Ornamentos del yoga 2: Los malas

El Mala es un collar de cuentas redondas talladas, anudadas por hilos y con un penacho en el punto de unión.
Su nombre completo en sánscrito es Yapa Mala, la palabra “yapa” quiere decir orar en voz baja, o murmurar oraciones. Es un elemento religioso que se utiliza para recitar mantras, o evocar el nombre de una deidad tanto en el hinduismo como en el budismo.
Principalmente se emplea madera de tulasi o sándalo para su fabricación, pero no es algo estricto y también los hay de maderas de otros árboles, en incluso materiales diferentes como las gemas, o las resinas.
Sus 108 cuentas están relacionadas con un juego matemático sobre la simbología sagrada en torno al número 3. Precisamente esta es la mayor diferencia con respecto a los Kuntis, el tipo de collar del que hablaba en mi primer post sobre ornamentos en el yoga, lo puedes leer aquí.
Los kuntis no tienen un número definido de piezas, estas no están talladas, solo se fabrican con el arbusto tulasi y no se reza con ellos, sino que tienen un valor sagrado por sí mismos y el hecho de llevarlos.
Por el contrario, el Mala viene a ser el equivalente a un rosario en el cristianismo. Cada cuenta lleva tallado uno de los 108 nombres del dios Visnú, creador, preservador y destructor del universo. Se emplea para entonar mantras u orar a un dios e, igual que el rosario, se va tocando una cuenta cada vez para pasar por las ciento ocho y marcar un orden; se empieza por la primera junto al penacho y se acaba en él.
En el Budismo los Malas se emplean con el mismo fin oratorio pero varían en estética, ya que las cuentas son de diferentes materiales, tienen tres divisiones claras marcadas por borlas más grandes y en lugar de penacho a veces hay una borla mayor seguida de otras más pequeñas que cuelgan. Pero sobre todo varía el significado; las 108 cuentas responden a diferentes interpretaciones relacionadas con aspectos de Buda.
Ahora es frecuente ver a profesores de yoga y a alumnos llevando Malas en las clases y como adorno en la vida diaria. Lo cierto es que son muy bonitos por sus variados diseños y colores, pero hay que tener presente que no es un abalorio común, sino una efectiva herramienta para la meditación.
Preferencias religiosas aparte, este rosario de Asia puede ser usado para la oración del mantra que más te guste, o rezos de cualquier tradición religiosa. Te ayudará a concentrarte y a mantener el foco mental en el sonido cada vez que necesites apaciguar tu mente y serenar tu alma.
Namaste.
La respiración, ejercicios para niños
¿Por qué mucha gente no le da valor a algo que siempre va con nosotros, que es tan importante y tan sencillo cómo saber respirar?, hacerlo de forma consciente, de manera voluntaria, dándote cuenta de ello, respirar para sentirnos bien, respirar para vivir más feliz.
Sinceramente, de muchos y grandes aprietos me ha sacado mi gran y mejor amiga, La Respiración. Tengo mucho que agradecer al Yoga y la meditación que fueron los que me enseñaron a respirar y a conocer su importancia, tanto en la práctica cómo fuera de ella.
La respiración nos ayuda a calmarnos, centrarnos, ser conscientes, superar miedos, ansiedad, nos ayuda a gestionar emociones, nos permite conectar con nuestro interior, con nuestra parte más intima, facilita el autoconocimiento, la mejora personal…
Si todo esto es tan importante para nosotros los adultos, mucho más para los niños y niñas. Imaginaros que desde pequeños nos enseñarán a respirar, a saber utilizar esta herramienta tan valiosa durante nuestro desarrollo, crecimiento y aprendizaje…
Pero… para muchos niños y niñas es complicado entender el concepto de ser consciente de su respiración. Como ellos dicen…, “Ya estamos respirando, si no, nos morimos”, claro, y tienen toda la razón. Pero, cuando llegan a entenderlo y a interiorizarlo, sienten a la respiración como “una mejor amiga” como dice Sofía, una amiga que siempre está cuando la necesitas.
¿Cómo podemos enseñar a los niños y niñas a saber usar su respiración, hacerlo de forma intencionada y buscando un objetivo?
Siempre a través del juego, la diversión, el movimiento y su experiencia…
El niño/a aprende en función de lo que experimenta. Nosotros podemos decirles que es bueno saber respirar, que tiene que calmarse o relajarse, controlar una rabieta, etc… pero si nunca han experimentado lo que supone llegar a respirar conscientemente, a estar tranquilos de forma voluntaria, si no saben lo que es sentir esto, nunca podrán aprenderlo y mucho menos aplicarlo a su vida.
Podemos hacer que el niño/a lo viva y lo experimente con ejemplos de prácticas como… enseñarle a inhalar y a exhalar a través de un juego, una canción, un cuento…, o que empiece a saber ubicar la respiración en un lugar de su cuerpo con ayuda de un juguete, o aprender a relacionar y coordinar su respiración con diferentes movimientos, como al caminar, al practicar Yoga, al bailar… o experimentar la respiración cuando siente miedo, nervios o dolor y darse cuenta que hacerlo le ayuda a sentirse mejor…
Solo mediante este tipo de vivencias el niño empieza a asimilarlo y sentirlo en su propia piel, de esta forma el niño puede elegir volver a vivirlo cuando lo necesite.
Enseñemos algo tan bonito y tan útil a nuestros pequeños, crecerán mucho más felices!
Puedes experimentar junto con tus hijos todo esto que cuento en la clase ‘Aprendiendo a respirar’. Además puedes optar al sorteo de una de las Cajas mágicas de la calma, si entras aquí y rellenas tus datos, sólo hasta el 22 de diciembre.
Delia Hernández
Hippy Kids Yoga
