Padma Mudra

Padma Mudra, o Mudra del Loto es una de las posiciones de manos más bellas del yoga. Este gesto contiene un significado profundamente espiritual, a través de las manos nos abrimos como una flor a la generosa energía del sol y de la vida.
Esta planta nace y vive en el agua, sus raíces están en el barro, asociado a los apegos terrenales, los deseos y las frustraciones, mientras que la bella flor blanca o rosa que surge del lodo simboliza pureza de cuerpo y espíritu.
El Loto tiene gran presencia en las tradiciones religiosas de Asia. El budismo narra que allí donde pisaba Buddha florecía un bello loto; y el hinduísmo cuenta que del ombligo del dios Vishnu, divinidad del equilibrio y guardián del universo, surgió un loto en flor albergando a Brahma en su interior, quien creó el mundo.
Está conectado con Anahata, el chakra corazón, y representa la pureza de sentimientos que nacen desde el amor: bondad, dulzura, pasión, generosidad, comunicación, amistad, afecto, devoción, empatía y compasión.
A su vez encontramos esta flor en el yoga representada en los siete chakras, lotos que abarcan los colores del arcoiris, tienen distinto número de pétalos y diferentes atributos asociados a los diversos aspectos físicos, mentales y espirituales del ser humano.
Para practicarlo conecta la base de tus manos manteniendo unidos los pulgares y los meñiques; el resto de los dedos se abre en copa como Padma, generando una vibración amorosa y elevada.
Cierra los ojos y respira profundamente meditando en sus cualidades. Es especialmente eficaz en momentos de soledad, cuando alguna situación te abruma, o si te sientes incomprendido; conectará tu corazón con la comprensión y la ternura hacia el mundo y hacia ti mismo.
Florece como el loto y comparte estas hermosas emociones con aquellos que te rodean, abriendo los pétalos de tu conciencia.
Apan Vayu Mudra
La complejidad del yoga enmarca numerosas técnicas que apoyan el objetivo de crecer física, emocional y espiritualmente. Una de las más conocidas, pero quizá menos trabajadas en las clases de yoga en occidente, es la práctica de Mudras, o posiciones de manos.
Podría decirse que son auténticas asanas ejecutadas con las palmas y los dedos de forma que puedes practicarlos independientemente, o integrarlos dentro de una secuencia de yoga dinámicamente.
Son gestos sagrados destinados a potenciar determinados estados de conciencia. Se relacionan también con las cualidades de los chakras y ciertos aspectos de nuestra personalidad; tienen un efecto equilibrante y sanador íntimamente ligado a su significado, la traducción literal es “producir gozo”.
Con frecuencia dibujamos mudras con las manos sin ser conscientes de ello, posiciones que consideramos cotidianas están coordinadas por nuestra intuición y tienen su objetivo. Fomentan la atención y la intención por lo que hay una unión directa con la mente.
Hoy quiero hablarte de Apan Vayu. Es un mudra que quizá resulte raro o incómodo al principio, pero en pocos días practicándolo lo encontrarás confortable. Los dedos pulgar, medio y anular se unen en el centro, mientras que el índice se recoge hacia la palma y el meñique queda estirado.
Se asocia al chakra corazón o Anahata, elevando su vibración y los sentimientos. Esto tiene su reflejo en el plano físico, se vincula al buen funcionamiento del aparato circulatorio, al alivio de problemas cardíacos, y tiene también un efecto sobre el periodo menstrual.
En el plano mental aporta serenidad y equilibrio emocional, cultiva la auto confianza y nos ayuda a creer en la vida desde la ilusión.
¿Cómo practicarlo?
Puedes meditar sobre su significado amplificándolo. Busca una posición sentado que te resulte fácil de mantener por largo tiempo, por ejemplo Siddhasana, sentado en una silla con la espalda recta, o incluso con la espalda en la pared y las piernas estiradas. Forma la figura en tus manos para poner en ella toda tu atención y ten presentes los atributos de Apan Vayu.
Otra manera es aplicarlo a tus meditaciones cotidianas como complemento, o en los ejercicios de pranayama que más te gustan.
Dentro de la práctica más física de yoga resulta un añadido interesante, sin importar el estilo que estés haciendo, ya que aumenta la concentración y completa cada asana conectándola con la emoción.
Si padeces alguna afección cardíaca hazlo para generar paz interior; si estás en un momento emocional inestable también te ayudará a encontrar tu centro. Tus manos curan, no dudes en ejercitarlas a través de los mudras y utilizarlas con amor.
Namaste.
