¿Te atreves a desvelar tu fuerza interior?

Para desarrollar tu fuerza interior, hablaremos de nuestro Cuerpo Radiante. En la filosofía yóguica, existen 10 cuerpos incluyendo a nuestro cuerpo físico. En especial nuestro cuerpo radiante es pura vibración de luz, una luz que envuelve nuestra Aura y Cuerpo Sutil y se extiende por un radio de dos metros y medio entorno a nuestro cuerpo físico.
El Décimo Cuerpo es un canal de conexión directa con la energía cósmica, a través de su vibración el prana entra a través del chakra corona y fluye por nuestros canales energéticos, para luego volver a irradiarse alrededor nuestro.
Su dimensión, su fortaleza y su brillo dependen de nuestro estado de conexión, en primer lugar con nosotros mismos y de ahí con las energías del Universo.
Por eso su lema es “Todo o Nada”. El poder del Cuerpo Radiante tiene que ver con la palabra COMPROMISO. Si este cuerpo está fuerte, respetarás tu palabra sean cuales sean las circunstancias, y te comprometerás con algo hasta llevarlo a cabo.
Si al contrario este Cuerpo está débil tendrás muy poca capacidad de decisión, huirás de los compromisos y de cualquier tipo de responsabilidad… ¿te suena?
Un Décimo Cuerpo débil hace que, aunque te comprometas con algo, no llegues luego a completarlo, y hace que la persona esté en la constante duda de si hacer o no hacer algo. Estas dudas vienen de una profunda inseguridad interna, del miedo al fracaso.
Si una persona duda en actuar es porque tiene miedo, Y existe un sólo gran miedo, detrás de todos los miedos: el miedo a la muerte.
Por eso trabajar el Cuerpo Radiante es desarrollar el valor, la capacidad de ir más allá de los temores y superarse. Cuando ya lo hayas hecho una vez, será más fuerte la vez siguiente.
El número 10 es el número del guerrero, de la lucha. Por eso una de las posturas recomendadas para trabajar este cuerpo es la postura del Arquero, una postura que trabaja todo el sistema nervioso y aporta una gran claridad mental.
Cuando el Cuerpo Radiante está en equilibrio no hay dudas, no existen indecisiones. Se valora el aspecto positivo y negativo de cada situación y se toma una decisión, que se lleva a cabo con una acción. Y se aceptan plenamente las consecuencias de esta acción, sin remordimientos y sin culpas. Esta es la actitud de un guerrero, consciente de que los errores son una gran herramienta de aprendizaje.
El vehículo físico a través del cual se expande el Cuerpo Radiante es el Cabello. Por eso se recomienda tener el pelo largo (la leyenda de Sansón tiene su fundamento!) el pelo es nuestra antena de energía, que atrae prana, y crece naturalmente. En la cabeza tenemos el cerebro y glándulas muy importantes para todo nuestro metabolismo.
Los cabellos son uno de los elementos que tenemos para el estimulo y la trabajo energético de los centros de conciencia que hay en la cabeza: los centros solares.
Cuidar tu cabello y dejarlo crecer aumenta la luminosidad de tu Cuerpo Radiante. Y lo mismo sucede al vestirte de blanco: este color expande tu campo electromagnético, crea protección y purificación. Se dice que con sólo vestirte de blanco tu Campo se expande unos 30 cm. Por supuesto, esto es más efectivo si usas para ello fibras naturales y no sintéticas.
Para fortalecer este cuerpo te recomendamos un mantra muy, pero que muy poderoso. Dicen que si lo recitas correctamente, te dará el poder de que cualquier cosa que digas sucederá. Cuando cantas este mantra, tú tienes el poder de superar lo que sea. Es un mantra que otorga mucho poder y mucho valor: cántalo cuando sientas que te estás enfrentando a un gran desafío, te conectará con tu fuerza.
Yogui Bhajan dijo que éste era el mantra de la paz y la sanación. Es capaz de atravesar todos los bloqueos y la negatividad.
