Ornamentos del yoga – Kuntis de Tulasi

Con frecuencia verás a profesores de yoga llevar colgantes con cuentas de madera, ciertas pulseras, o incluso turbantes en la cabeza. Estas piezas no son meros elementos decorativos que le dan un toque exótico a quien los usa, sino que guardan un significado asociado a la práctica de asanas y a la meditación.
Este post inicia una serie de tres artículos donde os hablaré más detenidamente de estos adornos, su procedencia y su simbolismo.
El Kunti es un largo collar que se lleva con varias vueltas en el cuello, o se enrolla en las muñecas y en los tobillos. Está hecho de pequeñas cuentas talladas de la madera seca de un arbusto llamado Tulasi que se considera sagrado en India.
El Tulasi se aprecia como un aspecto del señor Krishna, una manifestación de su espíritu en la naturaleza y por lo tanto es portador de sus virtudes. Esta planta se venera desde los tiempos védicos y el collar se ha popularizado como un ornamento propio de los religiosos más devotos.
Los Kuntis se asocian también al Bhakti Yoga, el yoga de la devoción por dios y el sendero del amor promoviendo el canto de mantras, el servicio a los demás, la oración, o la rendición a lo divino.
A esta madera se le atribuyen también propiedades curativas dentro de la medicina ayurvédica, tiene efecto calmante, se cree que es un signo de buen auspicio y se dice que equilibra la energía de los siete chakras.
Como todo talismán su mayor poder reside en la importancia que le confiere la persona que lo lleva. Si tener un objeto físico te ayuda a concentrarte, a tener más presentes los aspectos espirituales de tu práctica de yoga, o simplemente te serena, el Kunti de Tulasi es un elemento con mucha carga histórica y energética por el mero hecho de proceder de un ser vivo vegetal. Puedes adquirirlo en herbolarios o a través de internet.
Y si no eres de ornamentos pues ahora ya conoces algo más sobre otros aspectos que rodean al yoga.
La práctica de yoga
La práctica de yoga se adapta a las estaciones, porque todo cambio cíclico nos afecta física y anímicamente más de lo que creemos.
La primavera es una época bellísima pero también un momento de transición. Después del recogimiento invernal el cuerpo pide a gritos abrirse de nuevo, salir al exterior y llenarse de luz. Igual que un brote, renacemos para empezar un nuevo periodo de expansión.

Purvottanasana
