Equinoccio de Marzo: Conversación entre el Yo y el Soy de Matías De Stefano

Equinoccio de Marzo: Conversación entre el Yo y el Soy de Matías De Stefano

YO: Entonces, el Equinoccio de Marzo es el primer portal del año.

SOY: No.

YO: ¿Cómo que no?

SOY: Como siempre, volvemos a preguntarnos: ¿desde la perspectiva de quién?

YO: Ah, claro…

SOY: Tomamos al Equinoccio de Marzo como un punto estratégico para comenzar según el hemisferio norte, pues a partir de este día concreto, comienza la Primavera, en tanto para el sur es el Otoño. Y la primavera es un buen momento para comenzar, pues las plantas vuelven a resurgir, lo que implica que el tiempo de la siembra está cerca.

YO: Ah, por ello se inicia también el horóscopo en este día. Aries.

SOY: El momento de inicio, el bebé que comienza a avanzar, la cabra que en la antigüedad se daba como ofrenda a la Tierra, devolviendo riqueza, alimento del invierno a la madre Tierra, para que ésta nos devuelva vida. Una tradición de Medio Oriente, que pasó del campo al cielo.

YO: Entonces, si todo es un ciclo en constante transformación, es imposible decir cuándo es el comienzo.

SOY: Recuerda que el Año es una idea generada por las culturas para contabilizar que ya se cumplió una vuelta alrededor del sol completa. Pero una vuelta puede contarse desde cualquier instante, es decir, cada segundo puede considerarse un nuevo año. Sin embargo, los puntos de estación de movimiento o de equitativos de movimiento (Solsticios y Equinoccios), son claves para determinar fines y comienzos de algo. Por ello tenemos 4 momentos al año que pueden considerarse inicio y final.

YO: ¿Por qué tomamos el 31 de Diciembre como fin de año? Y no otra fecha.

SOY: Porque el Solsticio de Diciembre, alrededor del día 21, representa el día más oscuro del año, la noche más larga, y luego, entre los próximos 3 días, comienza el retorno hacia los días más largos. ¿No considerarías tú a esto algo fundamental para considerarlo un gran final y un gran comienzo?

YO: Totalmente.

SOY: El problema es que esto también pasa en Junio, pero en el hemisferio sur.

YO: O sea que ese año nuevo, bajo la línea del ecuador, comenzaría el 21 de Junio.

SOY: Exacto.

YO: ¿Y por qué no se celebra?

SOY: Porque las únicas tradiciones que vivían esta realidad eran pueblos nativos con cultura, tradiciones, riqueza espiritual y artística, pero sin civilización con organizaciones expansivas. Onas, Mapuches, Selknam, Anangu, Koori, Maorí, Zulúes, Xhosa, por mencionar sólo un 5% de los pobladores del sur, y tantos otros, todos ellos fueron fácilmente dominados por las tradiciones Europeas. La única civilización importante del sur del mundo fue el imperio Quechua-Aymara, los famosos Incas, quienes abrieron las puertas a los conquistadores. Así, todas las tradiciones del tiempo, de la forma de comprender el mundo y su movimiento, pasaron a estar sólo en manos de la visión de las culturas semíticas de Medio Oriente. Sin embargo, para otras tradiciones, los momentos importantes no son los solsticios, sino los equinoccios. En la antigua Persia, por ejemplo, o tradiciones hindúes e indonesias, utilizan el inicio de la primavera como principio del año. Sin embargo, otras tradiciones lo celebran en momentos distintos. A su vez, algunos ni siquiera se basan en el ciclo de la Cruz Solar, sino en las lunas, como el calendario Chino.

YO: ¿Y por qué nosotros vamos a comenzar la tarea por el Equinoccio de Marzo y no por otros?

SOY: Simplemente porque es el primer momento portal después del día Portal 22 de Febrero, momento de la activación de la Red, que hace exactamente 2 años atrás, dio activación a esta tarea planetaria que comenzó 4 años atrás el mismo mes, un 2 de Febrero. El aniversario de la misión de reconexión de la red, es el mes de Febrero, y por ello, para nosotros, las tareas de reconexión planetaria comenzarán por lo general en Marzo.

YO: Ah, entiendo.

SOY: En los tiempos Atlantes, a este día se le llamaba Hol-Phyr, que significa Tiempo, Ciclo o Etapa de Fuego. Se llamaba así al periodo entre el equinoccio de Marzo y al Solsticio de Junio, pues era el tiempo en que reconectábamos con el poder interior, la chispa divina que enciende el potencial. La semilla es un sinónimo de la chispa, por ello, el fuego se encontraba en ese aspecto ínfimo que entregaba la comida, la cual nos daba fuerza, vida, energía.

YO: Esa es la intención de estos meses que siguen?

SOY: Esta es la intención que todos juntos pondremos en este Ciclo del Fuego.

YO: ¿Cómo?

