5 ideas para una primavera 10

Cada año lo mismo, los mismos cambios estacionales, la misma apatía ante el invierno y también la misma alegría ante la llegada de la primavera. Cada año parece como si nunca hubiésemos visto las flores, como si nunca hubiésemos sentido la calidez del sol impregnando nuestra piel. Y ahora, toca volver a pasar por lo mismo, pero esta será diferente.
Os vamos a dar algunas ideas para vivir una primavera más consciente, para que nuestra atención se pueda enfocar y concentrar en esos pequeños cambios que año tras año nos pasan desapercibidos por la emoción de que ya terminó el frío y la oscuridad; con el objetivo de vivir más y mejor cada momento, de permitir que nuestro cuerpo y mente se beneficien de todos los aspectos que esta estación nos trae y de lograr deshacernos de antiguos patrones de conducta y pensamiento nocivos para nuestra vida.
La entrada de la primavera sugiere renovación, cambio, purificación, desintoxicación, resurgir… como os hemos propuesto en nuestro programa “Renace” . Así que veamos de qué manera podemos aprovechar mejor estos meses:
1-. Las horas de luz van en aumento y este debe ser para nosotros uno de los focos a los que atender, por ejemplo, sacando nuestra práctica a la luz: al parque, a la montaña, a la playa, al bosque, al jardín, a tu terraza… Desempolvemos la esterilla del invierno y exploremos en prácticas más enérgicas y revitalizantes, como os planteamos en este post.
2-. Por la misma razón, la alimentación también cambiará, optaremos por alimentos más ligeros, que nos ayuden a limpiar y desintoxicar el cuerpo tras la temporada de frío con sus guisos y potentes platos de cuchara, excelentes para entrar en calor y protegerlo del gélido invierno, pero demasiado pesados para estas fechas en las que necesitamos soltar lastres. En este artículo podemos ver todos los alimentos propios de la primavera.
3-. La práctica de meditación también la podemos sacar al exterior y escoger ahora un objeto que esté fuera de nuestra zona y área de confort, pudiendo ser desde un árbol (atención plena-mindfulness en todas las características del árbol, en cuestión) o un tema que se nos presente complicado, como un problema familiar o las relaciones laborales, puede ser un buen momento para limpiarnos y soltar esos pensamientos o emociones desagradables que nos generan sufrimiento.
4-. Pasear sin hora ni destino: escogemos un día cualquiera, que haga buen tiempo, y echamos a andar. Simplemente nos dejamos llevar por nuestros pasos y sentimos la profunda libertad de la que goza nuestra existencia.
5-.En esta época, debido a los cambios hormonales y el aumento de la vitamina D por el aumento de la luz, son propicios los enamoramientos… Así que si tienes pareja, re-enamórate y si no, tal vez, ha llegado el momento.
Os deseamos una primavera cargada de energía positiva y bienestar. Os proponemos esta práctica guiada por nuestro profesor Jorge Espinosa “Shakty Sadhana” basada en los principios del Vinyasa Krama para darnos energía y acelerar nuestro crecimiento espiritual.
Os esperamos en Aomm.tv.
Yoga y natación: estírate después de nadar
Yoga y natación forman un tándem perfecto, ya que las dos son disciplinas relajantes, que fortalecen el cuerpo y a la vez resultan suaves para las articulaciones.
Sin embargo, como ocurre en todos los deportes, la natación tiende a sobrecargar algunos grupos musculares olvidando los antagónicos. Aquí te proponemos 4 posturas de yoga para estirar después de nadar que te ayudarán a corregir estos desequilibrios.
Siddhasana. Siéntate en el suelo, dobla una pierna y acerca el talón a la pelvis. Dobla la otra pierna y déjala por delante de la primera. Deja que desciendan las rodillas hacia el suelo. Estira tu espalda hacia arriba, y lleva los hombros hacia abajo y atrás. Apoya las manos en los muslos y vuelve las palmas hacia arriba.
Gomukasana. Siéntate con las piernas estiradas, dobla la derecha y lleva el pie cerca de la cadera izquierda. Ahora dobla la pierna izquierda, pon la rodilla encima de la derecha y lleva el pie al lado de la cadera derecha. Estira el brazo derecho hacia el cielo, dobla el codo de manera que puedas tocarte la nuca con la mano. Lleva el brazo izquierdo hacia abajo pegado a tu costado, dobla el codo y orienta la mano hacia arriba por detrás de tu espalda. Intenta coger los dedos de una mano con la otra mano. Si no llegas puedes ayudarte con la toalla o un cinturón. Después repite con los brazos y las piernas cambiadas.
