El Fitball: ese gran desconocido

Todos hemos visto alguna vez esa gran pelota gigante en gimnasios o centros de pilates y a todos nos parece bastante divertida, es como si nos invitara a saltar sobre ella recuperando los momentos más dulces de nuestra infancia. Pero este gran instrumento tiene mucho más que ofrecer.
Tiene nombre propio: FITBALL y en ella se reúnen TODAS las máquinas que podemos ver en una sala de fitness y TODOS los movimientos que se nos puedan ocurrir: desde clases de relajación y estiramiento, prácticas de pilates, hasta una buena sesión de tonificación.
ORIGEN
Antes de describir todos sus beneficios y maravillas, es necesario remontarnos brevemente a su creación en los años 60 por parte de fisioterapeutas suizos (de ahí su nombre alternativo: balón suizo o pelota suiza). Con ella realizaban programas de rehabilitación para el tratamiento de lesiones de espalda, rodillas, hombros e incluso problemas de equilibrio y posturales.
Pero no tardaron en darse cuenta de la versatilidad de este gran balón y a finales de los 80’ el mundo del fitness lo fichó para su terreno, siendo en la actualidad un elemento imprescindible en cualquier gimnasio o centro deportivo.
UTILIDADES
Incluso lo vamos a llevar un poco más lejos: a las oficinas. Sí, muchas empresas han decidido ayudar a sus trabajadores sedentarios sentados frente al ordenador y a sus doloridas espaldas a mejorar la postura. El simple hecho de sentarse sobre el fitball conlleva un ejercicio ligero que hace que nuestro cuerpo deba hacer constantes ajustes para mantener el equilibrio El fitball al proporcionar una base inestable, facilita un reclutamiento y un control mejorado de determinados grupos musculares que ayudan a prevenir lesiones de espalda, sobre todo lumbares y pélvicos, ayudando a fortalecer la musculatura profunda, la base sobre la que nos mantenemos erguidos.
BENEFICIOS DE SU USO
1º. Proporciona una movilidad funcional para nuestra vida cotidiana, aumentando nuestra autoconfianza y pudiendo realizar con total independencia todas las tareas diarias, con pleno control de nuestros movimientos.
2º. Mejora cardiovascular y acondicionamiento físico integral: coordinación, fuerza, resistencia y flexibilidad.
3º. Mejora la estabilidad, la propia consciencia corporal (propiocepción) y la actitud postural. El cuerpo nos empezará a reclamar equilibrio, coordinación y la interacción de todos los músculos.
Si todo esto no ha sido suficiente para demostrar qué gran instrumento tenemos a nuestro alcance, os proponemos esta clase guiada por nuestra profesora Laura Montalvo “Cuerpo firme y ágil” para que vayáis probando las mieles del fitball. Si tenéis un nivel más avanzado de práctica, podéis probar esta otra clase guiada por nuestra profesora Olga Castañeda “Fuerza y Equilibrio con Fitball” en la que los ejercicios son de mayor intensidad.
Os esperamos en Aomm.tv ¡Te divertirás!
Expande tu pecho con extensiones
La espina dorsal es una increíble combinación entre fuerza y flexibilidad permitiendo que la espalda se mueva en diferentes planos. La práctica regular de extensiones, “posturas de yoga que abarcan movimientos de columna en arco hacia atrás creando una amplia expansión en el pecho”, favorece la flexibilidad de vértebras y tendones a la vez que los músculos se fortalecen en profundidad.
Pueden dividirse en tres categorías:
Tracción: los músculos frontales del cuerpo participan activamente en el control del rango de arqueamiento de la espina dorsal, favorecido por la gravedad. Por ejemplo Ustrasana o el Camello, o Urdhva Dhanurasana o la Rueda.
Palanca: son extensiones asistidas por la cooperación de brazos y piernas para curvar la espalda en alargamiento; por ejemplo la Cobra o Bhujangasana, o el Arco o Dhanurasana.
Contracción: extensiones en las que la musculatura se contrae con fuerza para vencer la gravedad y el peso, por ejemplo la postura del Saltamontes o Salabhasana.
Hacer un calentamiento progresivo y amable es fundamental a la hora de aproximarse a estas posturas que pueden ser realmente exigentes, razón de más para prepararlas bien. Te invitamos a practicar las cuatro asanas que publicamos en el collage del Verano Yogi. Veámoslas una a una.
Medio Dhanurasana desde cuadrupedia.
Esta postura prepara las siguientes incluyendo el factor equilibrio. Brazos y piernas se despiertan, el abdomen está activo y la mirada se fija en un punto aportando estabilidad. Mantén con cada pierna un mínimo de cinco respiraciones y repítela entre dos y tres veces.
Dhanurasana.
Es la fuerza de las piernas empujando hacia arriba y hacia atrás la que eleva el torso. Mira hacia adelante alargando el cuello, o arriba si quieres realizar una extensión completa, pero siempre intentando crear espacio entre las vértebras. Puedes entrar y salir de la postura de forma dinámica cinco respiraciones y después mantenerte cinco respiraciones más en quietud.
Variación de Vasisthasana.
Esta hermosa asana nos incita a expandir el corazón hacia el cielo y prepara los brazos para la última postura. La fuerza de los glúteos mantiene la pelvis arriba, a la vez que alargas el brazo por encima de la cabeza proporcionando un gran estiramiento al costado, el abdomen y abres el pecho. Permanece al menos cinco respiraciones y cambia de lado.
Urdhva Dhanurasana.
Es un gran desafío de nivel intermedio-avanzado y fortalece todo el cuerpo. Al principio puedes sentir que las manos y los pies tienden a separarse, busca empujar siempre hacia el centro con las rodillas, hombros y codos para permitir que la acción de los músculos te eleve y no se compriman las vértebras. Mantén el asana durante cinco respiraciones y, si aún te quedan fuerzas, ¡repítela una vez más!