5 posturas de yoga para ser más feliz
Quizá hoy es uno de esos días…
Se te cae el café por la mañana, llegas tarde al trabajo, te encuentras el coche arañado al salir del súper y durante todo el día no haces más que pensar que todo es una broma y que el mundo está en tu contra, bueno, puede ser una opción, pero lo más probable es que tengas un mal día.
No te lo tomes como algo personal, nos puede pasar a todos, solo que algunos lo llevamos mejor que otros… (sobretodo los que hacemos yoga).
Te presentamos el secreto que tanto buscabas, el salvador de un día malo, el néctar de los dioses, nosotros lo llamamos: “RDPPPC”. También conocido como: La reserva de posturas para ponerse contento. Uf… Quizá deberíamos acortarle un poco el nombre…
Te preguntarás: ¿Qué maravilla es esta?, ¿¡Dónde hay que firmar para que me pongan 3!?
Bueno, por ser tú vamos a desvelarte el secreto. Ya sabes, compartir es vivir. La “RDPPPC” no dejan de ser una serie de posturas que te ayudan a ponerte la mar de contento y minimizar tus contratiempos diarios.
Aquí tienes nuestra receta:
– Postura del bebé feliz (Ananda Balasana). Venga, si hasta el nombre te está poniendo de buen rollo, ya es tarde para no tener esa imagen de un bebé riendo. Esta postura conecta con tu niño interior y hace sentir libres a tus caderas.
– Saludo al Sol. Bueno, quizá hemos hecho un poco de trampa aquí, no es una única postura, lo sabemos, pero el saludo al sol es una pequeña rutina fantástica para liberar endorfinas y hacerte sentir genial. Moviéndote y fluyendo con las posturas olvidarás la mancha de café de esta mañana.
– Postura del Gato (Bidalasana). Una postura sencilla, directa, perfecta para distraerte de los pequeños problemas a los que te enfrentas en tu día a día. Estirará tu cuello y espalda y te aliviará del estrés y la tensión.
– Postura del Camello (Ustrasana). Esta postura te revitaliza, elimina el estrés y libera las malas energías acumuladas, ¿Se puede pedir algo más
– Postura fácil (Sukhasana). Una postura perfecta para acabar o empezar grandes sesiones de yoga. Con la postura fácil conseguirás una calma total, algo necesario cuando tienes los nervios a flor de piel. La serenidad que aporta a la mente en un periodo de tiempo tan corto, la hacen una de nuestras favoritas.
No puedes controlar cómo se va a desarrollar tu día, pero estas posturas conseguirán mejorar tu estado de ánimo.
Acuérdate de compartir con la gente que más quieras la “RDPPPC” y no dudes en incluir y hacer cambios a tu gusto, al fin y al cabo, cada persona debería tener su propia reserva y saber que posturas le van mejor.
¡A ser felices!
Upavistha Konasana y Prasarita Padottanasana
Ya te habrás dado cuenta de que en Yoga hay numerosas posturas de apariencia similar y beneficios comunes, pero cada asana, por más parecido que guarde con otra, tiene su propio objetivo.
Es el caso de Upavistha konasana y Prasarita Padottanasana, dos flexiones de tronco hacia adelante que se caracterizan por realizarse con las piernas abiertas. Veamos detenidamente cada una de ellas para comprenderlas mejor.
Upavistha konasana es un asana de flexión y apertura de caderas que se ejecuta en el suelo, su traducción literal es “postura del ángulo sentada”. Es exigente para la musculatura posterior, e interior de las piernas ya que la estira en profundidad, a la vez que tonifica y alarga los músculos de la espalda. Los brazos pueden estirarse hacia adelante, o también se abren de modo que se sujetan los dedos de los pies con las manos, entre otras variantes.
Prasarita Padottanasana es un asana de flexión hacia adelante, flexibilizadora de caderas y además una semi inversión del tronco. Prasarita significa separado o extendido, pado hace referencia al pie, puede traducirse entonces como “postura de los pies separados”. La posición de los brazos puede variar, manos apoyadas en el mat, codos y antebrazos, o se sujetan los tobillos y dedos de los pies con las manos.
Similitudes
– En ambas posturas se aprecia una clara apertura en las piernas que concentra su acción en aductores y abductores. Dependiendo de la flexibilidad de la persona, será más o menos exigente y siempre graduable.
– Comparten la flexión del tronco, que nace en las caderas flexibilizándolas y abriéndolas.
– También la variación de los brazos se asemeja. En ambas pueden alargarse, apoyar los codos y las manos, o sujetar tobillos y pies.
– Las dos posturas calman el sistema nervioso y mejoran considerablemente la flexibilidad de las zonas trabajadas, piernas y espalda.
Diferencias
– El trabajo de las piernas es distinto según se realiza de pie o sentado:
U.K: la acción de las piernas es muy activa, los pies están en flex buscando una buena separación entre los dedos generando espacio y la pelvis apoyada en el suelo favorece la rotación de las caderas hacia afuera.
P.P: la apertura de piernas se realiza en vertical y los pies empujan la tierra activamente alzando los isquiones hacia cielo. Al tener los pies en paralelo no hay rotación externa de caderas, pero sí una activación de los músculos del arco del pie y la musculatura que rodea los tobillos.
– La acción de la flexión del tronco es muy distinta en cada ángulo:
U.K: el tronco se extiende hacia adelante y hacia el suelo creando no solo un trabajo de alargamiento de la espina dorsal, sino también una generosa apertura de pecho. La flexión se produce desde el alargamiento de la columna y el límite llega cuando esta empieza a curvarse. Con práctica y paciencia se puede llegar a flexionar con la espalda recta.
P.P: al realizarse de pie, el tronco se flexiona hacia adelante y hacia los pies en posición invertida, de modo que el corazón queda por encima de la cabeza y todos los órganos internos se voltean cambiando su gravedad y proporcionando así gran parte de los beneficios de cualquier inversión (relajación de la musculatura inconsciente, mejoría de la circulación, respiración más profunda…). Es precisamente la gravedad la que favorece un mayor estiramiento de la espalda a la vez que el cuello se relaja y la sangre fluye hacia el cerebro para oxigenar y serenar el sistema nervioso.
– La postura de pie es más activa y vitalizante, mientras que la postura sentada invita a explorar la permanencia y el descanso aunque haya músculos activos. Suele formar parte de las secuencias de Yin yoga, un estilo que fomenta mantener el asana entre 3 y 5 minutos de forma pasiva.
