Pilates & Ballet

“La Contrología está concebida para proporcionar una agilidad, una gracia natural y una destreza que se reflejarán de modo inconfundible en su manera de andar, de jugar y de trabajar.” -Joseph Pilates.
Cuando Joseph Pilates llegó a New York, con todo ese entusiasmo y su buen hacer, conquistó a coreógrafos y bailarines, ya que en el mismo edificio donde Pilates abrió su primer centro había varios estudios de danza y locales de ensayo. Su método ayudaba a los bailarines a mejorar su técnica y a recuperarse de las frecuentes lesiones derivadas del entrenamiento intensivo. Empezaron a ponerse en sus manos famosos coreógrafos como Ruth St. Denis, Ted Shawn, Jerome Robbins, George Balanchine y Martha Graham. Incluso la coreógrafa Hanya Holm comenzó a incorporar los ejercicios de Pilates a sus clases.
Respiración, Concentración, Control, Coordinación, Precisión, Equilibrio, Fluidez de movimiento…
Es fácil para los bailarines familiarizarse con el método y es un complemento fantástico para mejorar su técnica ya sea clásica, contemporánea o cualquiera que practique.
La técnica Graham (Martha Graham), practicada por bailarines en todo el mundo, implica enteramente la parte central del cuerpo: tórax y abdomen. El punto de referencia central de la técnica es el acto de la respiración. Las contracciones al estilo Graham siempre se inician en la pelvis. Cada contracción se realiza en la exhalación. La contracción de la columna en C es similar a la flexión de la columna en Pilates, ya que el espacio entre cada vértebra se alarga y la cabeza y el cuello se mantienen alineadas con la columna vertebral. Esto demuestra que Joseph y Martha trabajaron codo con codo para ampliar y mejorar el método Contrology o Método Pilates.
Hoy en día la relación entre los monitores de Pilates y los bailarines se ha distanciado un poco. En mis clases de Pilates para bailarines quiero recuperar esta esencia y volver a recuperar toda esa amplitud de movimiento que nos aporta la danza aplicada en cada ejercicio de Pilates, además de hacer que tus estiramientos sean más efectivos y menos dolorosos.
Trabajar todos los grupos musculares y hacer que tu cuerpo sea de verdad tu casa, tu centro; tanto si eres bailarín, como si no, perfeccionar, mejorar y aumentar tu rango de movimiento a través de estas prácticas, te ayudará a conectar más con tu cuerpo y tu centro físico, mental y emocional.
Todos los ejercicios propuestos en mis prácticas pueden adaptarse al nivel que necesites en cada momento.
Si eres bailarín podrás conseguir entender donde están tus compensaciones musculares para poder aumentar de manera correcta tu potencia y tu equilibrio. Entenderás cómo funciona la hiperextensión y como puedes trabajarla sin hacerte daño en las rodillas.
Si no lo eres, descubrirás que ejercitarte con movimientos básicos de danza te permitirán soltar tu rigidez, sobre todo la zona del esternón, tan importante cuando hay lesiones o dolor en la zona del cuello y los trapecios.
Cada día puede ser una nueva oportunidad de descubrir todo tu potencial.
“Hay otra razón importante para ejercitar de modo sistemático todo nuestros músculos: cada uno de ellos puede ser un leal colaborador en el desarrollo uniforme del conjunto” -Joseph Pilates.
Me han ayudado a escribir este artículo y a coordinar mis clases: wikipedia, compañeros del gremio y por supuesto mis años como bailarina y mi andadura con Contrology.
Gracias Joseph por tu legado y tu buen hacer.
Puedes acceder a las clases de pilates para bailarines de Marta Arcos pinchando aquí.
¿Qué estás sintiendo ahora?
El primer paso para que transformes la sensación interna de lucha, y puedas conectar con el amor y la confianza en tu día a día, pasa por que te hagas consciente de lo que estás sintiendo ahora.
Esta escucha forma parte fundamental de la práctica de Mindfulness (Atención Plena), pero es fácil malentender en qué consiste. No se trata de analizar las emociones que predominan en tu vida, ni de elaborar una valoración mental sobre si eres o no feliz. Por el contrario, la práctica consiste en que salgas de la mente para poder percibir momento a momento: ¿qué estoy sintiendo?
La sociedad moderna no nos ayuda en esta labor, y desde luego el ego tampoco. Vivimos sumidos en la ilusión del tiempo, convencidos de que cuando seamos capaces de alcanzar una circunstancia externa, ya sea laboral o sentimental, sentiremos al fin ese alivio que hoy nos elude. Estamos tan pendientes de alcanzar esa meta, y sobretodo tan convencidos de que seremos felices entonces (en ese futuro inexistente que solo es un ahora mental), que no prestamos atención a lo que estamos sintiendo en este momento. Vivimos desconectados del sentir, en una carrera hacia un bienestar que supeditamos al futuro.
A medida que empieces a ser más consciente de lo que estás sintiendo, y a detenerte para conectar con tus emociones y tu cuerpo varias veces al día, te irás dando cuenta de cómo funciona tu mente. Es precisamente ese “querer llegar a”, esa treta del ego que te dice que tu felicidad está “allí”, lo que te desconecta de tu presencia, lo que genera tu malestar y agotamiento. Suelta el esfuerzo, deja de pensar y siéntete, aunque sea unos minutos al día.
Si lo haces, poco a poco te harás consciente de que esa carrera, el deseo de huir de tus circunstancias actuales, guarda relación con tu valoración sobre ellas. Constantemente juzgamos las situaciones como negativas, por eso nos resistimos a ellas. La mente nos dice que debemos cambiarlas porque son erróneas, y nos sitúa en una cárcel ilusoria que nos impide vivir plenamente. No sabemos, nadie puede controlar, en qué va a consistir este baile de la vida, pero sí tenemos el poder de transformar lo que sentimos.
Las circunstancias de la vida no dependen de nosotros, pero sí podemos mejorar nuestra relación con ellas.
A medida que abandones los juicios sobre tu realidad y sobre quién eres, sueltes un poco el control y salgas del “tengo que”, empezarás a conectar con el presente y a aceptar lo que la vida te ofrece. En resumidas cuentas, dejarás de luchar. Poco a poco notarás que tu felicidad y paz internas se incrementan, incluso si sientes dolor en ciertos momentos. No entiendas el dolor como algo de lo que hay que librarse: en cuanto lo abrazamos, ¡se diluye!
