Estrés, la epidemia de nuestro tiempo

Se entiende estrés, del inglés stress, “fatiga”, como una reacción fisiológica del organismo en la que entran en juego diversos mecanismos de defensa para afrontar una situación que se percibe como amenaza a corto plazo.
Existe un estrés positivo, ese que nos avisaba del peligro cuando el ser humano era cazador y la vida dependía de ello.
Sin embargo, ahora vivimos en ciudades, en un estado de bienestar del que a menudo no somos conscientes y los niveles de estrés son más acusados que nunca. En un entorno cada vez más exigente y competitivo, aprender a utilizar nuestras herramientas naturales para combatir la ansiedad que ello provoca se convierte en una necesidad básica.
El estrés es una respuesta natural y necesaria para la supervivencia. El problema comienza cuando el acelerado ritmo que llevamos lo convierte en una patología, la silenciosa epidemia de nuestro tiempo.
Si esta respuesta natural se da en exceso se produce una sobrecarga de tensión que provoca la aparición de anomalías, impidiendo el normal funcionamiento de nuestro cuerpo. Algunos ejemplos fáciles de identificar son los olvidos, las alteraciones en el ánimo, nerviosismo, ganas de llorar en cualquier momento, respiración entrecortada, falta de concentración o sueño interrumpido, entre otros síntomas.
El estrés es una patología emergente en el área laboral, siendo mayor el riesgo en puestos jerárquicos que requieren una exigencia y dedicación superior.
Cuando el problema se hace crónico está relacionado con los trastornos de ansiedad, reacción lógica frente a muchas situaciones, pero que manifestada de forma excesiva y sostenida, constituye una enfermedad en sí misma.
El efecto que tiene este torrente de adrenalina y tensión en el organismo es profundo. A medio plazo, un estado de alerta continuado desgasta las reservas energéticas y químicas del cuerpo y puede producir múltiples trastornos: trombosis, ansiedad, depresión, inmunodeficiencia, dolores musculares, insomnio, déficit de atención… etc.
* Una dosis de estrés fuerte durante un corto período de tiempo es suficiente para destruir varias de las conexiones entre neuronas en zonas específicas del cerebro.
* El estrés agudo puede cambiar la anatomía cerebral en pocas horas.
* El estrés crónico deriva en enfermedad exteriorizándose de formas diversas.
Tratar de detenerte un instante para observar cómo vives, cómo te sientes y tomar conciencia de ello es el primer paso.
El yoga y la meditación sin duda pueden ayudarte, ya que te abren una ventana de comunicación contigo mismo a todos los niveles, físico, mental y emocional.
Practicar diariamente y de manera ordenada te aportará el espacio personal que necesitas, aquel que es únicamente para ti y que te servirá para parar, tomar distancia de todo y observar con perspectiva tu forma de hacer las cosas, tus ritmos, aquello que te sobrecarga y lo que te hace sentir bien.
Si sufres estrés en alguna de las parcelas de tu vida, te invito a conocer nuestro nuevo programa de Meditación “Mindfulness para la vida cotidiana” creado por el Instituto Nirakara para Aomm.tv. Realmente puede ser un gran apoyo a la hora de mejorar ese estado y reducirlo a una expresión más sana y natural.
Namaste.
Comparte tus dudas sobre el yoga
¡Feliz año Yoginis y Yogis!
Aunque ya he publicado varios post este recién estrenado 2017, no os había saludado personalmente. Espero que lo hayáis empezado con ganas, energía y sobre todo que sigáis por aquí practicando y aprendiendo cada día con nosotros para ser un poco más felices.
Comienza un nuevo ciclo y con él la pertinente renovación de los hábitos: ¿qué puedo cambiar, qué rutinas hay que abandonar y qué debo potenciar en mi vida para que sea más plena y saludable?
Uno de mis objetivos este año es mejorar la comunicación contigo. Para ello quiero animarte a compartir tus “dudas” sobre yoga, meditación, lesiones o todo aquello que necesites aclarar, cualquier pregunta será bienvenida.
Mi compromiso es responderte a través de este blog desde mi experiencia como profesora, practicante y con toda mi disponibilidad. Porque en Aomm.tv somos conscientes de que las clases online pueden ser a veces, sobre todo al principio, algo confusas y queremos darte lo mejor a pesar de la distancia.
Las dudas de otras personas también pueden ayudarte a ti, así que te animo no solo a escribirnos sino a leer estos post que serán muy didácticos y enriquecedores.
Hace unas semanas recibí una pregunta de un anónimo a través de las redes sociales, daré pues por inaugurado este nuevo y humilde espacio de consulta:
Tengo 59 años y nunca he practicado deporte, ¿el yoga me va a ir bien?
Son muchas las personas de edad madura que no han desarrollado nunca el hábito del ejercicio y que se han presentado en mi clase por primera vez. Un buen día el médico o el fisioterapeuta les da un ultimátum y lo siguiente es estar sobre una esterilla descalzos.
Se puede comenzar a practicar yoga a cualquier edad, pero siempre con cuidado y conciencia. Cuanto más tarde se empieza y tras un largo expediente de sedentarismo, no va a ser un camino de rosas, pero tampoco ha de ser una tortura.
Infórmate primero. Es fundamental escoger el estilo adecuado, que sea amable y que se amolde a tu estado físico.
El lugar también es primordial, por ejemplo, un gimnasio no es el mejor sitio donde iniciarse en el yoga porque no suele haber clases por niveles y aquellas personas que necesitan mayor atención pueden sentirse descuidadas o perdidas. Siempre es mejor acudir a un estudio, donde recibirás un trato personalizado y te ayudarán a encontrar el estilo perfecto para ti.
Sobre los estilos, lo mejor es comenzar con Hatha Yoga, o Iyengar, ambos benévolos con tu anatomía y donde podrás redescubrir tu cuerpo con ayuda de soportes como bloques de corcho, cinturones, sillas, mantas y correas, ajustando el yoga a ti y no tú a él.
Los estilos dinámicos no son la mejor opción para iniciarse cuando se es mayor. Implican secuencias en movimiento con cierto matiz coreográfico y bastante intensas, lo que puede ser confuso para un principiante de edad madura, además de duro, y es fácil desanimarse. Sin embargo, una vez que avances y mejores físicamente, te invito a que los pruebes, son estilos creativos y es una delicia experimentarlos.
¡Feliz comienzo y feliz práctica!
