Descubre el Power Yoga

Este artículo que firma nuestro profesor Pablo Lucero , se encuadra dentro de la colaboración mensual Aomm.tv hace con Yoga Journal. En él Pablo nos invita a descubrir el Power Yoga por medio de una de sus clases que puedes encontrar en el catálogo de Aomm.tv. ¡Esperamos que lo disfrutes!
Descubre el Power Yoga
En la práctica de este mes, de nivel intermedio/avanzado, te invitamos a descubrir el Power Yoga con una secuencia que no sólo te ayudará a fortalecer el torso y los brazos, sino que te dará la oportunidad de experimentar una meditación en movimiento que simboliza el camino espiritual: la voluntad de perfeccionarnos a nosotros mismos y la confianza para cambiar.
El Power Yoga integra un sistema completo de posturas de yoga con una secuencia dinámica de movimientos para dar al cuerpo una nueva forma, permitiéndote superarte a tí mismo más allá de lo que crees que son tus limitaciones.
Puedes ver la práctica completa en este enlace:
¿Quieres saber más acerca del Power Yoga?
El Power Yoga es un tipo de yoga moderno y actual. Fue desarrollado en Estados Unidos en los años 80 por varios maestros, entre ellos Byron Daptiste y Bryan Kest, quienes estudiaron Ashtanga Yoga con Sri Pattabhi Jois en la India.
El Power Yoga fue creado con la intención de hacer el Ashtanga Yoga más accesible, pues en Power Yoga no existen las secuencias fijas características del Ashtanga. El profesor crea cada secuencia o serie en función de la energía de los alumnos o del aspecto que se quiera desarrollar. Permite la improvisación y creatividad en todas sus prácticas, teniendo en cuenta que el movimiento y la postura siempre tienen origen en la respiración, convirtiéndose ésta en un elemento fundamental de este estilo de yoga.
La práctica de Power Yoga supone un reto tanto físico como mental. Es un tipo de yoga adecuado para aquellos practicantes que buscan una versión más dinámica y menos tradicional del yoga, pero manteniendo todos sus beneficios. Es ideal para personas a las que les gusta poner su cuerpo al límite o que necesitan mantener un grado de exigencia y concentración elevado para evitar que su mente se distraiga durante la práctica. Está muy orientado al trabajo físico y la obtención de beneficios corporales, aunque siempre manteniendo el trabajo mental y la evolución interior como telón de fondo.
Los beneficios del Power Yoga, al igual que ocurre con cualquier otro estilo de práctica, son numerosos. Las principales posturas más utilizadas buscan reforzar la musculatura, además de trabajar la resistencia, flexibilidad y el equilibrio, tanto físico como mental. Además, el calor generado en las secuencias desintoxica el cuerpo. Además, la práctica de Power Yoga quema grasas, aumenta la resistencia y modela la figura.
El Yoga del comer
Comemos al menos tres veces al día o más, pero ¿lo hacemos correctamente? El ritmo de vida que llevamos nos conduce con frecuencia a automatizar las comidas, a llevarnos cualquier cosa a la boca por las prisas, o incluso a renunciar a más de un almuerzo.
El yoga del comer, además de implicar la práctica de algunas asanas que mejoran el funcionamiento del aparato digestivo, es sobre todo una propuesta sencilla de cambio de hábitos a la hora de sentarte frente al plato y echar gasolina al cuerpo.
El yoga induce a hacer un ejercicio de observación consciente y constante a todos los niveles, y lo que comes no queda excluido. Prestar atención a tus costumbres te ayudará a mejorar la dieta y tus digestiones. Ahí van cuatro consejos muy sencillos que te servirán de guía para empezar:
– Comer es un placer, sé consciente de ello y concédele el tiempo que requiere. Puedes hacer algunas respiraciones antes de coger el tenedor para relajarte y disfrutar.
– Cada estación te invita a variar la dieta. Ahora que empieza el calor es momento de aligerar, toma más ensaladas, más pescado que carne y frutas ricas en agua.
– Come frutas y verduras de temporada en la medida de lo posible; energéticamente es más equilibrado, contribuyes al cultivo sostenible y es más barato para el bolsillo.
– Con sentirte saciado basta. Trata de evitar la sensación de pesadez de tripa, indica que estás comiendo más de lo que necesitas y por lo tanto fuerzas el aparato digestivo.
La postura influye mucho. No es lo mismo comer sentado y sin la presión del reloj, que andar por la calle zampando un bocadillo mientras hablas por el móvil; a veces no hay más remedio, pero lo ideal sería dedicar a la comida el espacio que requiere.
Cuando comes de pie tu cuerpo está en tensión y listo para ponerse en movimiento. La zona abdominal está activada de forma natural y no favorece las funciones digestivas, para eso debes aflojar la musculatura tomando asiento.
Siéntate, pero hazlo bien, con la espalda derecha y los hombros suaves, el estómago largo, distendido y con los pulmones abiertos para respirar mejor cuando masticas y tragas.
Masticar despacio ayuda a digerir y a asimilar la energía de los alimentos. Si estás acompañado este proceso suele verse algo interrumpido por la conversación, aún así puedes mejorarlo. Si estás solo es un buen momento para “rumiar” el menú un poco más, saborearlo al máximo y, de paso, echar un cable a los jugos digestivos.
Pasadas tres horas tras la comida es momento de pasar la acción física y practicar posturas de torsión para favorecer la eliminación de los desechos y otras toxinas. Si quieres saber más sobre torsiones te animo a leer mi post sobre esta familia de asanas en este enlace.
Recuerda: “ El prana es el primer alimento que recibe el cuerpo, el aire, la energía vital. Aharah es el alimento físico, el fruto. No olvides que ambos mantienen la vida y son parte de ti”.
¿A qué esperas para practicar el Yoga del comer?
