Colorea tu plato, colorea tu vida

¿Sabias que cuanto más color tiene visualmente un plato de alimento más beneficios nos aporta?, no me refiero a colorantes artificiales, sino a los colores naturales, los que nos ofrece la naturaleza a través de los alimentos.
En ellos podemos encontrar los famosos antioxidantes, pero…
¿Que son realmente?
Los antioxidantes nos ayudan contra el estrés oxidativo y el envejecimiento de las células. Gracias a ellos las células de nuestro cuerpo se encuentran protegidas ante ciertas enfermedades.
¿Como se llaman?
Los más conocidos son la vitamina C, la vitamina E, el betacaroteno, los flavonoides y polifenoles, también el selenio.
¿Donde se encuentran?
- En frutas: frambuesa, fresas, ciruelas, kiwi, pomelo, bayas de goji, uva negra, naranja, papaya, granada.
- En verduras: brócoli, alcachofa, col rizada, patata cocida, lombarda, pimiento, espárragos, zanahorias.
- En legumbres: lentejas, garbanzos, soja, alubias rojas.
- En especias: jengibre, tomillo, ajo, cebolla, pimienta, cúrcuma.
A evitar…
Hay algunas pautas que son recomendables evitar para no restarle estas propiedades a los alimentos, como por ejemplo…
- No mantener las frutas demasiados días en la nevera, ya que los antioxidantes no sobreviven más de un par de días.
- Que el tiempo de cocción de las verduras no sea excesivo, ya que al hacerlo los antioxidantes se verán afectados.
Teniendo en cuenta estas pequeñas claves alimentarias, gozarás de un buen aporte de antioxidantes, que darán color a tus platos y salud a tu vida.
Namasté
Yoga en primavera
La primavera es época de renacer y resurgir. La naturaleza nos lo muestra en todo su esplendor; ella misma despierta del letargo invernal. La savia se mueve hacia arriba de nuevo para hacer despuntar la vida en sus brotes. Los pájaros anidan para criar a sus polluelos. Los ríos fluyen colmados de agua del deshielo. Si nos detenemos a observar seremos testigos de cómo la vida vuelve a nacer con energías renovadas.
En nosotros también ocurre el cambio, nuestro cuerpo despierta a la luz del sol después del largo invierno. Necesita movimiento para sacudirse el letargo. En primavera los parques se llenan de gente, desempolvamos las zapatillas de deporte y nos animamos a salir de nuevo a pasear, correr, montar en bicicleta… lo que sea con tal de salir al exterior y recibir los rayos y el calor del sol.
El yoga nos ayuda en esta transición entre estaciones si adecuamos nuestra práctica diaria a las necesidades que requiere nuestro cuerpo-mente.
Ahora deberemos buscar posturas que nos den calor y vitalidad. Es momento de crear una práctica estimulante que nos ayude a eliminar toxinas y activar el elemento fuego, relacionado con el plexo solar y la digestión y combustión de los alimentos.
