3 Claves para conectar con tu bienestar

Mujeres y hombres empoderados, aquí estoy para compartirles algunas sugerencias a todos los yoguis urbanos.
Para empezar, está bueno ordenarnos, eso nos baja la ansiedad y nos permite disfrutar más del tránsito, todo se hace más liviano y fluído. Lo he comprobado. Que no te asuste esta power word, súmala como aliada para tu vida y ya verás las diferencias en tu equilibrio energético.
Conectate con tu alimentación. No copies, no sigas las modas, escucha lo que tu amado cuerpito te pide y lo que es mejor para vos. El nunca se equivocará, observate amorosamente y dale para adelante. Siempre consulta con un profesional cuáles son las mejores combinaciones para tus comidas que te ayudarán a crear tu nueva despensa saludable. Obviamente siempre te sugiero que comiences a incluir a tu vida diaria frutas, verduras, semillas, frutos secos, germinados, fermentados, agua de buena calidad como así también aceites y de a poco algunos superalimentos.
Creo en los cambios conscientes, con registro, con observación del cuerpo, de las emociones, de los pensamientos. Creo en el alimento físico, mental y emocional. Creo que podemos generar nuevos hábitos saludables para sentirnos mejor, equilibrar nuestra energía y disfrutar de la vida.
Creo que el cuerpo es nuestro templo y le debemos respeto, amor y cariño.
Descubre lo que te motiva para ponerte en movimiento. ¿Qué quiero decir con esto? Deja las excusas que te pusiste hasta el momento y actívate para terminar el año con energía renovada. Ponernos en movimiento activa todo nuestro organismo, desde el cerebro hasta la puntita de nuestros pies y sin darnos cuenta, empezamos a liberar todas esas tensiones diarias que nos desconectan con lo que verdaderamente somos: armonía, quietud. Trata de buscar una actividad cerca de tu trabajo para que la hagas a tu salida, sino una vez que llegas a casa es más difícil que arranques. Fíjate que sea una actividad que vibre con tu esencia, esas actividades donde pierdes noción de tiempo y espacio, donde se genera una meditación en movimiento.
Incorpora el hábito del descanso y la atención plena. Descansa lo suficiente, cada uno sabe cual es el tiempo que necesita para estar descansado. Si tienes la posibilidad, toma una vez por semana una sesión de yoga nidra, es una técnica de relajación y meditación profunda maravillosa. 40 minutos de nidra representa 4 horas de sueño por la noche. El secreto está en PARAR y conectar con lo que estoy sintiendo, honrando el proceso, no importa si estás viviendo algo terrible para vos o la mayor alegría de tu vida, estate presente plenamente. Conectate con todo tu ser, estate dispuesta, abierta, receptiva a lo que venga. Así es, PERFECTO.
Hay una frase que me encanta de mi adorado Jeff Foster que dice así:
“Amas con tanta profundidad el punto donde te encuentras que puedes descansar, aquí y ahora. Amas tan plenamente el viaje que llegar al destino sería sólo un bono extra. El resto son sólo detalles. Y aventura”.
Buena VIDA! Las mejores vibras.
Yoga y pilates para embarazadas
Durante el embarazo es frecuente tener dudas relacionadas con el ejercicio físico. Sabemos que es bueno para llevar un embarazo saludable pero es normal sentir inseguridad y plantearnos si seguir con nuestra actividad habitual o cambiar a clases específicas para embarazo.
¿Necesito acudir a clases específicas para embarazo?
Por supuesto que cada mujer es única y cada embarazo también. Tras confirmar el médico que todo va bien, la decisión es vuestra y podéis valorar las diferentes opciones teniendo en cuenta unos sencillos consejos.
La primera recomendación es no iniciarse en algo completamente nuevo acudiendo a una clase genérica. Es preferible realizar aquellas actividades con las que estás familiarizada. Si por el contrario acudes a una clase de ejercicio específica para embarazadas, aunque sea una disciplina nueva para ti los ejercicios estarán adaptados a tu estado y te guiarán los monitores para que te sientas segura.
El ejercicio físico durante el embarazo debe adaptarse a los diferentes trimestres:
Durante el primer trimestre debemos evitar los ejercicios que tengan alto impacto y adaptar el movimiento a tu bienestar. Es un trimestre en el que a menudo sentimos molestias transitorias (nauseas, bajadas de tensión, fatiga…) y precisamente el ejercicio puede ayudarnos a mejorar algunas de ellas. Aprovecha para fortalecer la musculatura de la espalda y cambia el ‘chip’ para no aumentar el rendimiento o la intensidad.
En el segundo trimestre el estado general suele mejorar. El volumen de la tripa puede necesitar que adaptemos algunas posturas pero aún podemos hacer cosas como tumbarnos boca arriba (que al final del embarazo será más complicado). Los ejercicios de Yoga y Pilates permiten una fácil adaptación para que podamos seguir la clase. En Yoga, si acudes a una clase general tendrás que evitar ciertas prácticas respiratorias y mantener una respiración fluida. También irás modificando las posturas de torsión. Con las de equilibrio tendrás que vigilar tu estabilidad porque el eje del cuerpo cambia; ten cerca una pared o algún soporte. En cuanto a las posturas invertidas, es un tema muy personal. Para las principiantes y quien no se siente cómoda, mejor evitarlas, aunque si llevas tiempo practicando y te sientan bien, no hay problema en poder seguir con ellas. Siempre atenta a las señales de tu cuerpo.
En el tercer trimestre lo más llamativo es que llega un momento en el que estar tumbada boca arriba resulta incómodo: la respiración se resiente (por la presión de ciertos vasos sanguíneos bajo el peso del útero). Existen posturas alternativas como tumbarse de lado o incluir cojines en la parte alta de la espalda. En este trimestre se nota la acción de la hormona ‘relaxina’ que vuelve más flexibles tus articulaciones: aumenta el riesgo de lesión y a veces se incrementan las molestias que sentimos al final de embarazo en estas zona. Por eso es conveniente realizar ejercicios de fortalecimiento de estas articulaciones después de haber trabajado su elasticidad.