Te invitamos a trabajar tu fuerza interior con la clase ‘Kriya para el coraje’
Mantra AJAI ALAI
Este es del Jaap Sahib de Guru Gonbind Singh, el cual despierta el alma y el ser. Trae una gran sensibilidad al ser y da capacidad para computar de manera automática lo que las personas están diciendo realmente.
ALLE ALE – Invencible, Indestructible
ABHE ABE – Sin miedo. En todas partes.
ABHUU ALLUU – No nacido. Por siempre.
ANAAS AKAAS – Indestructible. Dentro de todo.
AGANLL ABHANLL – Invencible, indivisible.
ALAKH ABHAKH – Invisible. Libre de necesidades.
AKAAL DIAAL – Inmortal. Bondadoso.
ALEK ABHEKH – Inimaginable. Sin Forma
ANAAM AKAAM – Innombrable. Libre de deseos.
AGAA ADHAA – Insondable. Indañable.
ANAATE PRAMAATHE – Sin maestro. Destructor de todo
ALLONII AMONII – Más allá de nacimiento y muerte. Más allá del silencio.
NA RAANGUE – Más allá del amor mismo
NA RANGUE – Más allá de todos los colores.
NA RUPE NA REKE – Sin forma. Más allá de los chakras.
AKARMANG ABHARMANG – Más allá del Karma. Más allá de la duda.
AGANLLE ALEKHE – Más allá de las batallas . Inimaginable.
Puedes escuchar una versión del mantra Ajai Alai cantado por Mirabai Ceiba en este enlace o aquí.
Manshant Kaur
manshantkundalini@gmail.com
www.siriartesano.com
Meditar no es dejar la mente en blanco
Hay muchos malentendidos acerca de la práctica de mindfulness o Atención Plena, especialmente entre aquellas personas que desde hace poco dedican unos minutos al día a meditar y creen que consiste en sentarse a respirar y dejar la mente en blanco. Esta equívoca idea genera mucha frustración entre los principantes, ya que el cerebro humano funciona como una antena que constantemente recibe información.
Meditar no consiste en apagar el pensamiento, sino en observar cómo funcionan los hábitos de nuestra mente, y qué emociones provocan. Si perseveramos, poco a poco crearemos un espacio de desidentificación con el pasado y el futuro que nos permitirá dirigir la atención hacia el momento presente. La respiración puede servir de guía o ancla cuando nos sentamos a meditar, pero siempre aflorarán pensamientos que hay que dejar pasar. Hay días en que la mente se mostrará más agitada, no importa si llevamos dos días o veinte años practicando.
Lo más importante es la constancia, y sobretodo disfrutar la práctica en vez de esperar una transformación milagrosa. Precisamente, la Atención Plena consiste en salir de la ilusión del tiempo para experimentar plenamente el ahora, así que no te obsesiones con los resultados. También es fácil caer en otro malentendido: no debemos confundir la observación del ahora con el acto de pensar acerca del presente. El objetivo de la meditación, muy al contrario, es abandonar el espacio mental para poder sentir el cuerpo y las sensaciones sensoriales que nos regala la vida cada instante.
No es posible pensar y sentir al mismo tiempo. Por esta razón, cada vez que diriges tu atención al cuerpo y a la realidad circundante -sonidos, tacto, sabores, luz en movimiento- estás meditando. No es imprescindible que te sientes a meditar si te resulta tedioso, basta con que ejercites la facultad de dirigir tu atención hacia el momento presente, en vez de hacia aquello que ahora mismo no existe.
Esta facultad crece cuando la ejercitas: cada vez que sitúas tu atención en el aquí y ahora, estás reforzando tu capacidad de vivir plenamente. Además, la experiencia del momento presente activa las conexiones sinápticas vinculadas al bienestar y apaga las de la ansiedad. El mindfulness transforma nuestro cerebro; así lo han demostrado los expertos en neuroplasticidad.
No se trata de que practiques esta disciplina como si estuvieras en el ejército, por favor. Si sientes miedo, obsérvalo, acéptalo y abrázalo: una parte de ti te está llamando la atención porque quiere que te hagas consciente de ella y no la niegues. La aceptación, y sobretodo el dejar de emitir juicios acerca de lo que es bueno o malo, es el fundamento principal del descanso mental.