SOY: Recordemos la misión y cómo prepararnos para ella, antes de pisar el primero de los 5 Nodos que activaremos este 20 de Marzo.

Este artículo fue publicado en el blog de Matías De Stefano, donde se comparten sus reflexiones y enseñanzas sobre los procesos de transformación planetaria y conciencia espiritual.

A continuación, compartimos la meditación especial para acompañar este portal del Equinoccio de Marzo. Esta meditación se realiza en español e inglés de forma simultánea. Te invitamos a tomarte unos minutos para conectar con esta experiencia y profundizar en su energía.

En la serie El camino de recordar, disponible en Gaia, Matías De Stefano comparte su recorrido personal y espiritual desde su infancia, revelando memorias de vidas pasadas y el propósito profundo de su misión en la Tierra. A través de cada episodio, acompaña al espectador en un viaje de conexión con la historia del alma, los movimientos energéticos del planeta y el despertar de la conciencia colectiva. Muy pronto, en abril, estará disponible una nueva temporada para seguir profundizando en este camino.

El Camino De Recordar


Qué es el Ákasha y qué puede revelarte sobre el camino de tu alma

El Ákasha es un concepto espiritual que se refiere a una dimensión sutil donde se registra toda la información del universo. Se lo considera un campo vibratorio que contiene la memoria de cada alma, sus aprendizajes y propósitos. En este artículo exploramos qué es el Ákasha, cómo se entiende en distintas tradiciones y qué puede revelarte sobre tu camino evolutivo.

Tabla de Contenidos

¿Qué es el Ákasha en la espiritualidad?

En la espiritualidad, el Ákasha es conocido como el tejido invisible que sostiene toda la existencia. Es un campo de información universal donde quedan registradas las experiencias, pensamientos, emociones e intenciones de todos los seres. No es una sustancia material, sino una dimensión energética que está más allá del tiempo y del espacio, y que conecta todos los niveles del ser.

Desde esta perspectiva, el Ákasha actúa como una memoria cósmica. Cada alma deja allí la huella de sus vidas pasadas, sus decisiones, sus aprendizajes y los desafíos que aún tiene por integrar. Acceder a esta información permite comprender con más claridad los patrones que se repiten, los vínculos kármicos y el sentido profundo de la experiencia humana.

En la serie Mundos Interiores Mundos Exteriores, disponible en Gaia, se explora este concepto en profundidad. El episodio dedicado al Ákasha ofrece una visión accesible y profunda sobre cómo esta dimensión ha sido reconocida por diferentes culturas y cómo influye en la conciencia individual y colectiva.

Ákasha como el quinto elemento: éter y vibración universal

En muchas tradiciones antiguas, el Ákasha es considerado el quinto elemento, también conocido como éter. A diferencia del agua, la tierra, el fuego y el aire, el éter no tiene forma ni peso. Es la sustancia primordial que permite la existencia de los demás elementos y actúa como el espacio que lo contiene todo. Desde esta visión, el Ákasha es el campo donde nace la vibración que da origen a la materia, al sonido y al pensamiento.

Este campo no solo es sutil, sino también vibratorio. Todo lo que existe emite una frecuencia, y esa frecuencia queda registrada en el Ákasha como una impronta energética. Por eso, se dice que es una fuente inagotable de información, accesible a través de la conciencia expandida. Comprender el Ákasha como éter permite verlo no solo como un archivo espiritual, sino como la base invisible de la realidad misma.

Diferencias entre Ákasha y los Registros Akáshicos

Aunque están relacionados, el Ákasha y los Registros Akáshicos no son lo mismo. El Ákasha es el campo vibratorio universal que contiene toda la información del alma y del universo. Es una dimensión sutil que existe más allá de las palabras y las formas, y su acceso no depende de una estructura específica.

Los Registros Akáshicos, en cambio, son una forma organizada de acceder a esa información. Funcionan como una “traducción” simbólica o narrativa del Ákasha, que puede ser interpretada a través de herramientas como la meditación, la canalización o la lectura guiada. Son una vía para consultar aspectos concretos del alma, pero no agotan la totalidad del campo akáshico. 

Registros Akashicos

El Ákasha en diferentes tradiciones y filosofías

El concepto de Ákasha ha estado presente en muchas cosmovisiones a lo largo del tiempo, aunque con distintos nombres y enfoques. Ha sido interpretado como un elemento sutil, un campo unificador o una memoria universal. A pesar de las diferencias culturales, todas coinciden en que existe una dimensión no visible que sostiene, registra y conecta todo lo que existe.

  • Ákasha en el hinduismo y el budismo

En el hinduismo, Ákasha es uno de los cinco grandes elementos y se considera el primero de todos, el espacio que permite la existencia de los demás. Se asocia al sonido y a la vibración, y es visto como el medio a través del cual el universo se manifiesta. En los textos védicos, el Ákasha no solo es la base material del cosmos, sino también el contenedor de toda conciencia.

