Colorea tu plato, colorea tu vida

¿Sabias que cuanto más color tiene visualmente un plato de alimento más beneficios nos aporta?, no me refiero a colorantes artificiales, sino a los colores naturales, los que nos ofrece la naturaleza a través de los alimentos.
En ellos podemos encontrar los famosos antioxidantes, pero…
¿Que son realmente?
Los antioxidantes nos ayudan contra el estrés oxidativo y el envejecimiento de las células. Gracias a ellos las células de nuestro cuerpo se encuentran protegidas ante ciertas enfermedades.
¿Como se llaman?
Los más conocidos son la vitamina C, la vitamina E, el betacaroteno, los flavonoides y polifenoles, también el selenio.
¿Donde se encuentran?
- En frutas: frambuesa, fresas, ciruelas, kiwi, pomelo, bayas de goji, uva negra, naranja, papaya, granada.
- En verduras: brócoli, alcachofa, col rizada, patata cocida, lombarda, pimiento, espárragos, zanahorias.
- En legumbres: lentejas, garbanzos, soja, alubias rojas.
- En especias: jengibre, tomillo, ajo, cebolla, pimienta, cúrcuma.
A evitar…
Hay algunas pautas que son recomendables evitar para no restarle estas propiedades a los alimentos, como por ejemplo…
- No mantener las frutas demasiados días en la nevera, ya que los antioxidantes no sobreviven más de un par de días.
- Que el tiempo de cocción de las verduras no sea excesivo, ya que al hacerlo los antioxidantes se verán afectados.
Teniendo en cuenta estas pequeñas claves alimentarias, gozarás de un buen aporte de antioxidantes, que darán color a tus platos y salud a tu vida.
Namasté
Los problemas no se resuelven
Uno de los grandes beneficios que aporta la práctica de mindfulness es que, al aquietar nuestra mente, progresivamente nos permite darnos cuenta de cómo funciona ésta. La observación del pensamiento poco a poco nos descubre un fenómeno asombroso: nuestra atención -el foco donde posamos nuestra consciencia- constituye una fuente de creación continua.
Nuestro cerebro, sin embargo, nos engaña al respecto. Se empeña en resolver determinados problemas o conflictos que percibimos como tales. Resulta fascinante observar esta paradoja mental: somos nosotros quienes creamos un problema al percibir una circunstancia como negativa, al emitir un juicio sobre lo que es bueno o malo. Por eso mismo, el mindfulness nos invita a abandonar los juicios, a contemplar la realidad sin emitir valoraciones subjetivas. A suspender las creencias para empezar a sentir el presente, en vez de pensarlo.
¿Qué sucede una vez emitimos un juicio negativo? Inmediatemente después de crear este supuesto problema, nuestro cerebro considera que debe dirigir toda su atención hacia dicho conflicto, con idea de resolverlo. Pero la atención concedida al problema lo único que consigue es perpetuarlo, pues lo crea en nuestra consciencia. Nos ofuscamos en dar vueltas y más vueltas a una circunstancia creyendo que hallaremos una solución futura, o especulando sobre lo que podría pasar, pero ese laberinto mental constituye la creación misma del problema.
Los problemas no se resuelven sino que se disuelven
Aseguran muchos sabios budistas que cuando nuestra atención se dirige hacia el presente, ese supuesto problema simplemente deja de existir en nuestra mente. ¡Se desvanece! Es muy simple entenderlo pero muy complejo ser consecuente con esta práctica, debido a que nuestro ego es ignorante y se resiste a silenciarse, cree que puede obtener las respuestas. Pero la rueda del conflicto proseguirá girando mientras intentemos resolverla, mientras le concedamos atención. Haz la prueba: concéntrate en sentir el presente y el malestar se disolverá.
David Bohm, un célebre físico cuántico que sostuvo numerosas conversaciones con el filósofo hindú Jiddu Krishnamurti, aludía a los mecanismos de nuestra mente de la siguiente manera:
“Realidad es aquello que tomamos por verdad. Tomamos por verdad aquello en lo que creemos. Lo que creemos se basa en nuestras percepciones. Lo que percibimos depende de lo que buscamos. Lo que buscamos depende de lo que pensamos. Lo que pensamos depende de lo que percibimos. Lo que percibimos determina lo que creemos. Lo que creemos determina lo que tomamos por verdad. Y lo que tomamos por verdad es nuestra realidad”.
