¿Por qué pilates para corredores?

Al contrario de lo que mucha gente piensa correr no es poner un pie delante del otro sin más. Tampoco es caminar rápido, qué va. Que alguien pueda caminar de manera correcta no significa que tenga la habilidad de correr de manera apropiada. Correr es una habilidad en sí misma y comparado con el gesto de caminar requiere:
- Mayor equilibrio. ya que en la carrera no existe doble apoyo. Si te paras a pensar un momento en ello, al contrario de lo que ocurre cuando andamos, no existe ninguna fase en la carrera en la que ambos pies toquen el suelo de manera simultánea.
- Mayor fuerza. Además de para impulsarnos y proyectar nuestro cuerpo hacia delante, también para absorber el impacto tras la fase aérea.
- Mayor rango de movilidad articular. Especialmente en las caderas y los hombros. Articulaciones cuya movilidad está algo restringida en el movimiento diario.
- Mayor coordinación. Complejos ajustes neuromusculares que nuestro sistema nervioso dirige para adaptar y reaccionar ante distintos estímulos de manera más rápida y con mayor precisión.
Por supuesto que sea una habilidad no significa que sea difícil de lograr ni que no esté a la altura de la mayoría, todo lo contrario. Pero si te inicias en el running es importante que lo sepas y también que conozcas cómo puedes mejorar, superarte y disfrutar esta actividad el mayor tiempo posible.
Por otro lado, dentro del mundo runner cada vez es más conocida la importancia del entrenamiento cruzado. Y es que a día de hoy sabemos que la carrera no sólo se mejora corriendo. El trabajo de fuerza se convierte en una necesidad a la hora de mejorar el rendimiento. Y no hablo sólo de los grandes músculos movilizadores que intervienen en el gesto técnico de la carrera sino los músculos estabilizadores profundos de menor tamaño pero de mayor importancia si cabe. Siendo la musculatura central o “core” la más conocida pero no la única. A su vez, el trabajo de movilidad articular y flexibilidad se convierte en indispensable a la hora de evitar dolencias y lesiones no sólo entre profesionales sino también entre corredores populares.
Por ello el Método Pilates se presenta como una actividad de compensación ideal para el corredor. Por proporcionar un amplio abanico de ejercicios en una misma sesión que permiten trabajar distintos objetivos de manera simultánea: lograr un mayor equilibrio muscular, aumento del rango articular efectivo, una mejor relación fuerza-flexibilidad, mayor consciencia corporal, mejora de la postura… etc. Todo esto con una alta transferencia al gesto de carrera cuando se aplica adecuadamente.
En Aomm.tv puedes ver mi propuesta de trabajo con corredores que además de aplicarlo con mis alumnos corredores, desarrollo en mi propio entrenamiento buscando conseguir nuevos retos a la vez que trato de mantener a raya las lesiones. Puedes ver la clase aquí.
Espero que la disfrutes.
¿Esta relación me conviene?
El modelo de relación de pareja que cada uno tiene viene dado mayoritariamente por sus padres. Papá y mamá son siempre, para lo bueno y lo malo, un gran referente. Si la relación entre ellos era sana ¡enhorabuena! De adulto seguramente podrás establecer relaciones estupendas. Si no… Bueno, quizás tengas cierta tendencia al desastre amoroso fruto de un aprendizaje erróneo…¿La buena noticia? ¡Todo se puede desaprender!
Cuando nací mis padres mantenían una apasionada, inmadura e inestable relación de la que guardo pocos recuerdos. Tras la ruptura, mi madre vivía encerrada en una torre y decidió enamorarse del primer hombre con caballo que la llevó lejos de allí. El segundo padre del cuento resultó ser otro hombre a medida para una mujer con baja autoestima y cientos de problemas. Mi modelo de relación se construyó con gritos, rupturas, lloros, manipulaciones, miedo, depresión, ansiedad, dependencia y estados alterados.
Tres cosas importantes y sencillas que aprendí:
1) La autoestima es la base para una buena relación. Los niños de hogares inestables tienen dificultades para forjar su estima pues sus propios padres carecen de ella. Las personas que se quieren ponen límites, por muy dolorosos que éstos sean, y no perpetúan una relación insana.
2) Las relaciones atraviesan crisis que pueden subsanarse si permanecen unos valores básicos de amor y respeto. Sin ellos la ruptura es el mejor ejemplo de coherencia que puedes darte a ti y a tus hijos. Enseña a ser feliz y no a soportar.
3) El camino para una buena relación de pareja empieza en una buena relación contigo. Disfruta de ti, conócete, quiérete, siéntete a gusto en soledad y estarás preparado para que otra persona entre en tu vida.
HUYE SI:
– No hay respeto: pierdes la capacidad de hablar y escuchar empáticamente al otro. Los gritos, insultos y burlas minan la relación. Capítulo aparte el maltrato físico o psicológico cuya línea a veces, ¡ojo!, es fácil atravesar.
– No eres tú: fingir para gustar te anula.
– No seguís el mismo camino: personas distintas pueden encontrar nexos de unión pero cuando no coincides en lo fundamental, o evolucionas de manera diferente, no merece la pena desgastarse tratando de cambiar al otro. Acéptalo y continúa solo/a.
– No saben si te quieren = no te quieren
– No puedes vivir sin él o ella: no es amor, es dependencia. Celos, obsesión…
Cuando fluye y es fácil, te quieres y le quieres, sueñas y compartes sueños, te respetas y respetas, te valoras y valoras, eres libre y das libertad, eres feliz y no pides que te hagan feliz, aprendes y creces, disfrutas de buen sexo, ternura de sofá y satisfacción de “estás en mi vida”… ¿Amor? Por ahí van los tiros.
¡Sonríe!
