Anjaneyasana y Virabhadrasana I

Con frecuencia los principiantes en yoga, o alumnos que practican desde casa sin asistencia de un profesor, pueden encontrarse con dudas relativas a los detalles de colocación del cuerpo ¿qué hace una asana diferente de la otra si en apariencia la posición es casi idéntica?
Esta misma pregunta me la hacía hace poco una suscriptora de Aomm.tv que sigue frecuentemente mis clases. En respuesta hoy quiero hablarte de dos asanas que en imagen pueden parecerse bastante, pero que en su esencia son muy diferentes, Anjaneyasana y Virabhadrasana I o postura de la luna creciente y postura del Guerrero I respectivamente.
Veamos primero la estructura de cada de una de ellas.
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El prefijo “Anja” quiere decir forma, “ney” significa reducido y “asana” se refiere a la pose. Pertenece a la familia de las extensiones y la postura original se realiza con una rodilla apoyada, como variación avanzada esa misma pierna se estira. Su acción en el cuerpo es global actuando en las piernas, las caderas, el pecho, los hombros y la espalda principalmente. Se le ha dado el nombre de Luna creciente porque recuerda al dibujo de una media luna cuando se ejecuta correctamente y con gracia.
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“Virabhadra” es el nombre de un guerrero de la mitología hindú y “asana” se refiere a la pose en sí. Pertenece a la familia de las posturas de pie, suele practicarse junto dos variaciones más denominadas en su conjunto la “danza del guerrero”, y también como parte del saludo al sol de los estilos Ashtanga y Vinyasa. La palabra guerrero puede parecer extraña dentro del contexto del yoga, pero está conectada con su significado más sutil, el guerrero de luz que todos llevamos dentro.
Similitudes
– Ambas son posturas bilaterales, es decir, que hay que realizarlas con cada pierna.
– En ambas se elevan los brazos y se fortalecen los hombros.
– El esbozo de la postura es similar a primer golpe de vista cuando se trata de la variación con la pierna estirada de la Luna Creciente; en apariencia la mayor diferencia parece ser la colocación del pie.
– Son asanas muy energéticas y revitalizantes.
– Fortalecen en profundidad la musculatura de las piernas.
– Ambas tonifican la musculatura de la espalda.
– Las dos posturas implican desarrollo del equilibrio pese a no pertenecer a esa familia.
Diferencias
– Hay que tener en cuenta que el mayor parecido entre estas asanas se da cuando se realiza la variación de Anjaneyasana con la pierna estirada. Si la postura se hace con la rodilla en el suelo se ve claramente que son distintas, especialmente en la colocación de la espalda.
– Anjaneyasana (tanto con la rodilla apoyada como estirada) es una extensión, un asana que curva la columna hacia atrás y abre el pecho intensamente (puedes saber más del tema en mi post sobre las extensiones en este link; mientras que Virabhadrasana I es una postura que mantiene la espalda recta y alineada con la pelvis. Pese a que podemos sentir que la espina dorsal se extensiona un poquito no es el objetivo buscado, la idea es mantener los hombros en línea con las caderas y alargar hacia arriba siguiendo la dirección de los brazos.
– La elevación de brazos en ambas posturas es distinta. En Anjaneyasana están separados al ancho de los hombros y buscan ir hacia arriba y hacia atrás cooperando con la extensión. En Virabhadrasana I los brazos se estiran hacia el cielo y las manos se unen en Kali mudra manteniendo la zona del cuello despejada; idealmente la mirada también es hacia arriba. Cuando no hay flexibilidad en los hombros se puede realizar con los brazos separados en paralelo igual que en la Luna Creciente, pero es solo una variación.
– En Virabhadrasana I el pie de atrás apoya en un ángulo de 45 grados generando una posición muy especial, ya que implica una rotación de la articulación de la cadera que la mantiene en apertura y suele ser desafiante para un principiante; en cambio la pelvis debe quedar de frente y alineada con el tronco. Por el contrario en Anjaneyasana pelvis y caderas están siempre de frente, y el psoas recibe un estiramiento intenso, para ello el talón no toca el suelo sino que se mantiene elevado sobre el apoyo de los dedos del pie.
Anímate a practicar seguidas las dos asanas en casa y observa todos los aspectos que he mencionado, presta atención a los detalles y poco a poco irás desarrollando la habilidad de percibir las diferentes sensaciones que estas dos bonitas posturas pueden ofrecerte a nivel físico, psíquico y energético.
Vivir desde la amabilidad
Queridos caminantes.
Desde hace ya algún tiempo me propuse dejar de “meterme tanta caña” y vivir en primera persona esto de la amabilidad. Fue entonces cuando llegó a mi vida el Camino del Perdón. Pero… ¿qué es esto del perdón? Alguna vez habéis dicho “¿¡Estoy hart@, no puedo seguir así. Tengo que hacer algo con mi vida!?” Seguro que muchos lo habéis intentado y por eso habéis iniciado prácticas como el yoga y la meditación, intentando ser más felices y amables con vosotr@s mismos y los demás.
