Yoga: Lo que su práctica te enseña

El yoga siempre ha tenido y tendrá un mensaje universal para todo el que lo practica, es la unión con uno mismo y con lo divino, pero dependiendo de cada persona, y del lugar en donde te encuentres dentro de tu trayecto vital, te indicará unas “claves o mensajes” siendo el objetivo final el mismo para todos, reconocer su autentica enseñanza.
Hoy me gustaría hablaros de mi experiencia personal , de lo que el yoga me ha ido aportando sobre la esterilla y fuera de ella:
Fluir
Tanto en la esterilla como en la vida, tenemos que relajarnos y fluir, si no ponemos resistencia todo es más fácil, y natural. Cada experiencia, cada momento es único e irrepetible, ni mejor, ni peor, simplemente forma parte de nuestro aprendizaje, fluye.
Aceptación
Igual que tras una tormenta siempre termina saliendo el sol, pienso que es importante tener en cuenta que cada día de práctica es diferente. Lo mismo ocurre con la meditación, unos días te encuentras relajado y flexible, y otros en cambio todo lo contrario, tu concentración disminuye y te sientes alejado de tu centro, es en esos días cuando hay que aceptar y no esperar resultados.
Regularidad
Lo importante no es el número de asanas que realices, sino la calidad, y regularidad en la práctica, más valen dos asanas realizándolas con lentitud y consciencia que veinte, de forma rápida y sin sentido.
Practica
Yoga es práctica, práctica y más práctica. Puedes tener una gran biblioteca sobre libros de yoga, aprenderte todo el nombre de las asanas en sanscrito, pero si no practicas, no hay yoga, tan solo conocimientos, no conexión.
Reflexión
Otro de los hábitos que he aprendido, ha sido el de ser más consciente y reservar unos minutos cada día, para reflexionar, lo mejor es hacerlo una vez terminada la práctica, ya que tanto nuestro cuerpo como nuestra mente, se encuentran en un estado de relajación y de presencia. Ten siempre una pequeña libreta para tomar notas de las reflexiones que has sentido.
Agradecimiento
El yoga es un regalo hacia uno mismo, un espacio de tiempo para escucharse, sentirse y quererse. Es por ello que llega a ser realmente necesario demostrar una actitud de agradecimiento, al finalizar nuestra práctica, sellándola con un mantra, una oración o un gesto. De esta forma dirigimos nuestra gratitud hacia el universo, hacia la conexión con lo divino.
Namasté
Pequeño tributo al espíritu navideño
Esta mañana he encontrado estos versos del Buda en un fantástico libro de Sharon Salzberg titulado “Amor Incondicional”. El poema se refiere a la práctica Metta Sutta del Budismo, conocida en Occidente como práctica de la compasión. Creo que estas palabras pueden ayudarnos a reflexionar acerca del origen y sentido de las fiestas que estamos celebrando, al menos a mí me han ayudado a recordar… ¡Feliz navidad a todos!
Así deben obrar
quienes ejercen la virtud
y los que conocen la vía de la paz:
habrán de mostrarse capaces y justos,
probos y cordiales en sus palabras.
Humildes sin jactancia,
complacidos y fácilmente satisfechos,
despojados de obligaciones y frugales en su
manera de vivir;
pacíficos y serenos, juiciosos y expertos,
desprovistos de orgullo y no exigentes por
naturaleza.
No harán la menor cosa
que más tarde el sabio reprobaría.
Desearán, con regocijo y firmeza,
el bienestar de todos los seres,
sean cuales fueren,
débiles o fuertes, sin omitir a ninguno,
grandes o poderosos, medianos,
menudos o diminutos,
visibles e invisibles,
los que viven cerca y los que moran lejos,
los nacidos y los que aún no vieron la luz.
¡Que todos se sientan a gusto!
Que ninguno engañe a otro,
ni lo desprecie, fuera cual fuese su estado.
Que nadie por ira o rencor
desee mal a nadie.
Como una madre protege con su vida
a su hijo, su único hijo,
así debe amar alguien de corazón infinito
a todos los seres vivos,
irradiar a todo el mundo un cariño
que se remonte a los cielos
y descienda a las profundidades,
por doquier y sin trabas,
libre del odio y de la malquerencia.
De pie o caminando, sentado o tendido
y exento de letargo,
tendrá presentes estos preceptos.
Tal es la conformidad sublime.
Carente de nociones inmutables y dotado de una
visión clara,
el ser de corazón puro que abandone
todos los deseos de los sentidos
no volverá a nacer en este mundo.
Palabras del Buda sobre el amor incondicional (Metta Sutta)
