El aprendizaje constante

Dar clases ha sido y es una de las experiencias más desafiantes en mi crecimiento personal que afronto cada día; porque enseñar a otros requiere de mucha humildad, empatía y autoconocimiento. Para mantenerme en ese camino asisto a clases con otros profesores regularmente de manera que continúo aprendiendo y enriqueciendo todo lo que hago como si fuese una página en blanco. No hay nada más bonito y estimulante que alimentar las ansias de aprender y, en la inmensidad del yoga que ofrece tantos estilos, sería descabellado pensar que uno lo sabe todo. Estar conectada con mi faceta de alumna me ayuda también a desarrollar más afinidad hacia quienes siguen mis clases y a comprenderles desde la práctica.
De forma más personal os diré que adoro practicar bajo la guía de otros profesores. No hay día que no descubra algo nuevo y por ello me siento infinitamente agradecida hacia todos los que alguna vez me han enseñado, y hacia quienes me dan clases ahora, todos son una fuente de inspiración para mí.
¿Y por qué os cuento esto? Hace unas semanas recibí una consulta de una alumna virtual y me pareció realmente interesante tratar el tema en profundidad porque, aunque la respuesta pueda parecer obvia, para muchos no lo es. Comparto la consulta:
– No entiendo ¿Por qué una profe necesita de otra profe? ¿Si uno llega a ser profesor ya no hay mejor profe que su cuerpo? Siento que no entiendo nada.
He querido invitar a participar en este post a varios amigos y compañeros en Aomm.tv que enseñan diferentes disciplinas. Ellos también quieren compartir su punto de vista para animar a todos los que seguís clases online y presenciales a continuar explorando, creciendo como practicantes y aprendiendo con la curiosidad de un niño.
Olga Castañeda. Profesora de yoga, pilates y directora de rodajes en Aomm.tv
“Antes de ser profesora fui alumna. Cuando una persona alcanza a través de su práctica la seguridad de que puede también ayudar y enseñar a otras personas y decide formarse como profesora, desde mi punto de vista, es de vital importancia mantenerse siempre en contacto con la perspectiva de quien atiende a tus enseñanzas. Un buen profesor sigue siendo alumno hasta el final, si esa visión se pierde, no podrá entender ni comprender bien a sus alumnos.
Para mí, practicar con otros compañeros me abre la mente, me aporta una infinidad de ideas y posibilidades, que posiblemente a mi sola no se me hubieran ocurrido. Todo enriquece, todos tenemos algo que aportar a cada práctica, a cada alumno, a cada persona”.
Xuan-Lan Trinh. Blogger y profesora de Yoga en Aomm.tv
“El profesor de yoga es un yogui en el sentido de practicante y de alumno de yoga. La sabiduría, know how no vienen solo de una formación de 200 o 500h, sino de la práctica, de la formación continua y del contacto con alumnos y otros profesores. La mayoría de los profesores que conozco participan regularmente a retiros, talleres, y formaciones, nos nutrimos de nuevos conocimientos, como cualquier profesional que atiende un curso. Su práctica y enseñanza evolucionan con el tiempo, la edad, la experiencia y también los aspectos del yoga que ha desarrollado. Personalmente me encanta ir a clases de yoga. Primero porque me permite recibir ajustes que en auto práctica no puedo tener, y en segundo lugar para aprender, puede ser una técnica, el significativo de un sutra, un ajuste, un mantra, un estilo o una postura, siempre saco algo de una clase.”
Marta Pato. Psicóloga y profesora de meditación en Aomm.tv
“Que un/a profesor/a no necesite asistir a más cursos puede significar al menos dos cosas:
1) Que se alejó de ser humano para pasar a la categoría de divino/a o
2) que está estancado en su metodología y no quiere aprender nada más.
Del primer grupo no conozco a nadie. Del segundo, lamentablemente, a más de uno. Todo cambia y evoluciona para todos. Y los profes no vamos a ser menos. La transformación personal es un camino que implica aprendizaje de por vida. El buen profesor es el que tiene la humildad suficiente para no dejar de ser nunca alumno. A nivel personal, cada año me gusta reciclarme con técnicas nuevas o bien profundizar en alguna que ya conozco. Acompaño desde mi propia transformación y prefiero vivir los procesos en mi propia piel antes de aplicarlo en consulta de psicoterapia, o grupos que facilito. Si no evoluciono y avanzo en mi camino de transformación, ¿cómo podría aportar más valor en la relación de ayuda?