En el budismo, aunque no se usa siempre el término “Ákasha”, existe una noción similar de vacío o espacio primordial. Esta dimensión no es un vacío absoluto, sino una matriz dinámica que posibilita el surgimiento de los fenómenos. En ciertas escuelas, como el budismo tibetano, se enseña que acceder a ese espacio permite percibir la interconexión de todo lo que existe y liberarse del sufrimiento.

  • El concepto de éter en Occidente

En la tradición filosófica occidental, especialmente en la Grecia antigua, el éter era considerado el quinto elemento que llenaba el espacio entre los cuerpos celestes. Aristóteles lo describía como una sustancia pura, incorruptible y diferente de los cuatro elementos clásicos. Durante siglos, se pensó que el éter era el medio a través del cual viajaba la luz y la energía en el cosmos.

Con el avance de la ciencia moderna, esta idea fue descartada en el ámbito físico, pero permaneció en diversas corrientes esotéricas y filosóficas. En la alquimia y en algunas escuelas herméticas, el éter se mantuvo como el puente entre lo material y lo espiritual. En este contexto, se le dio un valor simbólico y energético muy similar al del Ákasha en Oriente.

  • Perspectiva moderna del campo akáshico

Desde una mirada contemporánea, algunos investigadores y autores han relacionado el Ákasha con el concepto de campo unificado o campo cuántico. Proponen que existe una matriz energética que conecta toda la información del universo, similar a lo que la física cuántica describe como el campo de punto cero. Esta interpretación no busca reemplazar las visiones espirituales, sino ofrecer un lenguaje actual para comprender lo sutil.

Autores como Ervin Laszlo han desarrollado la noción de “campo akáshico” para explicar cómo la información se conserva más allá del tiempo y el espacio. En este modelo, el Ákasha funciona como una red de memoria cósmica que influye en la evolución del universo. Esta perspectiva integra ciencia, espiritualidad y filosofía, y abre nuevas formas de entender la conciencia y el propósito del alma.

¿Qué significa leer el Ákasha y qué puede revelarte?

Leer el Ákasha es acceder a la información que el alma ha registrado a lo largo de su existencia. Esta lectura permite conocer experiencias de vidas pasadas, los aprendizajes que el alma ha integrado y los desafíos que aún están activos. Es una forma de mirar el recorrido del alma desde una perspectiva más amplia y profunda.

Muchas veces, los bloqueos o conflictos actuales tienen su origen en patrones kármicos no resueltos. Al observarlos desde el campo akáshico, es posible comprender su origen, liberar la carga emocional y transformar el presente. También se pueden reconocer contratos del alma, vínculos repetitivos y talentos olvidados que están listos para ser reactivados.

Además, la lectura del Ákasha puede ofrecer claridad sobre el propósito de vida. Al conectar con esa información, las personas acceden a una visión más coherente de quiénes son, qué vinieron a experimentar y cómo pueden alinearse con su camino evolutivo. No se trata de adivinación, sino de autoconocimiento profundo a través de la conciencia.

Meditacion

¿Cómo acceder al Ákasha? Formas de conexión espiritual

Existen distintas formas de conectar con el Ákasha, aunque todas requieren un estado de conciencia expandida. La meditación profunda, la intención clara y el trabajo energético son algunas de las vías más comunes. Muchas personas también acceden a través de sueños lúcidos, estados de contemplación o momentos de introspección intensa.

Algunas escuelas espirituales enseñan técnicas específicas para realizar lecturas akáshicas, como oraciones de apertura, visualizaciones guiadas o rituales de conexión. Estas herramientas no garantizan resultados automáticos, pero ayudan a enfocar la atención y sintonizar con el campo de información. La clave es la disposición interna y la práctica consciente.

También existen lectores akáshicos entrenados que pueden facilitar el proceso para quienes buscan orientación. Sin embargo, el Ákasha no es exclusivo de unos pocos: está disponible para todas las personas que deseen conectar con su verdad más profunda. 

El Ákasha como espejo del alma y guía para la evolución personal

El Ákasha no entrega respuestas externas, sino que refleja con claridad lo que ya está en el interior del alma. Funciona como un espejo profundo que muestra las motivaciones, heridas, dones y desafíos que configuran el camino de cada persona. Lo que revela no está separado de quien lo consulta; es parte de su esencia.

Este campo no impone un destino, sino que muestra posibilidades. A través de él, es posible tomar decisiones más conscientes, liberar viejos patrones y asumir una vida con mayor sentido. El Ákasha acompaña, no dirige; orienta desde la sabiduría del alma, sin juicios ni imposiciones.

Usar el Ákasha como guía implica una actitud de responsabilidad y apertura. No se trata solo de recibir información, sino de integrarla, actuar en consecuencia y crecer con ella. En ese proceso, cada ser humano tiene la oportunidad de convertirse en su propio maestro y de vivir en mayor coherencia con su propósito.

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