en repostería.
– Coles de bruselas: esta variedad pequeña de la col es una bomba de fibra perfecta para evitar el estreñimiento. Su combinación de elementos anticancerosos, entre ellos la clorofila, constituye un protector natural frente al cáncer en el aparato digestivo. Son ricas en antioxidantes como la vitamina C y A, tienen alto contenido en potasio y en ácido fólico, esencial en el embarazo.
Quedan riquísimas en cualquier guiso de cuchara y también son un gran acompañamiento para pescados o carnes.
– Espárragos trigueros: aunque su estación es la primavera, lo incluímos aquí por su alto poder rejuvenecedor ya que contienen gran concentración de ácido fólico, bueno para el cabello, las uñas y la piel. Aporta vitamina A y tienen un contundente efecto diurético ayudando a limpiar el organismo. Son ricos en vitamina C y minerales.
Tómalos simplemente a la plancha sin cocinarlos demasiado para preservar sus propiedades.
En Aomm.tv encontrarás un fantástico programa Detox de otoño para empezar a trabajar tu cuerpo. Te ofrecemos también una lista de 7 clases Depurativas para que las vayas combinando con tu práctica.
Yoga para el solsticio de invierno
El solsticio marca el inicio del invierno, una época del año en la que la oscuridad y el frío exterior incitan a la búsqueda del calor y la luz interior. Es la estación del año en que el cuerpo necesita más descanso y horas de sueño, además de alimentos que lo nutran y calienten en profundidad. El elemento que rige el invierno es el agua, relacionado con el chakra y con los riñones y la vejiga.
Aunque el descanso es necesario, es muy importante no descuidar nuestro cuerpo. La práctica de yoga es especialmente beneficiosa por los movimientos armoniosos y fluidos y debido a la producción y liberación de hormonas como las endorfinas, que aportan una sensación de alegría y bienestar.
Hoy te proponemos una secuencia especial para celebrar la llegada del invierno y preparar tu cuerpo para los fríos días que se avecinan. Trabajaremos posturas que armonizan la energía en Svadhisthana chakra, que masajean y mejoran el funcionamiento del aparato genito-urinario, combinadas con asanas de descanso, que invitan a la introspección.
1. Comenzamos en Balasana o la postura del niño. Sentado sobre los talones con el tronco plegado sobre los muslos. La frente apoyada en el suelo y los brazos descansando orientados hacia atrás. Respira profundamente, sintiendo como todo tu cuerpo responde a esta actitud.
3. Gato – Vaca. Coloca las palmas de las manos en el suelo y levanta los glúteos de los talones, llevando el tronco paralelo al suelo. Al ritmo de tu respiración desentumece tu cuerpo redondeando la espalda al exhalar y arqueándola al inhalar. Realiza el movimiento lento, al ritmo que invita la estación en la que nos adentramos.
4. Adho Mukha Svanasana o el perro mirando al suelo. Apoya los dedos de los pies en el suelo e inhalando eleva la pelvis hacia el cielo, estirando piernas y brazos. Desciende los talones al suelo y orienta el coxis al cielo. Deja caer la cabeza relajada entre los brazos y nutre la postura con una respiración profunda.
5. Vrksasana o postura del árbol. Lleva los pies entre las manos y con las piernas ligeramente flexionadas estírate hacia arriba. Lleva las manos delante del pecho en un mudra de oración. Manteniendo la pierna derecha extendida, dobla la izquierda y lleva el pie hacia arriba deslizándolo por el interior de la pierna derecha. Apoya la planta del pie en el muslo (cara interna) o por debajo de la rodilla, abre la cadera y lleva la rodilla izquierda hacia la izquierda. Mantén tu árbol durante 5 o 6 respiraciones, deshaz la postura lenta y controladamente y repite con el otro lado.
6. Virabhadrasana I. Ve hacia atrás en tu esterilla y da un gran paso hacia delante con el pie derecho. Inhalando eleva los brazos por encima de tu cabeza y al exhalar flexiona la rodilla derecha orientando el coxis al suelo y mira hacia arriba. Respira profundamente para ayudarte a mantener Virabhadrasana I con el pecho bien abierto. Después regresa atrás y repite todo el proceso con el otro lado, es decir adelantando el pie izquierdo.
7. Salabhasana o postura del saltamontes. Túmbate en el suelo boca abajo, coloca bajo tu cuerpo los brazos y codos bien juntos, cierra los puños con los pulgares dentro y lleva el mentón al suelo y la barbilla hacia delante. Respira al tiempo que estiras la pierna derecha, en la siguiente inhalación eleva la pierna bien extendida sin oscilar el cuerpo hacia un lado. Desciende y repite con la otra pierna. Ahora vas a elevar las dos piernas a un tiempo, ayúdate de tus brazos apoyados fuertemente en el suelo, y de tu respiración, ahora más enérgica y audible. Desciende, relaja los brazos y la cabeza.
8. Lleva los glúteos hacia los talones y descansa en Balasana o postura del niño.
9. Ustrasana o postura del camello. Incorpórate lentamente, y levanta los glúteos de los talones, apoya las manos en los talones o en los bloques que habrás colocado a los lados de tus pies. Lleva la pelvis hacia delante, arqueando tu espalda, y llevando la cabeza hacia atrás para mirar el cielo y hacer el arco más profundo. Haz varias respiraciones profundas en Ustrasana, abriendo bien el pecho y después deshaz la postura y vuelve a sentarte sobre los talones.
10. Baddha konasana. Siéntate en el suelo, junta las plantas de los pies delante de ti e inclina tu tronco hacia delante intentando mantener la columna estirada. Apoya las manos en los pies y relaja completamente todo el cuerpo.
11. Halasana o postura del arado. Incorpórate y túmbate boca arriba, con todo el cuerpo estirado. Dobla las rodillas y apoya los pies en el suelo. Al exhalar estira las piernas arriba, eleva la pelvis y el tronco y lleva los pies y las piernas por detrás de tu cabeza, hacia el suelo. Si no llegan tus pies al suelo, puedes apoyarlos en una silla o taburete (que habrás colocado previamente). Apoya las manos en tu espalda, más tarde entrelazarás los dedos y estirarás los brazos en el suelo para perfeccionar Halasana. Mantén la postura con una respiración lenta y después deshaz cuidadosamente, bajando la espalda poco a poco al suelo.
12. Descansa en Savasana o postura del cadáver.
¡Feliz solsticio!
Te recomendamos la clase de Diana Naya ‘Flow invernal’, la encontrarás en este enlace. O esta otra práctica guiada por Isabel Ward, ‘Preparate para el invierno’.
