Yoga y alimentación consciente

Existe la creencia de que para practicar yoga hay que ser estrictamente vegetariano o vegano. La verdad es que la sensación en el cuerpo es más liviana, está verdaderamente flexible cuando no comemos carne.
Pero ser vegetariano no es comer sólo vegetales. Tenemos que reemplazar las proteínas y el hierro con otros alimentos. Necesitamos proteínas y amino ácidos (precursores de proteínas) todos los días para cumplir diferentes funciones. Fuentes de éstos son: quinoa, legumbres, frutos secos, brócoli, huevos y cereales.
Otro aspecto importante es la calidad de los alimentos que ingerimos. Lo ideal es que sean de procedencia orgánica, significa que no han sido tratados con agrotóxicos como herbicidas y pesticidas durante su producción y la tierra donde son sembrados tampoco tiene que haber recibido ese tipo de tratamiento. La tierra tarda varios años en purificarse y cuando es así se llama en transición. Si son de estación nos aseguramos de que sean frescos y estén en su maduración justa.
Los huevos son orgánicos cuando las aves han consumido cereales orgánicos y además han sido criados libres y no en jaulas. Esa carne también es de buena calidad y ocurre lo mismo con la de cualquier otro animal.
Un punto de controversia, para mi, son los alimentos transgénicos ya que la mayoría de los productos que consumimos lo son, han sido modificados genéticamente. Por ejemplo: las zanahorias no siempre han sido de color naranja, antiguamente eran moradas por fuera y anaranjadas por dentro o amarillas, al cruzarlas crearon las zanahorias color naranja, esto es una modificación genética y sin embargo continúan teniendo las mismas propiedades nutricionales con mayor o menor proporción de caroteno según la época del año en la que se siembra (las de verano tienen más color).
En la actualidad las modificaciones se realizan en laboratorios para aumentar el rendimiento, la resistencia a plagas y no se tienen en cuenta los efectos en el medio ambiente. Un caso claro es la soja. En muchos países se está implementando una ley para que los alimentos tengan información acerca de si son transgénicos o no y así el consumidor pueda elegir. Creo que es un tema para debatir ampliamente.
Estar informados, elegir los alimentos y tomarnos tiempo para cocinar y para comer hace que estemos en contacto con nosotros y que podamos identificar qué nos hace bien para cada época del año y para cada momento de nuestra vida.
“Que tu alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento”. Hipócrates
Comparte tus dudas sobre el yoga
¡Feliz año Yoginis y Yogis!
Aunque ya he publicado varios post este recién estrenado 2017, no os había saludado personalmente. Espero que lo hayáis empezado con ganas, energía y sobre todo que sigáis por aquí practicando y aprendiendo cada día con nosotros para ser un poco más felices.
Comienza un nuevo ciclo y con él la pertinente renovación de los hábitos: ¿qué puedo cambiar, qué rutinas hay que abandonar y qué debo potenciar en mi vida para que sea más plena y saludable?
Uno de mis objetivos este año es mejorar la comunicación contigo. Para ello quiero animarte a compartir tus “dudas” sobre yoga, meditación, lesiones o todo aquello que necesites aclarar, cualquier pregunta será bienvenida.
Mi compromiso es responderte a través de este blog desde mi experiencia como profesora, practicante y con toda mi disponibilidad. Porque en Aomm.tv somos conscientes de que las clases online pueden ser a veces, sobre todo al principio, algo confusas y queremos darte lo mejor a pesar de la distancia.
Las dudas de otras personas también pueden ayudarte a ti, así que te animo no solo a escribirnos sino a leer estos post que serán muy didácticos y enriquecedores.
Hace unas semanas recibí una pregunta de un anónimo a través de las redes sociales, daré pues por inaugurado este nuevo y humilde espacio de consulta:
Tengo 59 años y nunca he practicado deporte, ¿el yoga me va a ir bien?
Son muchas las personas de edad madura que no han desarrollado nunca el hábito del ejercicio y que se han presentado en mi clase por primera vez. Un buen día el médico o el fisioterapeuta les da un ultimátum y lo siguiente es estar sobre una esterilla descalzos.
Se puede comenzar a practicar yoga a cualquier edad, pero siempre con cuidado y conciencia. Cuanto más tarde se empieza y tras un largo expediente de sedentarismo, no va a ser un camino de rosas, pero tampoco ha de ser una tortura.
Infórmate primero. Es fundamental escoger el estilo adecuado, que sea amable y que se amolde a tu estado físico.
El lugar también es primordial, por ejemplo, un gimnasio no es el mejor sitio donde iniciarse en el yoga porque no suele haber clases por niveles y aquellas personas que necesitan mayor atención pueden sentirse descuidadas o perdidas. Siempre es mejor acudir a un estudio, donde recibirás un trato personalizado y te ayudarán a encontrar el estilo perfecto para ti.
Sobre los estilos, lo mejor es comenzar con Hatha Yoga, o Iyengar, ambos benévolos con tu anatomía y donde podrás redescubrir tu cuerpo con ayuda de soportes como bloques de corcho, cinturones, sillas, mantas y correas, ajustando el yoga a ti y no tú a él.
Los estilos dinámicos no son la mejor opción para iniciarse cuando se es mayor. Implican secuencias en movimiento con cierto matiz coreográfico y bastante intensas, lo que puede ser confuso para un principiante de edad madura, además de duro, y es fácil desanimarse. Sin embargo, una vez que avances y mejores físicamente, te invito a que los pruebes, son estilos creativos y es una delicia experimentarlos.
¡Feliz comienzo y feliz práctica!
