Yoga en la menopausia y premenopausia

Socialmente existe la creencia de que entre los 40 y los 50 años las mujeres empiezan una etapa en sus vidas en las que las dominan la inestabilidad emocional y la melancolía. Los médicos apuntan que es una etapa en la que se pasa factura por malos hábitos pasados y todo mengua. Y algo de razón hay, pero no es todo como parece.
A partir de la mediana edad, las mujeres (y los hombres) sufren un cambio en el organismo, pero quizás lo que hace más difícil este periodo son las ideas preconcebidas y las habladurías. Y es que si nos paramos a pensar y reflexionar, alrededor de los cincuenta, las mujeres se encuentran en uno de sus mejores momentos dominados por la serenidad, la intuición y la madurez.
Sí, las hormonas también sufren un cambio, pero de igual modo que lo hicieron cuando el cuerpo y la mente pasó de ser niña a mujer, el embarazo, el postparto, la crianza, etc. Hoy en día todo está bajo el punto de mira de médicos y psicólogos, por no hablar de la medicación, cuando lo que hay que entender es que a todo cambio le precede una transición y que este proceso, como los demás, no son una enfermedad sino un proceso natural. En esta nueva etapa ganaremos cosas que necesitaremos para la siguiente etapa y nos desvaneceremos de otras que ya no necesitamos.
BENEFICIOS DEL YOGA DURANTE LA PREMENOPAUSIA Y LA MENOPAUSIA
El yoga, como en muchas de las etapas y cambios durante toda nuestra vida, puede ofrecer mejoras y grandes beneficios ofreciéndonos una transición consciente tanto en cuerpo, como en mente y emoción. El yoga es una herramienta maravillosa para marcar nuestro propio ritmo, crear la conexión entre cuerpo y mente, mantener los índices de vitalidad altos y reducir el riesgo de padecer enfermedades.
Se trata de realizar una actividad física centrado en el movimiento fluido y la precisión en la alineación, trabajando la fuerza con el propio peso, desarrollando una mayor flexibilidad, incluyendo la columna, manteniendo la movilidad en las articulaciones y minimizando el riesgo de lesiones.
Con el Yoga se ejercitan partes del cuerpo que no se tratan en otras disciplinas ayudándonos a reducir los dolores asociados a la menopausia al reducir los síntomas de las fluctuaciones hormonales.
En Elena Ferraris Yoga disponen de clases especificas de yoga para la menopausia. En Aomm.tv encontrarás clases de yoga guiadas por Elena Ferraris.
Cuestión de flexibilidad
Muchos alumnos que empiezan a hacer yoga me dicen el primer día de clase: – ¡no tengo ninguna flexibilidad!
También escucho comentarios similares en conversaciones con amigos a los que intento animar a probar. ¿Quién dijo que para hacer yoga hay que tener una condición flexible?
Ser una persona elástica no es un requisito indispensable para acercarse a esta disciplina en ninguna de sus versiones, quizá sea más bien un objetivo a perseguir y no el único.
En términos físicos, la elasticidad es la propiedad mecánica de músculos, ligamentos y tendones, que al recibir una fuerza aumentan su grado de extensibilidad, teniendo la capacidad de volver después a su longitud inicial. Es una capacidad física involuntaria, se nace con un grado de flexibilidad y con el paso de los años disminuye, o se pierde del todo si no se ejercita, igual que la fuerza o la resistencia. Todo trabajo físico equilibrado implica ejercitar las tres cualidades.
Cuando se empieza a hacer yoga en edad adulta comienza un trabajo de mantenimiento de la flexibilidad que se tiene, para empezar a recuperarla después progresivamente. Si realizas algún deporte este también condiciona el estado de tus músculos y se verá beneficiado.
Hay que aprender a no caer en la frustración si el proceso es lento, que por lo general lo es. Cada cuerpo es un universo y tiene ritmo propio, será un camino de largo recorrido, de trabajo constante, pero con grandes beneficios.
Lo importante es empezar a detectar los pequeños cambios que comienzan a producirse, ganar poco a poco terreno a la rigidez sin limitarnos mentalmente y aprender a escuchar a la musculatura.
Con frecuencia la verdadera flexibilidad que debemos trabajar está en nuestra actitud, porque ser flexibles es también algo mental. Realiza tu práctica con paciencia y cariño, sin forzar la máquina, disfrutando de la sensación de haber estado conectado contigo y de dar un pasito más lejos cada vez.
Te invito a realizar una de mis clases favoritas enfocada a flexibilizar las piernas, “El descanso del guerrero”; una práctica lenta y progresiva que te ayudará a liberar tensión en tren inferior, zona lumbar y a ganar elasticidad. ¡Que la disfrutes!