Pero, realmente, ¿qué significa amabilidad, ser amable? Lo primero que hice fue ir a buscar su definición a la Real Academia de la lengua española y allí estaba el significado de “amable” mirándome directamente al corazón.
Amable significa “dign@ de ser amado”.
Al leer estas palabras algo dentro de mí se movió. Me di cuenta de que cada vez que no había sido amable conmigo o con el que parece “otr@ estaba diciendo, no soy/eres dign@ de ser amad@”. Así que me di cuenta de cuántas veces me atacaba mentalmente a mí y a otr@s.
¿Cuántas veces hemos oído esto de que soy amor? En caminos espirituales millones de veces, ¿verdad querido lector@? Pero… ¿realmente me he parado a sentirlo, a vivenciar lo que significa? Cada vez que no siento Amor hacia mí o el otro se produce un golpe interno, una bofetada a mi identidad y esto es no ser amable, significa que no me/te considero dign@ de ser amado. ¿Somos conscientes de lo mucho que duele esto, del daño que nos hacemos, del ataque que supone? Hay algo dentro que se cierra, que se constriñe, que se tensa, que se aisla, hay un gran NO con todos sus efectos secundarios.
Y ahora viene la segunda parte de la historia, igual de sobrecogedora para mí que cuando leí el significado de amable.
¿Qué hacemos cada vez que no estamos a gusto con nosotros o con los demás?
Cuando no estamos contentos intentamos perfeccionarnos, mejorarnos, y por cierto, generalmente de un modo muy poco amable. Eso que decía antes de “darnos caña”. No nos consideramos dign@s así que buscamos esa perfección de nuestro personaje o del personaje del otro, es decir de nuestro pequeño “yo”. Y creemos que esa es la solución, mejorar nuestro comportamiento, nuestro trabajo, nuestra pareja, nuestra vida humana y mortal.
¿Y qué sucede? Puede ser que durante un tiempo funcione y te pongas medallas por tus logros conseguidos a través de la exigencia y el esfuerzo. Y de nuevo vuelves a fallar, suena la alarma, has perdido el primer puesto del pódium y comienza a girar la rueda, me ataco o ataco a otro porque soy/eres un error o insuficiente y buscamos la manera de poner embellecedores (otra vez) a la carcasa con la que nos identificamos. Pero, ¿sabéis qué? Sólo funciona por un breve lapso de tiempo hasta que la trampa, el engaño, sale a la superficie y me vuelvo a encontrar de nuevo en el vacío, en la sensación de soledad, de carencia, de insuficiencia…
Todo este sobreesfuerzo para intentar mejorar al pequeño yo es en vano, es una lucha de perfeccionismo imposible. Intentamos mejorar una identidad que no nos corresponde, que no es nuestra, intentamos solucionar un error desde el mismo nivel de conciencia que lo creó. Desde ahí no hay salida. El personaje, el yo pequeño con su historia y sus disfraces, jamás podrá ser perfecto. Le estamos pidiendo y exigiendo a lo limitado que sea ilimitado, que sea la perfección. Esta lucha es imposible y por mucho que hagamos yoga o meditemos jamás lograremos que nuestros pequeños avatares sean perfectos y se iluminen. El personaje no se ilumina.
Sólo hay una salida, ir directamente a lo que ya ERES, a sentir que eres digno de ser amad@, a ser Amor, caminando directamente hacia tu verdadera identidad. Esa es la única salida, la única manera de ser amable: renunciar a fabricar una imagen de lo que creo ser, dejar de atacarme con la etiqueta de limitado y aceptar y reconocer la grandeza que SOY. Éste es el único gesto que me da la Libertad y la Verdad amanece en Mí, mi auténtica identidad. Sólo si suelto mi pequeño “yo” podré amar completamente y ver que soy perfecto, que el SER simplemente ES y no necesita ser mejorado. Y cuanto más radical (ir a la raíz) soy en mi verdadera identidad, en el Amor que SOY, mayor amabilidad habrá en mi vida.
Mi auténtica identidad abraza esta experiencia humana, abraza al personaje y su discurso pero no lo da por cierto, ya que sólo el AMOR es real. Amig@, todo ésto sólo puede darse en el silencio, a través de la meditación como ese encuentro con tu Esencia, el Encuentro Íntimo con tu Divinidad.
Si quieres aprender qué es esto de “Vivir desde la Amabilidad” y aprender herramientas para “desprogramarte”, te invito al Retiro-Vivencial del 06 al 10 de diciembre, que lleva el mismo nombre y que se realiza en un enclave maravilloso como es el Valle de “El Baztán”, en Navarra, a través del Yoga, Meditación, Mindfulness y sobre todo bañado por la Mirada Amorosa del camino del Perdón. Tendremos el lujo de ser acompañados, además, por la música, vibrando desde el corazón, del grupo Adama que acompañará día a día desde los cuencos, gongs y mantras siendo nuestra “banda sonora” en las clases de yoga, en meditaciones y en dinámicas de movimiento. La organización la lleva en este caso Ayu-Maya (Eventos desde el Corazón).
¡Date el regalo del verdadero descanso, rendirte en los brazos del SER!