Andrés García Mazo. Profesor de fitness y de Pilates en Aomm.tv
“No somos “sabelotodo” y de cada profesor aprendemos algo nuevo. Cada uno tiene una formación en distintas escuelas y una trayectoria acompañada de muchas experiencias y crecimiento, que al final nos servirán para enriquecer más nuestros conocimientos. Me gusta recibir clase de algún compañero o de cualquier otro profesor ya que es el momento para mí, para dedicarlo al cuidado de mi cuerpo. Cuando somos profesores nos volvemos un poco vagos y nos mantenemos siempre en una zona de confort diciendo: “como soy yo quien doy la clase, con eso me mantendré en forma” y no es así. Necesitamos que nos corrijan, que nos exijan, ¡que nos pongan retos! A lo largo de mi trayectoria como profesor de varias actividades a día de hoy me gusta recibir clases de pilates, yoga, fitness, baile, y musculación, incluso estoy apuntado a un gimnasio y asisto a muchas actividades. También utilizo aomm.tv cuando voy de viaje y hago clase de yoga o pilates con varios de mis compañeros.”
La amenaza navideña
¿Lo que estoy viendo en ese escaparate son elfos de papá Noel? ¡pero si aún no ha terminado noviembre! Sí, eran adornos antes de tiempo, porque la amenaza comercial de la Navidad nos acecha desde entonces con su suave tintineo y nuestras vidas han comenzado a precipitarse un año más hacia el maravilloso o desesperante, según se mire, mundo de los excesos navideños.
Se habla siempre de los atracones propios de esta alegre festividad, pero no sólo nos pasamos ahí, también en casi todo lo demás.
El pistoletazo de salida lo dan las comidas y celebraciones de trabajo, o con amigos. Parece que todo el mundo estuviese forzado a verse, siempre cae más de una y si eres freelance o una persona con vida social activa, estás perdido.
La Navidad puede generar también un exceso de expectativas para los más románticos, que sueñan con navidades mágicas, con un bonito reencuentro familiar (que no siempre resulta tan ideal), o esperan un regalo en el que nadie ha pensado. Si algo falla la frustración está servida.
Después está el estrés de las compras. Tienes que dar con el regalo perfecto sin repetirte, valorar si no te estarás pasando con lo regalos de los niños y todo midiendo el presupuesto para no asfixiar tu economía.
Después llega la ecuación familiar. Esa ineficiente fórmula matemática que consiste en organizar y contentar a padres, abuelos, suegras, padres separados, y a personas que viven fuera del país y deben viajar, para tener un feliz encuentro los días más señalados.
Es una verdadera locura que puede derivar en previos dolores de cabeza, y en que la NocheBuena no sea tan buena y desees fervientemente que la Noche Vieja muera del todo.
Tras este análisis es obvio que el exceso se presenta en bandeja de plata, un verdadero exceso de obligaciones que pueden desesperar al más centrado.
Conclusión ¡Necesitas un plan Yogi para afrontar con alegría la avalancha de estrés que te viene encima!
Lo primero es mentalizarte: la Navidad ya está aquí, va a ser un lío, vas a gastar, no te librarás de algún desencuentro familiar y habrá mucha comida. Lo que marca la diferencia es que puedes sobrellevarla “con conciencia”.
Pon límites: limita esas comilonas de oficina y los compromisos extra, aprende a elegir y ve sólo a lo que de verdad te apetece o es ineludible.
No interrumpas tus rutinas personales: no abandones tu práctica de yoga o de pilates, no dejes de ir al gimnasio, al revés, si tienes vacaciones aprovecha y refuerza el trabajo físico, te dará fuerzas y te hará sentir muy bien.
No proyectes en exceso. A veces las cosas no salen como las planeamos y no es fácil conciliar agendas, así que déjate llevar y trata de disfrutar sin más de lo que vaya sucediendo.
No te pases comprando, ponte un presupuesto y juega con él, sé creativo y haz regalos con sentido, que aporten algo más, por ejemplo una experiencia.
Que no te ahoguen las obligaciones familiares. Piensa también en ti y en lo que de verdad te gustaría hacer y plantéalo para encontrar un equilibrio. La comunicación es fundamental.
Si estás estresado medita, busca un rato para descansar tu mente y conectar con tu respiración. Con tantos estímulos, bullicio y demanda emocional, te puedes sentir sobrepasado. Siempre puedes acudir a tu silencio interior.
Comparte tus sentimientos, tus pensamientos, incluso tu estrés, con tu persona más cercana, sea pareja, amigo o hermano. De ese modo todo será más natural y llevadero.
Namaste.
