Antes y después de la meditación

Practico meditación desde hace un tiempo y lo que al principio parecía imposible, tener un ratito de calma y tranquilidad donde poder centrarme en mi, ahora es una realidad que creo con atención. Me resulta muy reconfortante la práctica de la meditación ya que al terminar cada sesión, podría decir que me siento ligera, mi mente se haya liberada de cargas y me encuentro mucho mejor.
Suelo practicar meditación para aliviar el estrés ya que solía mostrar una actitud “esponja” de cara a las cosas que sucedían a mi alrededor. Además, tenía una tendencia a ponerme en lo peor y cargar conmigo energía negativa. Y la meditación me está ayudando a modificar esta actitud y por tanto las conductas que no me hacían ningún bien.
En ocasiones, las sesiones de meditación me ayudan a identificar, reconocer y dejar ir emociones negativas. Mi cuerpo y mi respiración son de gran ayuda en este aspecto ya que me ayudan a localizar la fuente de tensión y luego a realizar el trabajo interior para dejar ir la emoción una vez aprendida la lección que debo aprender.
Suelo meditar al despertar y antes de dormir. De madrugada me preparo para iniciar el día en un estado sereno que me ayuda a tomar el día con una actitud de seguridad y concentración. Por la noche, reviso mi día, agradezco por lo positivo, medito sobre lo aprendido y dejo ir. Así, cierro mi día en un estado de ligereza y bienestar.
Otro de mis objetivos al practicar meditación es visualizar en positivo aquello que está por venir. Esta práctica es un poco más reciente y por ello no tengo mucha experiencia todavía. He probado pocas veces y la experiencia está siendo positiva. Así que tengo intención de continuar en esta línea para ir avanzando e interiorizando en la práctica de la meditación.
Mi experiencia personal con la meditación, como he contado arriba, es altamente satisfactoria. De hecho, haber incorporado la meditación a mi día a día es una de las mejores cosas que he hecho en los últimos años.
Recomiendo encarecidamente su práctica. Te cambia la vida.
¡Namaste!
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Sánscrito y Yoga II
Hace algunas semanas publiqué un post de introducción a términos sánscritos dirigido a entender mejor cómo se componen los nombres de las posturas de yoga y qué significan.
En esta segunda entrega me centraré en términos quizá menos utilizados en las clases, pero de igual importancia dentro de esta disciplina y que seguro serán de tu interés si quieres profundizar en tus conocimientos.
Internet está lleno de listas con vocabulario en lengua sánscrita pero suelen ser muy extensas y abiertas, no necesariamente relacionadas con el yoga. Estoy segura de que más de una palabra te resultará familiar; ¡seguimos aprendiendo!
Abhyasa: se refiere a la práctica física y espiritual del yoga de forma constante y perseverante. Es el empeño y el esfuerzo empleado en purificar cuerpo y mente como camino hacia la autorrealización.
Agni: se traduce como fuego y en yoga se trata como “el fuego interior”, pura energía.
Ahimsa: es el principio de no violencia hacia todo ser vivo, sea humano, animal, o planta, promoviendo un respeto absoluto por la vida. La filosofía del yoga, así como el budismo, se cimientan en esta ley universal.
Ananda: significa la “plenitud”, o la felicidad absoluta relativa a un estado espiritual. Es la beatitud perfecta, la dicha de sentirse bienaventurado, sereno y glorioso en estado de equilibrio interior.
Bhanda: significa “contracción”, sujeción, retención o atadura. Está relacionado con la contracción de ciertas partes del cuerpo; también se refiere a los tres centros energéticos situados en el periné, en el abdomen y la garganta, sobre los que se trabaja en contracción y en control.
Bhakti: su significado literal es “participación”. Se refiere al camino de la virtud, de la fe, del amor devocional y limpio desde el autocontrol y la constancia.
Chakra: significa “rueda” y representa los siete puntos energéticos de nuestro cuerpo sutil, que ascienden desde la base de la columna hasta llegar a la coronilla. Cada chakra se simboliza con el dibujo de una flor de loto de diferentes características y colores.
Dharma: se traduce como “la ley sagrada, o la ley universal”, referida a la vocación interna de cada persona en consonancia con sus actos en la vida. Esta ley armoniza al individuo con su propósito vital, manteniendo el equilibrio entre quién es en el sentido más profundo y cómo lo manifiesta en sus actos diarios. Se puede traducir también como “naturaleza propia de un ser”.
Namaste: es una expresión de saludo originaria de India. Se utiliza para decir hola, adiós, para dar las gracias a alguien y también como expresión de gratitud en la oración. Se emplea en numerosas culturas en Asia, y también al comenzar y finalizar la práctica de yoga.
